Amado, el director odiado por el sportinguismo

Alfredo García Amado en un acto. Foto / MAXXII.

Alfredo García Amado en un acto. Foto / MAXXII.

Obligado por su calamitosa situación económica a jugar con canteranos, el Sporting de Gijón protagonizó una auténtica gesta deportiva la pasada temporada con su ascenso a Primera División, pero el enorme agujero en sus cuentas, nunca aclarado, sigue amenazando la propia continuidad del equipo, aunque Hacienda le dio recientemente un respiro. Los aficionados culpaban sobre todo de la pésima gestión económica, plagada de sospechas, al ex director general Alfredo García Amado, cesado tras el regreso a la élite del fútbol. Los rojiblancos siguen en la UVI, en relación a sus cuentas, y afrontan una nueva temporada con los fichajes limitados, por lo que su futuro deportivo sigue en manos de los jóvenes salidos de Mareo. El periodista Santy Menor analizó la situación del equipo asturiano en un artículo publicado en el número 38 de ATLÁNTICA XXII, aparecido el pasado mes de mayo, que reproducimos ahora.

El Real Sporting de Gijón vive uno de los momentos más delicados de su historia. Sin liquidez, acumulando impagos a los jugadores y con la soga al cuello por las exigencias de Hacienda, el conjunto rojiblanco tuvo un balón de oxígeno con el nuevo reparto televisivo acordado por Javier Tebas, presidente de la Liga de Fútbol Profesional, y Ángel María Villar, presidente de la Federación Española de Fútbol, pero su situación económica sigue lastrando su futuro. “El Real Decreto que está, esperemos, a punto de ser aprobado por parte del Gobierno, significaría para el Sporting, a nivel inmediato, la capacidad de negociar con la propia Liga un crédito que nos pondría al día con la Agencia Tributaria, nuestro gran quebradero de cabeza”, explicaba poco antes de conocerse el reparto el director general del club, Alfredo García Amado, en Radio Marca Asturias.

La otra vía que maneja la entidad gijonesa es la ampliación del convenio suscrito por el club con el Ayuntamiento de Gijón para la utilización de El Molinón, que finaliza en 2018. En una carta a la que ha tenido acceso ATLÁNTICA XXII, García Amado le solicitaba textualmente a Alejandro Roces, concejal de Administración Pública y Hacienda del Ayuntamiento de Gijón, “la ampliación de la concesión del estadio por cuarenta años más, para poder aplicar en nuestras cuentas dicha circunstancia”.

Y es que, como explica Amado en el escrito, “la aceptación de una nueva interpretación contable permite a los clubes y Sociedades Anónimas Deportivas (SAD) activar en sus balances el valor que, pericialmente estimado, supone la concesión de uso de los estadios municipales”. La carta, emitida el 12 de mayo de 2014, todavía no ha obtenido una respuesta clara por parte del Consistorio. La alcaldesa Carmen Moriyón aseguró en enero que “el Ayuntamiento no se precipitará a la hora de decidir si acepta o no la solicitud del Sporting”, vinculando dicha prórroga a “un cambio del Consejo de Administración”. Desde entonces no ha habido novedades y el Sporting no ha podido maquillar sus cuentas de cara a la Junta General de Accionistas que se acaba de celebrar.

El club admitía públicamente el pasado 7 de abril una deuda de 30,5 millones de euros, correspondiente a la temporada 2013-2014. Esto significaría una reducción de 1,54 millones con respecto a las cuentas de 2013, si bien esta cifra viene derivada de las ventas de los futbolistas Óscar Trejo, Borja López y la compensación voluntaria realizada por el Manchester City por el canterano Manu García.

Un informe emitido por E. B. Auditores y publicado por El Comercio refleja que las deudas a corto plazo amenazan con ahogar al Sporting, que en estos momentos se encuentra en causa de disolución. Los examinadores de las cuentas realizan una valoración crítica de la situación, en la que aprecian que los deudores y los resultados del ejercicio están “sobrevalorados” por una cantidad superior al medio millón de euros, además de adelantar un escenario que se han confirmado en la presente temporada, con impagos a jugadores y trabajadores.

Ese precisamente es uno de los datos que más vienen sorprendiendo en los últimos años en el entorno del Sporting. Temporada a temporada, las cuentas siempre reflejan beneficios, mientras que la deuda total del club ha aumentado de 4,52 millones de euros (1995) a los 30,5 actuales. Para explicar este fenómeno hay que acudir a los informes económicos y estudiar la historia reciente de un club que, como tantos otros, en 1992 se convirtió en SAD obligado por el Plan de Saneamiento llevado a cabo por el Gobierno para reducir las deudas de los equipos de fútbol, sobre todo con la Agencia Tributaria.

1992, el principio del fin

El plan, que en un principio fue visto con muy buenos ojos, a todas luces no ha dado resultado. Así, el pasado 30 de julio de 2014 se hizo público que los clubes de fútbol debían 482 millones de euros a Hacienda, pese a que en la temporada 2013-2014 la cifra se redujo en 165. No en vano, la regularización de esta deuda es una de las obsesiones de Javier Tebas.

Volviendo al Sporting, puede decirse que el principio del fin comenzó cuando se convirtió en SAD. Entonces, la directiva presidida por Plácido Rodríguez Guerrero fue echada “a patadas”, según define el propio protagonista, y el actual máximo accionista del club, José Fernández, accedió al accionariado del club al igual que la mayoría de socios de la patronal local de la construcción ASPROCON. El Ayuntamiento también tuvo su participación, aunque el alcalde, Vicente Álvarez Areces, le vendió los títulos a Fernández en 1994.

Fernández accedió a la presidencia en 1994. La deuda todavía era inferior a los 4 millones de euros, pero en tres años, coincidentes con el mandato del empresario gijonés, aumentaría hasta los 16,26 sin explicación aparente. El dinero procedente de las ventas de jugadores como Abelardo, Juanele, Pier o Marcos Vales fue invertido en Lediakhov y Morales, Iván Iglesias, Hugo Pérez, Nikiforov y Luna. Es decir, unos ingresos de unos 6,75 millones de euros según cifras oficiales, frente a unos gastos de 7,7, sin contar el dinero que el Sporting recibió del Mallorca por Marcelino, cifra desconocida.

Fernández, que continuó siendo el máximo accionista, abandonó la presidencia en 1997, con el Sporting todavía en Primera División, delegando el puesto en Ángel García Flórez. Fue en ese mismo año cuando Alfredo García Amado entró en el club, en principio como gerente, para sustituir a Herminio Menéndez, que aceptó una oferta del Sevilla.

El inmediato descenso a Segunda en la temporada 98-99 precipitó una reestructuración en el club, que supuso el ascenso de García Amado a la dirección general. Pese a su juventud e inexperiencia, Fernández le otorgó una gran confianza, siendo inamovible pese a los cambios que se sucedieron tanto en el Consejo de Administración como en la presidencia.

Una de las recientes manifestaciones de aficionados contra el consejo de administración del Sporting. Las críticas se centran en García Amado. Foto / Paco Paredes.

Una de las recientes manifestaciones de aficionados contra el consejo de administración del Sporting. Las críticas se centran en García Amado. Foto / Paco Paredes.

La deuda se dispara

El momento más significativo se dio en 2005, con la entrada en vigor de un Concurso de Acreedores. La deuda total del club estaba fijada en 31,26 millones de euros, pero cuando los administradores concursales auditaron las cuentas ésta se disparó hasta los 50,72. ¿Cómo se explica esto? “Salieron facturas de todos los cajones”, admite Plácido Rodríguez Guerrero.

Desde entonces y hasta la fecha, las cuentas del Sporting han reflejado cifras cuanto menos curiosas, por no hablar que desde que el club se transformó en SAD (1992) ha ingresado por traspasos más de 50 millones de euros, mientras que ha desembolsado menos de 20. Esos 30 millones de diferencia, sobre el papel, podrían saldar la deuda de 30,5 que mantiene el club, pero por unas razones u otras, nunca explicadas, no es así.

En las cuentas hay datos muy curiosos. Por ejemplo, pese a que la directiva sportinguista siempre ha mantenido que en Segunda División no se pagan traspasos, en la temporada 2012-2013 aparece un dato llamativo. En la cuenta en la que se reflejan las adquisiciones de jugadores, se registran altas por valor de 150.000 euros. Por tanto, si no se pagaban fichajes, ¿adónde fueron esos 150.000 euros? ¿Y los 180.000 reflejados en esa misma casilla en las cuentas de la temporada 13-14? Omar Crespo, administrador del blog Véndovos Mareo, asegura que esta cuestión se preguntó en la pertinente Junta de Accionistas sin obtener respuesta.

Otra pregunta que sigue en el aire se generó en las cuentas de la temporada 2011-2012. El gasto en la plantilla pasó de los 10,6 millones de euros de la temporada anterior a 13,66, un aumento del 30% a pesar de que no hubo grandes cambios en el equipo (se van Diego Castro y Cote y llegan Trejo, Damián y Colunga). ¿Cómo se justifica ese aumento? El resto del gasto de esa temporada también se desmadra mucho, pero una vez más el Sporting obtiene beneficios y no pérdidas, pues aparecen unos ingresos de unos 2 millones de euros cuya procedencia siempre se ha ocultado.

El dinero no procede de la venta de jugadores ni de ninguno de los restantes conceptos clásicos (abonos, taquillas, merchandising, publicidad, televisión o subvenciones). La cuenta utilizada es la de Ingresos Accesorios, donde tradicionalmente se venían recogiendo unos ingresos de aproximadamente 300.000 euros, que en la nota correspondiente en la memoria se explicaba que procedían del Campus de Mareo. Precisamente el año que se obtienen 2 millones desaparece dicho epígrafe.

Atando cabos, economistas como el citado Omar Crespo relaciona estos dos millones con Doyen Group, una empresa relacionada con el mundo de la inversión deportiva y la representación de jugadores. El Sporting siempre negó que les hubieran vendido derechos de futbolistas, pero al entrar en la web del grupo aparecían fotos de jugadores rojiblancos. Doyen explicó entonces que formaba parte de un acuerdo de colaboración publicitaria y el nombre de la empresa comenzó a aparecer en la equipación del conjunto rojiblanco.

Poco después se hizo público un préstamo de 2,5 millones de euros por parte del grupo dirigido por el empresario Nelio Lucas, con un interés del 10%, aunque nunca se explicó para qué. El Sporting también recibió 1,2 millones de varios empresarios gijoneses, cuyo nombre nunca ha salido a la luz, para acometer el fichaje de Scepovic, por el cual el club ingresó un total de 2,5 millones al venderlo al Celtic de Glasgow en 2014. Fruto de esta operación, el Sporting no generó los recursos suficientes para acometer la deuda de 4 millones con Hacienda que debía abonar en diciembre. Su intento de abonar dicha cantidad mediante obras de arte cedidas por el empresario gallego Luis Pereira, una práctica extendida en nuestro país, no fue aceptado por la Agencia Tributaria ni por el Tribunal Económico Administrativo Central (TEAC), que falló en contra del conjunto gijonés, el cual ha recurrido a la Audiencia Nacional.

Señalado

Todas las miradas, tanto dentro como fuera del club, se posan ahora sobre la figura de García Amado. Como explica Josu Alonso en su artículo “Alfredo García Amado o el todopoderoso gerentín”, publicado en Asturias24, todo lo que ocurre en el Sporting pasa por las manos de un director general que ha visto y ha sido cómplice del aumento de la deuda del Sporting, que en 1997 era de 16,26 euros y a día de hoy asciende hasta los citados 30,5; pese a lo recaudado hasta la fecha tanto en materia de abonos, taquillas, publicidad, merchandising y televisión como en el traspaso de jugadores, amén del Concurso de Acreedores que entró en escena en el año 2005. Una nefasta gestión económica que dará con los huesos de Amado lejos del club, ya que Javier Fernández, hijo del máximo accionista y actual vicepresidente, ya anunciado su salida en los próximos meses.

Amado, licenciado en Derecho y Administración de Empresas, ha sido el centro de las críticas de la afición en los últimos años y su imagen ha estado siempre manchada por los rumores y las sospechas, alentados por la opacidad sobre una gestión económica que desconocen incluso otros miembros del Consejo de Administración. El director no recibe a periodistas críticos ni accedió a ser entrevistado por esta revista, lo que impide preguntarle si cobra o cobró una comisión por cada contrato que se hace en el Sporting, como aseguran algunos agentes de jugadores, exconsejeros y exfutbolistas. De hecho, fuentes muy cercanas al club aseguran que a lo largo de la historia se han rehusado firmar diversos convenios al no ponerse de acuerdo la empresa en cuestión con el director general a la hora de fijar su parte correspondiente por la firma de la operación. Estas fuentes también afirman que las comisiones están reflejadas en las cuentas en la partida Servicios de Profesionales Independientes, que llama la atención por su elevada cuantía.

La ley impide estas prácticas desde la reforma del Código Penal en 2010 y contempla “pena de prisión de seis meses a cuatro años, inhabilitación especial para el ejercicio de industria o comercio por tiempo de unos seis años y multa del tanto al triplo del valor del beneficio o ventaja”.

Josu Alonso también comenta en su artículo que desde el año 2000 las contrataciones de personal realizadas en el Sporting se realizan por amiguismo con Amado, que despidió al que fuera director deportivo Emilio de Dios en el momento en el que su relación se comenzó a enfriar. Y si nos referimos a las contrataciones, en este caso de jugadores, cabe mencionar que, por primera vez en su historia, el conjunto rojiblanco no pudo realizar ningún fichaje esta temporada al superar el límite salarial impuesto por la LPF, algo que la dirección deportiva y económica del club no supo resolver ni en agosto ni en diciembre.

También se ha especulado mucho sobre el sueldo que percibía el director general, cesado recientemente, tras el ascenso del equipo. Algunas voces afirman que Amado cobraba unos 400.000 euros anuales cuando el Sporting estaba en Primera, mientras que  su salario rondaría los 200.000 en su última etapa, con el equipo en Segunda. Sin embargo, Josu Alonso asegura que Amado cobraba en el año 2000 casi 21,5 millones de pesetas brutos, unos 129.000 euros al año. El periodista añade que en vísperas de su cese el sueldo ascendía a 96.000 euros netos, divididos en 16 pagas que rondan los 6.000 al mes. Según Alonso, la cifra fue facilitada por el propio Amado, aunque no de forma pública. El exdirector del Sporting vive en un lujoso chalet de las afueras de Gijón que adquirió al exfutbolista Enzo Ferrero.

PUBLICADO EN ATLÁNTICA XXII Nº 38, MAYO DE 2015

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