Asturias: hay dinero ético, faltan emprendedores

Oficina de Triodos en Oviedo, abierta la pasada primavera. Foto / María Arce.

Oficina de Triodos en Oviedo, abierta la pasada primavera. Foto / María Arce.

Será la cultura de la empresa pública, la falta de autoestima colectiva o simplemente la crisis, pero en Asturias hay dinero para financiar proyectos empresariales y sociales, pero falta demanda. Y no se trata de financiadores tan sospechosos y desprestigiados como la banca tradicional o el propio Estado, sino de los nuevos que están surgiendo como contraposición. Triodos, la banca ética que acaba de instalarse en Asturias, es el último ejemplo. Por Elena Plaza / Periodista.

Triodos Bank acaba de desembarcar en Asturias y le “llueven” los clientes, pero echa en falta proyectos sociales para financiar. Este banco europeo independiente, referente de la banca ética y sostenible, nació en Holanda en 1980, aunque su embrión se halla en una fundación creada en 1968 por cuatro economistas y juristas que decidieron utilizar su dinero para crear un futuro mejor. En España está presente desde 2003 y en Asturias desde el pasado mes de marzo, cuando abrió una oficina en la calle ovetense Cabo Noval. También en Alemania, Bélgica, Reino Unido y Francia.

La rentabilidad económica rige sus objetivos, como cualquier banco, pero apoyando proyectos que aporten un valor añadido en términos sociales, medioambientales y culturales, de modo que “mejoren la vida de las personas y del medio ambiente”, explica Esteban Barroso, su director general en España. Y es en estos tres sectores en los que invierten el dinero de sus clientes, mediante una política de transparencia, respondiendo a la pregunta de ¿para qué sirve mi dinero? y a una manera de invertir diferente.

“Tenemos una posición de solvencia importante superior al 16%, con ratios de morosidad por debajo de la media; esto nos permite contar con recursos suficientes para invertir en los recursos a los que nos dirigimos”, indica Barroso. En Asturias financian solo ocho proyectos, tres de ellos relativos al medio ambiente (Acusmed, Agrecoastur y Agresta) y el resto a actividades sociales (COCEMFE Asturias, Grupo Iniciativas de Comunicación, Fundación Secretariado Gitano, Fundación Cauce y Remar). En estudio están ahora otros doce proyectos.

Triodos Bank -con 800 trabajadores, 200 de ellos en España- ha visto cómo durante el ejercicio 2012 su tasa de crecimiento se elevó al 58% hasta alcanzar los 1.003 millones de euros. El beneficio neto en este ejercicio fue de 22,6 millones de euros, lo que supone el 31% de crecimiento respecto a 2011. Los depósitos de los clientes crecieron un 63%, se concedió un 22% más de préstamos a iniciativas y empresas y el ratio de morosidad se mantuvo inferior al 4%. Triodos España creció un 73% en volumen de clientes, superando los 105.000 en 2012.

Antes de abrir su oficina con cuatro trabajadores, en Asturias ya contaba con 800 clientes y desde entonces sumó otros 250, lo que se traduce en un depósito de 4,5 millones de euros. Más de medio millar de personas ya han pasado por su local del antiguo cine Principado a informarse. Triodos Bank funciona como cualquier banco, aunque no entra en mercados negros como el armamentístico o el inmobiliario. De hecho cuentan con lo que denominan “ecohipoteca” para clientes antiguos y con proyectos de eficiencia energética. No opera con dinero físico, sino a través de Internet.

Detrás de Triodos Bank hay casi 30.000 inversores, de los que más de 5.000 son españoles. Nadie puede tener más del 10% de la sociedad, delegando su capacidad política en la Fundación Triodos Bank.

Coop57, 100.000 euros en un año

Coop57 es una cooperativa de crédito, no un banco en el que cualquier persona pueda depositar su dinero. Su objetivo es financiar empresas autogestionadas y cooperativas. Nació en Cataluña en 1996 como iniciativa de los despedidos de la Editorial Bruguera. Con presencia en Aragón, Madrid, Galicia y Andalucía, hace un año que se está creando un grupo en Asturias (asturies@coop57.coop), un proceso lento ya que en esta Autonomía abundan menos las iniciativas autogestionadas y las cooperativas a pequeña escala. De hecho tan solo han financiado la publicación de libros de Cambalache, uno de sus socios.

Hasta ahora conforman la masa social en Asturias cuatro entidades denominadas de servicio (las que ponen el dinero), que son Cambalache, Soldepaz Pachakutí, Fundación EDES y la Casa Azul, más casi una cuarentena de socios colaboradores (personas o entidades que funcionan de modo asambleario y que ponen su dinero a disposición de los proyectos), que suman un capital de 100.000 euros para dar crédito a entidades socias. Se precisan al menos cuatro socios de servicio más para llegar al quórum y poder crear toda la infraestructura con la que Coop57 funciona en otras Autonomías.

Coop57, ligado a los italianos Fiare y Banca Popolare Etica, se basa en la confianza entre los socios, mientras que el 15% del capital está depositado como fondo de reserva en tres pequeñas cajas de ahorros que no participan en negocios como la industria armamentística o la especulación inmobiliaria.

En Coop57 son críticos con Triodos Bank, al que acusan de financiar a la polémica Fundación O’Belén, gestora de centros terapéuticos para menores en régimen de protección, acusados de malos tratos, aunque no condenados judicialmente. Al poco de abrirse la oficina de Triodos en Oviedo hubo enfrente una concentración de protesta por ello. En centros de O’Belén en Madrid y Alicante se registraron tres muertes y varios intentos de suicidio, entre otros casos.

La Caja Rural mantiene su vocación social

La Caja Rural de Asturias conserva el espíritu de las antiguas Cajas, convertidas en bancos voraces convencionales como Cajastur, inmerso ahora en el escándalo de la deuda subordinada ofertada en 2009, una verdadera estafa que afecta a entre 7.000 y 10.000 asturianos. Caja Rural se define como una entidad financiera de economía social y una cooperativa de crédito, volcada con sus socios cooperativistas, con los campesinos y con el medio rural. En Asturias tiene casi 400 trabajadores y 112 sucursales. Al inicio de este año tenía 261.000 clientes y 3.455 millones de euros en activos. El 10% de sus beneficios se destinan a su Fondo de Promoción y Educación.

PUBLICADO EN ATLÁNTICA XXII Nº 26, MAYO DE 2013.

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