Cao de Benós, aristócrata español al servicio de Corea del Norte

Cao de Benós en Pekín. Foto / Rita Álvarez Tudela.

Cao de Benós en Pekín. Foto / Rita Álvarez Tudela.

Si estalla la guerra entre las dos Coreas, un aristócrata español y ortodoxo comunista combatirá a favor de la del Norte, donde es un personaje popular. Primogénito de los barones de Lés, condes de Angelejo y marqueses de Rosalmonte, Alejandro Cao de Benós (Tarragona, 1974) lleva dos décadas al servicio de Corea del Norte, donde acumula varios cargos y es conocido por Cho Sun II (Una Corea). Por Rita Álvarez Tudela / Periodista (Pekín).

Alejandro Cao de Benós es un personaje peculiar. Concede la mayor parte de las entrevistas vestido con uniforme militar verde y numerosas condecoraciones en la solapa izquierda, pero, pese a lo que puede parecer, no le fueron otorgadas por el Ejército de España, donde sirvió dos años, sino por el de Corea del Norte, ese país que muchos consideran el más hermético del mundo.

¿Cómo puede suceder tal cosa? Pues la respuesta está clara en boca de Cao de Benós. Se basa simplemente en su amor desde la adolescencia por el país asiático. “Son ya prácticamente veintitrés años los que llevo trabajando para el país, me conocen muy bien, soy muy conocido tanto en la televisión como entre el pueblo norcoreano”, cuenta este aristócrata catalán, que en España militó en el PCPE.

Desde hace más de veinte años es delegado especial del Comité de Relaciones Culturales con el Extranjero y desde hace diez tiene también la ciudadanía de honor de Corea del Norte, adonde viaja continuamente desde Tarragona. Entre sus principales funciones se encuentra la de dar a conocer mejor cómo es uno de los últimos regímenes comunistas del mundo, que en la actualidad lidera Kim Jong-un, el tercero de la saga familiar de los Kim.

Para lograrlo, organiza viajes de turistas extranjeros a Pyongyang que coinciden con alguna de las fiestas más representativas del país, para que así puedan asistir a la representación de los Juegos de Masas, un espectáculo de 90 minutos en el que participan cerca de 100.000 gimnastas y bailarines, o al Festival de Flores con motivo del aniversario del nacimiento del General Kim Jong Il (1942) cada 16 de febrero.

Y así ocurre con el último viaje que ha organizado, del que es testigo esta revista. Lo acompañan 20 extranjeros que se reúnen en Pekín, para volar a Corea del Norte con Air Koryo, la aerolínea oficial norcoreana. En el grupo hay franceses, ingleses, checos y españoles, que tienen en común el gran interés por ver qué se esconde de puertas a dentro en el país comunista que tiene ahora en vilo a Occidente.

En algunos casos son profesores universitarios que viajan por motivos culturales y para establecer intercambios entre diferentes universidades, pero también hay empresarios interesados en ver por su cuenta posibilidades de negociación de importación y exportación con Corea del Norte.

Normalmente son viajes de ocho días que rondan los dos mil euros. Las experiencias de otros viajeros que han ido anteriormente muestran que la agenda está cerrada y que es imposible salirse del circuito en ningún momento, tomar fotos de estampas que no sean las marcadas o tener contacto con los locales, más allá de los guías asignados que saben perfectamente lo que tienen que decir.

Cao de Benós muestra su pasaporte. Foto / Rita Álvarez Tudela.

Cao de Benós muestra su pasaporte. Foto / Rita Álvarez Tudela.

Sin temor a la guerra

Este último viaje está marcado por una situación inestable en la península coreana debido a las amenazas nucleares lanzadas por Kim Jong-un, quien llegó a pedir al personal de las embajadas y a los extranjeros que abandonasen Corea para garantizar su seguridad ante el estallido inminente de un conflicto.

“En verdad, no esperábamos esta situación porque normalmente preparamos las visitas a través de nuestro Ministerio con bastante antelación. Llevamos ya unos cuatro o cinco meses preparando esta visita”, explica Cao de Benós, quien añade que pese a todo “de momento las cosas están tranquilas, a pesar de que se están realizando maniobras militares en la frontera”.

“Corea del Norte debe marcar el territorio y advertir a los Estados Unidos: si pasas la línea, si intentas ocupar el territorio norcoreano, tendremos una respuesta que en este caso escalaría en una guerra total”, subraya Cao de Benós, para quien la guerra depende exclusivamente de los estadounidenses, ya que sus maniobras militares las están efectuando de forma provocativa a las puertas de Corea del Norte.

Su compromiso es tan fuerte con el régimen de Pyongyang que está dispuesto a quedarse personalmente allí combatiendo. “Estaría en disposición de donde mejor pueda ayudar a Corea durante esos momentos difíciles, en mi caso no tengo absolutamente ningún miedo”, recalca.

La bandera de Corea del Norte cuelga a las puertas de su casa familiar y el pin con la imagen de los líderes norcoreanos fallecidos va siempre sobre su corazón, en señal de su amor.

Y frente a los que le acusan de farsante, solo tiene esta respuesta: “Yo desde los dieciséis años he continuado mi vía ideológica y mi pasión, que es Corea del Norte, y nunca me ha importado lo que digan los demás. Cuando tenía dieciséis años, nadie quería atenderme, y básicamente era un paria dentro de una sociedad capitalista porque iba en contra de ese tipo de pensamiento y ahora es lo contrario, ahora son los medios de comunicación los que me llaman cada cinco minutos y quieren entrevistarme. Yo sigo siendo la misma persona”.

PUBLICADO EN ATLÁNTICA XXII Nº 26, MAYO DE 2013.

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