Asturias: El fracaso de las derechas obliga a adelantar las elecciones

El adelanto de las elecciones autonómicas en Asturias, anunciado por el presidente del Principado, Francisco Álvarez-Cascos, representa el fracaso de las derechas asturianas, que no han sido capaces de entenderse desde su triunfo electoral el pasado 22 de mayo. Entonces se impuso en escaños Foro Asturias, el partido de Álvarez-Cascos, pero necesitaba los votos del PP para gobernar. Los dos partidos fueron incapaces de llegar a ningún tipo de acuerdo en todo este tiempo, ni para formar gobierno, ni para establecer un pacto de legistalura. Tras sucesivas derrotas parlamentarias en diferentes asuntos, la imposibilidad de aprobar los presupuestos de este año por parte del Gobierno monocolor de Foro Asturias (16 escaños de 45 en la Junta General del Principado) ha provocado el adelanto electoral.El PP rechazó los presupuestos y se alió una vez más con el PSOE para derribarlos con una enmienda a la totalidad.

Entre los ciudadanos, cansados de los largos gobiernos del PSOE, del clientelismo y la corrupción, caló el discurso regenerador y asturianista de Cascos

El anuncio de ayer fue una relativa sorpresa, porque desde la semana pasada se venía rumoreando el adelanto electoral, aunque se suponía que los nuevos comicios serían en abril. La fecha será sin embargo el 25 de marzo, coincidiendo con las autonómicas andaluzas.

Parece repetirse el experimiento frustrado de Gobierno conservador en Asturias de Sergio Marqués, que dirigió el Principado de 1995 a 1999, aunque en su mayor parte enfrentado a su partido, el PP, en el que entonces Álvarez-Cascos era secretario general. La falta de entendimiento entre ambos fue la causa de la crisis interna.

La irrupción de Cascos con su propio partido en el Principado fue un auténtico vendaval. Abandonó el PP, en el que fue uno de los fundadores, y montó en pocas semanas uno propio, cuyas siglas coinciden con sus iniciales: FAC, Foro Asturias de Ciudadanos. A pesar de ello y de la falta de apoyo mediático, logró ganar las elecciones, en un proceso inédito en la política española. Entre los ciudadanos, cansados de los largos gobiernos del PSOE, del clientelismo y la corrupción, caló el discurso regenerador y asturianista de Cascos, que siempre denunció un pacto no escrito entre socialistas y populares en Asturias, responsable en su opinión de la crisis y del inmobilismo que padece la Autonomía.

Pero sus promesas de regeneración no se han cumplido y buena parte del electorado que le dio la victoria parece desencantado. La falta de diálogo ha convertido en sonoros conflictos numerosos asuntos (cierre del Centro Niemeyer de Avilés, recorte en la RTPA ) y el cese del director del prestigioso Festival de Cine de Gijón, José Luis Cienfuegos, ha cuestionado su “trasversalidad”, decepcionando a sus electores más progresistas.

El triunfo por mayoría absoluta del PP en las elecciones generales no sirvió, como esperaban muchos, para atemperar la bronca en las derechas asturianas. Mariano Rajoy no le perdona que Foro Asturias haya presentado una candidatura en Madrid y no tiende precisamente puentes con quien compartió Gobierno bajo la presidencia de José María Aznar.

Perdida su mayoría absoluta, el “eterno” alcalde de Oviedo, Gabino de Lorenzo, el gran enemigo de Cascos en la batalla de la derecha asturiana, se retiró a la Delegación del Gobierno. Pero desde allí sigue encabezando la ofensiva política contra Cascos y Foro Asturias, porque el PP aspira a convertir en efímera la aventura política en solitario del exvicepresidente del Gobierno Aznar.

Quien asiste encantado en este clima de inestabilidad es el PSOE, que en estos últimos últimos ocho meses ha repetido la estrategia que puso en práctica durante el Gobierno Marqués y que tantos éxitos electorales le dió: dejar que las derechas se destrocen sin intervenir en su pugna. Así consiguió la mayoría absoluta el socialista Vicente Álvarez Areces, el sucesor de Marqués, que luego formaría un verdadero “régimen” durante 12 años.

Habrá que ver ahora si el desenlace es el mismo, aunque todo apunta a que el PSOE volverá a ser el gran beneficiado con esta crisis. También parece seguro el aumento de la abstención, dado el desencanto popular.

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