Atribuyen a Donaire ingresos de 5.000 euros al mes en el juicio contra ATLÁNTICA XXII

Un grupo de personas apoya a ATLÁNTICA XXII a la entrada del Palacio de Justicia de Oviedo. Tras ellos está el secretario general de UGT-Asturias, Justo Rodríguez Braga. Foto / Iván Martínez.

Un grupo de personas apoya a ATLÁNTICA XXII a la entrada del Palacio de Justicia de Oviedo. Tras ellos está el secretario general de UGT-Asturias, Justo Rodríguez Braga. Foto / Iván Martínez.

En el juicio celebrado esta mañana en el Juzgado de Instrucción Número 2 de Oviedo dos periodistas de ATLÁNTICA XXII, la empresa editora Letras Atlánticas y el sindicalista Cándido González Carnero se sentaban en el banquillo de los acusados, pero en la vista salió a relucir repetidas veces el nivel de vida del denunciante, el secretario general de MCA-UGT de Asturias Eduardo Donaire, al que se atribuyeron ingresos de 5.000 euros al mes.

Lo hizo concretamente la abogada de González Carnero, Beatriz Argüelles, que calculando las percepciones de Donaire, en base al extracto bancario presentado en su demanda por el propio dirigente ugetista, elevó sus percepciones hasta esa cantidad, “5.000 euros netos mensuales”. La abogada se preguntó si a esa cantidad habría que añadir otras por pertenecer al comité federal del PSOE y concluyó: “Comparado conmigo vive en la opulencia”. El máximo responsable de MCA-UGT en Asturias no tomó la palabra porque ninguna de las partes lo solicitó. Su abogado, Pelayo Mijares, dijo que “no es un sueldo bajo, pero se corresponde con su categoría laboral”, que es ingeniero técnico. En el extracto se consignan ingresos de diferente cuantía por parte de Arcelor, empresa de la que proviene Donaire, que no cobra sueldo de UGT sino de la multinacional siderúrgica.

El ritmo de vida de Donaire está en la esencia de su demanda por algunas alusiones a su persona contenidas en el número 36 de ATLÁNTICA XXII, que tenía como titular de portada “La UCO estrecha el cerco sobre UGT Asturias”, algo que se comprobó un año después, ya que conforme a las investigaciones de ese servicio anticorrupción de la Guardia Civil la Fiscalía actúo y acabó llevando el caso ante un juzgado de guardia.

Donaire aludía en su demanda tanto a informaciones como a declaraciones en aquel número de la revista de González Carnero, referidas a que usaba un coche de alta gama, a que posee un piso en la urbanización El Barco de Gijón y a que Suzuki le regaló una moto de alta cilindrada. Los testigos de ambas partes ratificaron que usaba efectivamente un coche de alta gama, un Audi, aunque los que declararon a favor de Donaire y su abogado, Pelayo Mijares, insistieron en que el vehículo es de UGT. Sobre el piso, el director de ATLÁNTICA XXII, Xuan Cándano, subrayó que en el artículo quedaba claro que no se aludía al valor del de Donaire y su esposa, Carmen Fernández, también denunciante, sino que se hacía una valoración general de las viviendas de una zona lujosa de la ciudad donde anteriormente se asentaban astilleros cerrados con el beneplácito de UGT. Y respecto a la moto, el asunto más citado, el abogado de ATLÁNTICA XXII, Ángel Bernal, recordó que costaba unos 7.000 euros, aunque Donaire se limitó a aportar un resguardo bancario del año 2006 por un pago a una tienda de Gijón ya cerrada de 5.478 euros. “Es curioso que no haya aportado contrato de compra, parece extraño desde luego”, apostilló.

Por su parte la expresidenta del comité de empresa de Suzuki Gijón en representación de un sindicato independiente, María Jesús Calvo, aseguró que era costumbre de la multinacional japonesa regalar motos a “colaboradores”, entre los que incluye a sindicalistas. También corroboró la excelente relación entre Donaire y los directivos de Suzuki. Y sobre la moto del sindicalista ugetista dijo que en la empresa, cerrada en 2013 tras negociaciones en la que participó UGT, era un rumor extendido que se trataba de un regalo. “No voy a fiscalizar las cuentas de nadie, pero los comentarios están ahí”. “Es un comentario que se oyó por ahí e incluso por la gente del propio sindicato UGT”, apostilló.

Más explícito fue Pablo Álvarez, exsindicalista de UGT que estuvo muy vinculado a Donaire y que confesó que había sido una de las fuentes para el reportaje de ATLÁNTICA XXII, elaborado por Fernando Romero. Dijo que el obsequio de la moto era un comentario que circulaba por UGT-Asturias y que a él se lo había contado concretamente un miembro de la ejecutiva del sindicato socialista vinculado a Donaire.

Sobre este asunto también se extendió en su declaración el director de ATLÁNTICA XXII, Xuan Cándano, que comentó que le había indicado a Fernando Romero que extremara el celo en el reportaje y que insistió al recibir el primer texto del artículo en la necesidad de comprobar de nuevo si era cierto el regalo de la moto. El propio Cándano llamó por ello antes de la publicación del artículo a Pablo Álvarez, que corroboró lo dicho en el Juzgado, y también a otra persona de UGT-Asturias que también confirmó esa información, aunque no quiso declarar en sede judicial por miedo a represalias. El director de la revista y su abogado lamentaron que no fuera posible comprobar esta cuestión con el propio Donaire, porque UGT se niega a hablar con ningún periodista de ATLÁNTICA XXII. En cambio Pelayo Mijares dijo que “no es Donaire quien tiene que servir para comprobar esa información”.

Varios testimonios en la vista coincidieron en responsabilizar a UGT, en la media que le corresponde por su presencia sindical, del cierre de empresas como Naval Gijón y Suzuki. Pablo Álvarez recordó que en este sindicato las decisiones importantes “se toman por arriba” y que sus prácticas suponen favorecer a afiliados que se prestan a ello con “privilegios, categorías, tema de horarios”, lo que supone que esos trabajadores tienen “una vida mejor que la del resto”.

Diversos extrabajadores de Naval Gijón responsabilizaron a UGT y a Donaire del cierre de la empresa, insistiendo en que aunque no firmaba los ERE, porque eso corresponde a los comités de empresa, era decisivo en todo tipo de negociaciones. “Se imponía en la Federación [MCA-UGT], decían que lo pactado con la empresa era lo mejor para los trabajadores”, declaró Luis Alfredo Hernández.

En su declaración Xuan Cándano reiteró las disculpas públicas de ATLÁNTICA XXII a Donaire y su esposa, Carmen Fernández, por un error de transcripción aparecido en la revista cuando se atribuía al sindicalista un hecho del que fue en realidad protagonista el secretario general de UGT-Asturias, Justo Rodríguez Braga. Se trata de una frase textual de González Carnero, algo que ya matizó y rectificó la revista nada más comprobar el error en su edición digital, en el número 37 de la publicación y en el acto de conciliación previo al juicio.

A las puertas del Palacio de Justicia de Oviedo se congregaron decenas de personas en dos concentraciones de signo opuesto. La más numerosa era en apoyo a los demandados y estaba formada en buena parte por militantes de la Corriente Sindical de Izquierda, sindicato en el que milita González Carnero. Portaban una pancarta a favor de la libertad de expresión. En otra, más reducida, un grupo de militantes y cargos de UGT, liberados sindicales en su gran mayoría, jalearon a Donaire a su salida del Juzgado. En esa concentración de ugetistas, aunque solo antes del inicio del juicio, estuvo su secretario general, Justo Rodríguez Braga.

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