Blas Fernández: “Debe quedarse el total de la Colección Cajastur, que no nos engañen”

Blas Fernández Gallego ante el Palacio Revillagigedo de Gijón, que convirtió en Centro Internacional de Arte. Foto / Imanol Rimada.

El que fuera director de la Obra Social y Cultural de Cajastur en su época de mayor esplendor, Blas Fernández Gallego, ha emprendido por su propia cuenta una campaña en prensa y redes sociales en defensa de que la colección de arte de Cajastur se quede íntegra y de forma permanente en Asturias.

Luis Feás Costilla / Periodista.

¿Por qué decidió emprender una campaña en solitario en defensa de la permanencia en Asturias de la colección de arte de Cajastur?

Estuve mucho tiempo fuera de aquí porque Asturias me pone de los nervios. Soy asturiano, de Gijón, pero me revienta Asturias, me duele, porque los niveles de mediocridad son terribles. En un momento determinado tuve que volver y veo cómo se ha ido degradando la situación, por ejemplo en el Palacio Revillagigedo, en situación casi de abandono. Cuando leo en el periódico la noticia de que la colección ha sido dividida y veo quién conforma el patronato de la Fundación, me indigno de alguna manera y pienso que ya va siendo hora de decir algo sobre lo que pasa. Creo que si la Fundación Cajastur tuviese otros patronos que tuviesen amor por Asturias y por la cultura y el arte tendrían que decir algo. No sería muy difícil que el presidente del Principado, que debe de ser muy amigo del de Liberbank, porque tienen los mismos orígenes ideológicos, le llamase y le dijese que hay arreglar esto. El propio Manuel Menéndez debería querer preservar el patrimonio asturiano. Cuando decidí dedicar al asunto uno de mis artículos en La Nueva España quise publicar una carta abierta al presidente en la que, aunque no discuto que la decisión tomada sea legal, planteo que la colección se quede en Asturias para bien de los asturianos. Después, como estoy un poco enfermín y tengo algo más de tiempo, me puse a probar lo que daban de sí las redes sociales y escribí a todo el mundo, incluidos los alcaldes, sin esperar a que nos enfrentáramos a hechos consumados. Ellos sí que pueden presionar a Liberbank.

¿Qué respuestas ha tenido?

El rector de la Universidad me contestó de los primeros. Escribí a todos los decanos y a todos los directores de Departamento, pues entiendo que los bienes patrimoniales también han de interesar hasta a los ingenieros de caminos, pero no recibí ninguna contestación. Sí contestaron un poco después del Departamento de Historia del Arte, en el que consensuaron un texto que me parece que enviaron ya. De los Colegios Profesionales solo contestó el Colegio de Médicos. De los alcaldes solo respondió el de Ribadesella, diciendo que a ver si se enteraba de algo. Los demás ninguno, ni la de Avilés, ni el de Oviedo ni la de Gijón, que tendría que ser la más interesada, pues el Ayuntamiento de Gijón es miembro fundador de Caja de Asturias. El presidente de la Junta General del Principado no dijo ni mú, ni nadie de la mesa de la Cámara. Gaspar Llamazares escribió diciendo que se iba a poner a ello. De Podemos me llamaron por teléfono dos o tres personas para interesarse, pero no vi que hicieran interpelaciones. Foro Asturias se interesó muy activamente e hicieron una interpelación al presidente en el que éste afirmó en la Junta que la colección no saldría de Asturias. Tuve que escribirle una segunda carta porque eso es un brindis al sol, decirlo sin ser el dueño de la colección me parece impropio. Mientras no demuestre que tiene un acuerdo con el presidente de Liberbank, no tiene ninguna validez. No estamos hablando de que dejen una parte de la colección, ni de que lo hagan temporalmente, sino del total de la colección y de manera permanente. Que no nos engañen.

“No creo que hayan sido robadas”

Bajo su dirección la Obra Social y Cultural de Cajastur alcanzó su punto más alto.

Con el equipo que yo tenia, y en lucha a veces contra la dirección y la propia Caja de Ahorros, que no eran muy dados a determinadas modernidades, conseguí convertir el Palacio Revillagigedo en un Centro Internacional de Arte y luché por que el edificio de la calle San Francisco fuera comprado para tener un lugar semejante en Oviedo, evitando así la pugna localista y un poco aldeana que hay. Cuando se inauguró con la presencia del príncipe Felipe, me sorprendió que no se nos mencionara para nada ni a mí ni a mi equipo, pero me asombré de que más del 90% de la exposición inaugural era fruto de la gestión que habíamos estado realizando durante los seis o siete años que estuvimos en la Obra Social y Cultural y el tiempo que duré como coordinador nacional de los jefes de Obra Cultural de las Cajas. Estaba orgulloso de que aquella colección fuese tan importante y que se pudiera ver toda junta.

Cuando llegué a la Caja, la obra artística que había era muy escasa y de baja calidad, yo creo que no pasaba de las 200 obras. Y cuando a mí se me aparta de la Obra Social y Cultural, en 1995, el inventario sobrepasaba con mucho las 2.000 obras, de artistas muy importantes, asturianos y nacionales, e incluso alguno extranjero. Como aquí no hay demasiado, la colección de la Caja de Asturias es muy importante, pues estamos hablando, como dijo el propio presidente de Liberbank, de más de 3.000 obras de arte contemporáneo, lo que significa que no solamente estamos hablando de un período muy importante de la historia de Asturias, sino de un patrimonio que daría beneficios de otro tipo, como económicos, sociales, laborales o culturales en general. Si la colección estuviese aquí se podría exponer, por ejemplo como dices tú en el propio Palacio Revillagigedo, y sería un foco de turismo para Asturias. Estoy harto de que solo se nos conozca por la sidra y los oricios.

En esas 3.000 obras también se incluyen dibujos y fotografías, pero la parte más importante es la de pintura y escultura, que cuando en 1996 Francisco Crabiffosse publicó la catalogación de la Colección Caja de Asturias estaba compuesta por unas 1.100 obras, a las que habría que sumar otras 100, que no pudieron ser catalogadas porque habían desaparecido.

Es posible. Me consta que Crabiffosse se basó principalmente en nuestro inventario para realizar su trabajo. Puede que haya obras perdidas, pero no creo que hayan sido robadas. Toda la gente que estuvo en mi época es lo suficientemente honesta como para no haber robado ninguna. Otra cosa diferente es que haya habido poco cuidado en la conservación y el resguardo de la colección, sobre todo por desconocimiento. No tengo ningún motivo para pensar mal. Hasta en mi época era muy difícil mantener todo el inventario actualizado.

Por entonces Cajastur ya estaba infectada de la enfermedad que acabaría con ella, la infiltración de los partidos políticos que la expoliaron.

En 2014, cuando se crea la Fundación Bancaria Cajastur, veo que tanto el PP como el PSOE votan a los mismos representantes que ya tenían, que no sé si por ser los mejores o solo por sostener los intereses partidistas. Cuando después de la muerte de Franco se produce la “democratización” de las cajas de ahorro, se da paso a los partidos políticos. Junto a la Junta General del Principado, heredera de la Diputación, y al Ayuntamiento de Gijón, que eran los verdaderos fundadores de la Caja de Ahorros de Asturias,entra el resto de los Ayuntamientos de Asturias, casi en igualdad de condiciones que el de Gijón. Yo soy de lo más alejado de cualquier chovinismo, pero eso lo que produce es que los políticos pasen a manejar el Consejo de Administración.

Demasiados políticos

La división de la colección entre Liberbank y la Fundación Bancaria Cajastur pone la frontera de la colección en el año 1999, pero desde 2000 casi no se adquirieron obras relevantes.

En el Consejo de Administración siempre ha habido demasiados políticos. Uno de ellos ha reconocido en prensa que cuando la partición se hicieron las cosas tan aprisa que no entraron apenas en el tema de la colección. También ha pasado con el patrimonio, con los edificios que eran propiedad de la Obra Social y Cultural. Hoy en la página web de la Fundación Cajastur pone como único patrimonio el Palacio Revillagigedo y la colegiata de San Juan Bautista, pero no se mencionan otros como el de la plaza de la Catedral de Oviedo, que era el centro de jubilados, o el Monte de Piedad de aquí de Gijón. O los de Mieres y Avilés.

¿Conoce a Manuel Menéndez? ¿Qué opinión tiene de él?

Sí que le conocí cuando era consejero, me parece que en representación del Partido Socialista. Cuando Antonio Trevín lo nombra presidente de Cajastur, durante seis meses yo seguí como director de la Obra Social y Cultural. También conozco a Carlos Siñeriz, mucho, porque lo tuve asignado durante una pequeña temporada por el entonces director general, José Troteaga. Sé que fue sindicalista, creo que de la UGT, y firmó muchos acuerdos con Manuel Menéndez de los que no sé si quedaron muy contentos los empleados de la Caja. Lo que sí que sé es que luego ascendió muy rápido a puestos muy importantes. Ahora es director general de la Fundación Bancaria Cajastur, a la que supongo que acabará volviendo también Menéndez, pues si hasta el último momento compatibilizó su cargo con el de Liberbank es de suponer que si el banco se vendiese querría volver a ser presidente. Lo digo por pura lógica.

PUBLICADO EN ATLÁNTICA XXII Nº 50, MAYO DE 2017

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