Chao Samartín, historia de un “error monumental”

Los arqueólogos Miguel Ángel de Blas y Ángel Villa abrieron el ciclo de conferencias. Foto / Iván Martínez.

Los arqueólogos Miguel Ángel de Blas y Ángel Villa abrieron el ciclo de conferencias. Foto / Iván Martínez.

Luis Feás Costilla / Periodista.

Veinticinco años de excavación en el Chao Samartín han permitido la subsanación de un “error monumental”, según afirmó hoy en Oviedo el principal investigador del yacimiento, Ángel Villa, en la presentación del ciclo de conferencias organizado en el Museo Arqueológico de Asturias con motivo del aniversario del inicio de los trabajos arqueológicos en el castro de Grandas de Salime. Ese error, que lastró la historiografía reciente, era que los castros asturianos eran todos de fundación romana, cuando bastó con excavar un poco para comprobar que sus orígenes son muy anteriores.

En el caso del Chao Samartín, se remontan a unos ocho siglos antes de la llegada de los romanos y el castro llegó a tener gran importancia antes de que los conquistadores implantaran en él su aparato administrativo y de dominio, ejemplificado en una bella domus que protagoniza una exposición en el mismo Museo Arqueológico, abierta hasta finales de octubre y comisariada también por Villa. Las investigaciones, desarrolladas de forma sistemática desde 1990, y ahora en el aire por culpa del alcalde de la localidad occidental, se han convertido en toda una escuela de campo de la arqueología asturiana en los últimos veinticinco años, en palabras del catedrático Miguel Ángel de Blas Cortina, primer ponente del ciclo.

Miguel Ángel de Blas hizo un repaso de todos los investigadores que contribuyeron a la clarificación del castro, desde José Manuel González, que lo descubrió “con un mérito enorme”, hasta Pepe el Ferreiro, que hizo el primer sondeo y motivó que la Universidad de Oviedo se interesara por el Chao, Elías Carrocera, el primer director de las excavaciones, y Ángel Villa, que las lleva desde 1995. La datación permite comprobar que el castro estuvo ocupado desde finales de la Edad del Bronce, hacia el año 800 antes de nuestra era, hasta el siglo IV o V, cuando se documenta una necrópolis cristiana.

Durante toda la jornada planeó por el aire otro “error fundamental” que afecta al yacimiento arqueológico (“nubarrón”, lo llamó De Blas), como es el enfrentamiento que mantienen la Consejería de Cultura y el alcalde de Grandas de Salime, Eustaquio Revilla, por la gestión del Chao Samartín. Esta pugna ha llevado a situaciones tan rocambolescas como la prohibición de acceso al director de las excavaciones, que tiene que entrar escoltado por la Guardia Civil, o que el polémico alcalde impida que los investigadores universitarios puedan completar in situ sus tesis sobre el castro o que se presten algunas piezas fundamentales para la exposición del museo cabecera de la arqueología en Asturias.

La nueva directora general de Patrimonio Cultural del Principado, la arqueóloga Otilia Requejo, que se estrenaba en el cargo, se comprometió a trabajar en el “necesario entendimiento con el Ayuntamiento de Grandas”, una posición tibia que no va a solucionar un enfrentamiento que no se entiende más que por la seguridad que le confiere a Revilla haber arrasado en todas las elecciones municipales, también en las últimas. Ambas administraciones son del PSOE.

Los ponentes invitados al ciclo de conferencias, que se celebrarán todos los jueves hasta el 19 de noviembre, expondrán aspectos relacionados con el descubrimiento y excavación de las ruinas, los ajuares cerámicos o las pinturas murales y los trabajos de restauración en el castro. Además serán tratadas cuestiones de orden jurídico y social a partir de algunos de los documentos epigráficos más relevantes de la época.

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Ilustración / Alberto Cimadevilla.