5 Estrellas, un terremoto político en Italia de imprevisibles consecuencias

Grillo es una de sus intervenciones públicas en Italia. Foto / Alessio Coser

Grillo es una de sus intervenciones públicas en Italia. Foto / Alessio Coser.

¿Un impostor, un genio, el enterrador de la izquierda desde la izquierda, un peligroso populista? El cómico Beppe Grillo y el Movimiento 5 Estrellas (M5S), que fundó en 2009 con el empresario Gianroberto Casaleggio, provocan tanto desconcierto como desgobierno en Italia tras su espectacular éxito en las últimas elecciones, donde obtuvo el 25% de los votos, casi 9 millones de papeletas, y 163 diputados. Por Steven Forti (Italia).

Pocas horas después de las elecciones Franco Bifo Berardi, histórico líder del movimiento boloñés del 77, declaraba haber votado por Grillo. Crítico con el populismo y la grosería de Grillo, Bifo explicaba que el M5S era el único factor desestabilizante en la política italiana marcada por las líneas de austeridad de la troika. También el que fue líder de Autonomia Obrera, Toni Negri, se alegraba por el resultado del M5S al considerarlo el único elemento de inestabilidad e ingobernabilidad. Los apoyos al movimiento de Grillo han sido muchos. En la misma línea de Bifo y Negri, también otros exponentes del heterogéneo mundo de la intelligentsia de izquierdas italiana demostraban su apoyo al M5S o al menos lo consideraban un fenómeno positivo frente al populismo berlusconiano, la moderación europeísta del Partido Demócrata y la experiencia del tecnócrata Mario Monti. Desde el líder del movimiento antiglobalización italiano de la década pasada Luca Casarini hasta los economistas anti-euro Alberto Bagnai, Fabrizio Tringali y Marino Badiale, pasando por el que fue el líder del 68 italiano Mario Capanna, el ex secretario general del importante sindicato de los metalúrgicos Giorgio Cremaschi y muchos representantes del mundo artístico y cultural como el Nobel y autor teatral Dario Fo, el escritor Stefano Benni o el cantante Adriano Celentano.

Muchos han sido también los críticos y los detractores. Y no solo entre los hombres de la vieja política y entre los medios de comunicación que ningunearon a Grillo hasta hace pocos meses. Si el ultra berlusconiano Giuliano Ferrara consideraba el M5S “una secta de locos que expresa muy bien la pasión italiana por el histrión” y el director de La Repubblica Ezio Mauro hablaba de “la predicación cómica y apocalíptica” de Grillo, otros intelectuales de izquierda y muchos exponentes de los movimientos italianos han criticado las muchas sombras de este partido atrapalotodo. El ex líder de Lucha Continua Adriano Sofri definió a Grillo como “un impostor” y “un actor que se identifica con su personaje” y que “recita desde hace muchos años el papel del jefe que rescata a su pueblo”. Enrico Deaglio, fundador con Sofri de Lucha Continua, habló del cómico genovés como de un populista puro y duro, mientras que Oreste Scalzone, fundador con Franco Piperno y Toni Negri de Poder Obrero, ponía de manifiesto el gran potencial de este movimiento, pero se mostraba preocupado por los riesgos de derivas populistas y autoritarias.

Por Grillo parece que se siente amor u odio, simpatía o antipatía. No es fácil encontrar interpretaciones que se alejen de las emociones y los sentimientos que el cómico sabe despertar con gran talento. Uno de los análisis más interesantes que se han podido leer es el del colectivo de escritores Wu Ming, autores de novelas de éxito como Q y 54, publicadas también en español, y animadores del blog www.wumingfoundation.com. Según los Wu Ming, respecto a Grecia, España y Portugal, Grillo “crece sobre los escombros de los movimientos” e impide la formación de nuevas realidades de izquierdas. Más allá de la retórica vacía de la democracia directa y de un programa que es “un géiser de peticiones contradictorias”, el interés principal de Grillo y Casaleggio es mantener el caos para cubrir las ambigüedades. Los Wu Ming ponen en guardia sobre los peligros de esta experiencia y desean una “rebelión” dentro del M5S para que éste consiga librarse de su guía carismático y se convierta en un verdadero espacio de actuación para los movimientos sociales. En sintonía con el colectivo de escritores boloñeses se encuentra el libro Un Grillo qualunque. Il Movimento 5 Stelle e il populismo digitale nella crisi dei partiti italiani, del joven periodista Giuliano Santoro, que subraya cómo, donde existen movimientos verdaderos, los grillini no ponen raíces y, tras un atento análisis, define la de Grillo como una “ideología pret-a-porter” que “mueve emociones y da vida a una mezcla de política, spot de publicidad y sentimientos”. Una visión compartida por Maria Matteo, periodista y activista libertaria, que considera a Grillo “el apoteósis de la política post ideológica: junta ilusión participativa y dirigismo exasperado, corteja los movimientos localistas y hace declaraciones racistas, quiere moralizar la política, cortando sueldos y privilegios, pero juega el papel de garante para poder decidir, sin debate alguno, la línea política de su movimiento”.

Ganaron los millonarios

Para Aldo Giannuli, profesor de Historia Contemporánea en la Universidad pública de Milán, de momento el M5S es solo “la confluencia de varios riachuelos de protesta. Hay la protesta de los jóvenes precarios, la de los empresarios, los comerciantes y los trabajadores autónomos exprimidos por la presión fiscal, la de los ciudadanos hartos de la corrupción política y de la incapacidad de la clase política… Hasta ahora el M5S es un movimiento de punto de confusión y no sabemos si conseguirá transformarse en una identidad positiva”. Según Giannuli, en el Movimiento “existe una demanda de carácter económico, de seguridad, de estabilidad, de salario y de disminución de la presión fiscal. Y también otro factor: una fuerte tensión antieuropea”. Las fragilidades del movimiento son muchas, según Giannuli: “No tiene una estructura administrativa, le falta una verdadera organización, está pagando las fragilidades de la Red, no tiene una cultura política común, tiene un programa extremamente indefinido, muy preciso en algunos puntos y absolutamente inexistente en otros, como la política extranjera, sin contar la inexperiencia de sus diputados seleccionados de una forma poco clara”.

David Riondino, escritor, poeta y agitador cultural, considera que en el M5S “confluyen muchísimas cosas, desde la crisis de las ideologías hasta el disgusto por la gestión de la política. Que exista el M5S es en gran parte responsabilidad del esnobismo de la izquierda italiana. Y de la crisis”. Lo que resulta interesante, según Riondino, “es que en estas elecciones ganaron los millonarios. Parece que la gente haya votado por los que tienen el carisma del dinero. Ya que falta el dinero, los que quieren dinero votan a los que han sido consagrados por el dinero. Berlusconi y Grillo saben cómo hacer dinero. El ciudadano es un consumidor que hace un televoto y que participa en la política como si fuera un reality. Esta gran recesión económica acaba también en el voto a Grillo. Es como una especie de protesta por el fin de un estilo de vida”.

De todos modos, son las figuras de Grillo y Casaleggio las que despiertan los mayores temores y recelos. Giannuli comenta que Grillo es “un gran actor que tiene la necesidad fisiológica de tener un público que le aplauda” y que Casaleggio es el “punto más inquietante de todo el asunto”, mientras que Riondino subraya cómo “Grillo se celebra a sí mismo. Interpreta al héroe. Se encuentra en un escenario donde las masas arrastran al héroe y le piden que diga la Verdad”. También Paolo Finzi, redactor de la histórica revista anarquista A, piensa que “el extravagante acercamiento de Grillo a la democracia es preocupante. Nos encontramos con un fenómeno que parece anárquico, pero que en realidad es hiperárquico ya que existe una estructura de poder formalmente no constituida pero realmente existente. Como libertario, me parece que existe más de un buen motivo para quedarse lejos de Grillo y del grillismo”.

Multitudiario mitin del Movimiento 5 Estrellas. Foto / Alessio Coser.

Multitudiario mitin del Movimiento 5 Estrellas. Foto / Alessio Coser.

Izquierda = Derecha

La verdad es que no es fácil entender el M5S. Muchas son las luces y muchas son también las sombras de esta experiencia. Es un movimiento que quiere un cambio en la política italiana, que pide una renovación generacional y el fin de la gerontocracia, que hace de la ética en la política un estandarte, que defiende el medio ambiente, el desarrollo sostenible y luchas importantes en Piamonte y Sicilia, que aplaude la economía del decrecimiento, que aboga por la democracia directa, que se opone a las políticas de austeridad del BCE y el FMI, que se atreve a criticar el euro. Sin embargo, al mismo tiempo es un movimiento donde la democracia no se respeta mucho, como han demostrado las expulsiones de los disidentes o las directivas impuestas a los diputados recién elegidos por un Grillo que muestra cada vez más su cara de padre-padrone. Ambiguo es también el tema de la propiedad del M5S, oficialmente solo en las manos de Grillo, sus familiares y amigos, y aún más lo es la figura de Casaleggio, una especie de deus ex machina en la sombra de cuyo pasado y de cuyas actividades empresariales y amistades peligrosas (la de JP Morgan, entre otras) se sabe demasiado poco.

Chocan también las formas violentas del lenguaje de Grillo, la ofensa gratuita, las declaraciones antisindicales y contra los inmigrantes que el cómico genovés hizo en más de una ocasión y el estribillo del “ni izquierda ni derecha” que le llevó a dialogar también con exponentes de la neofascista Casa Pound. Un discurso que al lado de la mitificación de la Red se acerca más al capitalismo cognitivo hijo del neoliberalismo que a unas políticas de izquierdas que intentan construir un nuevo mundo empezando desde abajo. En buena parte de los grillini han calado eslóganes del tipo “Izquierda y derecha son iguales”, “Nosotros somos la sociedad” y consecuentemente “No hace falta hablar con las partes sociales porque nosotros somos las partes sociales”, “Si no estás con nosotros, eres nuestro enemigo” y “Con ser honestos es suficiente para gobernar un país”; unos eslóganes que muestran una simpleza preocupante que puede tener derivas imprevisibles, sobre todo en una coyuntura compleja como la que estamos viviendo. Los próximos meses son clave para entender si, como dice Giannuli, el M5S “superará la fase de adolescencia y entrará en la madurez”.

PUBLICADO EN ATLÁNTICA XXII N.26, MAYO DE 2013.

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