Desvelamos cómo fue el enriquecimiento de Villa

José Ángel Fernández Villa abandonó la vida pública en 2012. Foto / Pablo Lorenzana.

José Ángel Fernández Villa abandonó la vida pública en 2012. Foto / Pablo Lorenzana.

ATLÁNTICA XXII lleva desvelando desde su número anterior, el 35, aparecido en noviembre, cómo fue el largo proceso de enriquecimiento de José Ángel Fernández Villa, investigado por la Fiscalía Anticorrupción tras descubrirse una fortuna oculta de 1,4 millones de euros del ex secretario general del SOMA-UGT.

Este enriquecimiento fue prolongado en el tiempo y para ello se sirvió de los numerosos cargos que tuvo durante los más de treinta años en los que fue el hombre fuerte del PSOE en Asturias: secretario general del SOMA-UGT, diputado autonómico, senador, miembro del consejo de administración de Hunosa y presidente de Infide, la fundación del sindicato minero socialista.

Iniciamos hoy la publicación del dossier de once páginas y siete artículos sobre el Caso Villa publicado en el número 35, con textos de Xuan Cándano, Fernando Romero, Jaime Santos y Manuel Fernández.Pocos días después de la salida de la revista en noviembre, el ex consejero de Industria del Principado, Víctor Zapico, y otros cuatro imputados en el “Caso de la trama carbonera de La Camocha” fueron condenados a penas de 9 años de cárcel cada uno y a pagar una multa conjunta de 16,1 millones de euros, tal y como había adelantado ATLÁNTICA XXII.

En el número actual, el 36, que acaba de salir a la calle, se aportan nuevas y grandes novedades sobre este caso de corrupción.

Caso Villa, dietas fraudulentas y mordidas

Cuando José Ángel Fernández Villa le dijo a un policía en las movilizaciones mineras de hace dos años que llevaba “sesenta años en primera línea de este negocio”, solo exageraba con la fecha. Un lucrativo negocio fueron sus 35 años en la vida pública. Dietas millonarias sin control y mordidas a empresarios mineros podrían estar detrás del Caso Villa y de los 1,4 millones de euros ahora aflorados que ocultaba a Hacienda.

Fernando Romero y Xuan Cándano / Periodistas.

A un político o un sindicalista que acumule tal cantidad de cargos públicos durante 35 años, como tuvo José Ángel Fernández Villa, no le hace falta robar para enriquecerse. Secretario general del SOMA-UGT, diputado autonómico, senador, miembro de la ejecutiva federal del PSOE, consejero de Hunosa (a lo que no quiso renunciar por los 6.500 euros anuales cuando abandonó la vida pública en 2012), Villa fue una máquina de ingresar dinero público durante estas últimas tres décadas y media.

Y a los sueldos hay que añadir otros ingresos extras, como las dietas, que el ex sindicalista cobraba por partida doble, e incluso triple en alguna ocasión, según coincidieron en manifestar a esta revista testigos presenciales de esos comportamientos.  Una persona muy próxima al Villa de los años dorados dice que cuando asistía los lunes a las reuniones en Madrid de la ejecutiva federal del PSOE, generalmente en el coche del SOMA, cobraba luego las dietas del partido y del sindicato. “Yo lo vi cobrar por ventanilla a la vez el kilometraje y el billete de avión”, recuerda. También alude a pagos dobles por estancias en hoteles. Cuando acudía a negociaciones sindicales en Madrid, Villa se alojaba en el hotel Meliá Princesa, de cinco estrellas, y el resto de la comitiva del SOMA en un hotel de tres estrellas en Colón.

Laudelino Campelo, Belarmino García Noval y otros disidentes del SOMA brindan en Laviana por la caída en desgracia de Villa. Foto / Pablo Lorenzana.

Laudelino Campelo, Belarmino García Noval y otros disidentes del SOMA brindan en Laviana por la caída en desgracia de Villa. Foto / Pablo Lorenzana.

Talones nominativos

Antón Saavedra, ex secretario general de la Federación Estatal Minera de UGT y enfrentado a Villa desde que el de Tuilla empezó a acaparar cargos, corrobora ese cobro fraudulento de dietas, e incluso asegura que en algún caso fueron triples los ingresos. “Iba a las reuniones y pasaba las dietas al PSOE, al SOMA y a la Federación nuestra, hasta que lo corté”.

Es difícil calcular el dinero que pudo percibir Villa irregularmente por esta vía, pero muy sencillo en el caso del dinero que pagaba Hunosa mensualmente al SOMA y a CCOO a través del comité intercentros, eufemísticamente una asignación por los gastos sindicales, pero en realidad una especie de impuesto revolucionario que se prolongó durante más de treinta años, desde 1978. Esa asignación, primero en pesetas, era de 2.300 euros mensuales para el SOMA y 1700 para Comisiones Obreras. En la investigación interna que ha abierto tras estallar el escándalo Villa, el sindicato minero socialista intenta comprobar si ese dinero acababa en los bolsillos de su ex secretario general, como aseguran algunos de los que fueron sus colaboradores. Lo descubrieron en 1994, cuando Villa estaba hospitalizado en el Sanatorio Adaro de Langreo y llegó al sindicato un talón nominativo de Hunosa a su nombre. Varios miembros de la ejecutiva del SOMA plantearon enviar una carta a la empresa pública para aclarar el destino de esos pagos, pero ese escrito nunca se redactó. “El Tigre” era intocable y nadie movió un dedo ni pidió explicaciones. Un ex miembro de aquella ejecutiva asegura que esos talones nominativos siguieron llegando a nombre de Villa hasta 2010. Hunosa, que acabó con estos pagos cuando llegó a la presidencia Teresa Mallada, confirmó recientemente al PP que de esos pagos directos a Villa no hay duda alguna entre 1995 y 1998.

El 2% de la Caixa y los maletines

Personas próximas a Villa mientras atesoró el poder supremo en Asturias y otras que conocen bien la historia reciente de la minería apuntan hacia comisiones, mordidas y maletines para explicar su enriquecimiento. Ya se habla de ellas desde que resurgió el poder sindical en las cuencas con la democracia. A finales de los años setenta del pasado siglo la revista Interviú y el periódico asturiano Región publicaron listas de mineros que pagaban a los sindicatos por entrar a trabajar en Hunosa, con las cantidades incluidas.

Pero eso es nada en relación a los maletines cargados de dinero de la trama carbonera, según explica detalladamente en su libro de 2004 El secuestro del socialismo Antón Saavedra, que sostiene que por ahí viene otra vía de ingresos ilegales de Villa, de su sindicato y del PSOE. Según el ex ugetista y ex diputado autonómico eso era un secreto a voces en las cuencas que funcionó durante muchos años por los cupos del carbón, los topes de producción para incentivar el uso en las centrales térmicas del mineral autóctono, mucho más caro que el de exportación. Saavedra asegura que el SOMA  manejaba los cupos, a través de su control político en la Consejería de Industria y en la Dirección Regional de Minas, donde Villa colocaba a los suyos. Y los empresarios, de minas de montaña y explotaciones a cielo abierto, pagaban su mordida al sindicato para obtener los cupos deseados. Saavedra dice que el SOMA tenía recaudadores en cada cuenca (Caudal/Aller, Nalón y Suroccidente) y da sus nombres, todos ellos personas de confianza de Villa. “Yendo con el recaudador del Suroccidente tuve una vez un accidente de tráfico y me enseñó 400.000 pesetas que llevaba en la guantera del coche de las mordidas”, detalla en su casa de Langreo.

Esas informaciones coinciden con otras recabadas por esta revista, donde se aportan nombres de empresas y empresarios. Un estrecho colaborador de Villa cita el apellido de un mensajero de un empresario que era presencia habitual en la sede del SOMA en Langreo. “Iba todos los meses al sindicato con el periódico y la mariconera”.

Antón Saavedra no se callaba sus denuncias, aunque caían en saco roto, e incluso se las espetaba a la cara al propio Villa. Cuando “el Jefe” del SOMA inclinó hacia La Caixa el pago de las prejubilaciones de Hunosa, un auténtico dineral y un gran negocio bancario, Saavedra lo llegó a acusar de comisionista. “Tú estás pillando aquí el 2%”, le dijo. Villa respondió: “Nos veremos en el Juzgado”. Pero nunca puso denuncia alguna.

Esta pintada lleva varios años visible en el campus del Milán de Oviedo. Foto / Iván Martínez.

Esta pintada lleva varios años visible en el campus del Milán de Oviedo. Foto / Iván Martínez.

Víctor Zapico y la trama carbonera

La trama carbonera asturiana, tras una espectacular operación de la Guardia Civil con numerosas detenciones, sentó por vez primera en el banquillo de los acusados este año, en un Juzgado de Gijón, a cinco personas acusadas de hacer pasar por carbón propio mineral de importación en la mina La Camocha, ya cerrada. El fraude investigado se produjo entre 1998 y 2000 y las toneladas de carbón fueron 98.686. Los acusados son Manuel García Brugos, administrador único de Hullas de Coto Quirós, la contable de esta empresa Margarita García, el apoderado Alfredo Honrubia, el presidente de La Camocha Manuel Martín y el apoderado de la mina gijonesa Víctor Zapico.

Éste último, falangista de joven, consejero del Principado por el PCA cuando se estrenaba la Autonomía y más tarde director regional de Minas y consejero de Industria con el PSOE, era un hombre de Villa que el líder minero colocó en La Camocha tras la dimisión de Juan Luis Rodríguez Vigil a costa del “Petromocho”, un timo en el que picó Víctor Zapico. Amante de la buena vida, con numerosas propiedades inmobiliarias y agraciado por la lotería, según sus allegados, Zapico, como los otros acusados, afronta la petición de varios años de cárcel. La sentencia, con la jueza Rosario Fernández Hevia extremando las medidas para evitar filtraciones, no se conocerá hasta el próximo día 21 de este mes de noviembre. Paradojas de la vida y muestra de la desesperante lentitud de la Justicia, los acusados podrían ser los primeros en acabar en prisión por la trama carbonera, que ya desapareció en Asturias sencillamente porque apenas quedan minas.

PUBLICADO EN ATLÁNTICA XXII Nº35, NOVIEMBRE DE 2014

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