Contra la corrupción, no solo ejemplaridad

Un momento del debate posterior al estreno en el Teatro Filarmónica. Foto / Pablo Lorenzana.

Un momento del debate posterior al estreno en el Teatro Filarmónica.
Foto / Pablo Lorenzana.

Alrededor de doscientas personas acudieron ayer en el Teatro Filarmónica de Oviedo al estreno en Asturias del documental Corrupción: el organismo nocivo, un desolador alegato contra el cáncer que corroe a las Administraciones Públicas españolas, especialmente municipales. La película, de la productora catalana Pandora Box TV, ya había llegado a cines de Madrid, Barcelona, Huelva y Girona con gran éxito de público y un eco muy favorable en grandes medios de comunicación nacionales.

Corrupción: el organismo nocivo está protagonizado por aquellos valientes que, desde su puesto de funcionarios, se atrevieron a denunciar las malas prácticas de los políticos instituidos como sus superiores jerárquicos, aunque por ello tuvieran que pagar graves consecuencias e incluso amenazas. Entre ellos están Albert Gadea y Maite Carol, que denunciaron el Caso Pretoria en el Ayuntamiento de Santa Coloma, y Fernando Urruticoechea, actualmente interventor municipal en Orihuela, que durante años destapó casi en solitario la corrupción en el Ayuntamiento de Castro Urdiales.

Urruticoechea, con un bagaje de casi treinta  años trabajando en la administración autonómica y local, es uno de los funcionarios españoles que más casos de corrupción ha denunciado y desarrolla una intensa labor divulgadora de su experiencia a través de medios como ATLÁNTICA XXII, tal y como relata en el documental, en el que también aparecen la arquitecta y urbanista Itziar González Virós, que tras dimitir en su puesto de regidora del distrito de Ciutat Vella de Barcelona fue testigo en el juicio del Caso Millet, el psicólogo social Jaume Llansó, ex director del Instituto Municipal de Promoción Económica de Mataró y vinculado al conocido como Caso Civit, y Carlos Martínez, que se atrevió a denunciar desde su trabajo como inspector de cursos de formación ocupacional las irregularidades detectadas. Casi todos ellos han acabado siendo apartados de su puesto, dejando un regusto amargo aunque con la satisfacción del deber cumplido.

Fernando Urruticoechea durante la grabación del documental, de la productora Pandora Box TV.

Fernando Urruticoechea durante la grabación del documental, de la productora Pandora Box TV.

El documental se complementa con las aportaciones del ex fiscal anticorrupción Carlos Jiménez Villarejo, el catedrático de Derecho Penal Joan Queralt o la catedrática de Filosofía Moral Victoria Camps, quienes reclamaron una mayor ejemplaridad no por parte de los estos funcionarios honorables que denunciaron la corrupción de sus municipios sino por la de sus regidores políticos, muchos de los cuales han salido por ahora bien librados de su paso por los tribunales, con cierta sensación de impunidad.

Tras el estreno, organizado conjuntamente por ATLÁNTICA XXII y la asociación La Ciudadana, se celebró un coloquio, moderado por la exconcejala en Oviedo Asunción Rodríguez Lasa, bajo el título “Cómo combatir la corrupción”, en el que intervinieron el director de ATLÁNTICA XXII, Xuan Cándano, el portavoz del Conceyu por Otra Función Pública, Javier Álvarez Villa, y el juez del Tribunal Superior de Justicia de Asturias José Ignacio Pérez Villamil. Todos ellos coincidieron en criticar las peculiares condiciones de la corrupción en Asturias y en que los abusos, que son “estructurales y sistémicos”, con una figura jurídica principal como es la prevaricación, no se combaten tan solo con las denuncias  de funcionarios aguerridos y ejemplares, sino con la colaboración de una ciudadanía que demasiadas veces ha mirado hacia otro lado y ciertas medidas correctoras como la eliminación de la partitocracia, una transparencia absoluta y una eficaz independencia de los jueces y demás empleados públicos.

El acto, que terminó con comentarios y preguntas de los asistentes, permitió además reunir, gracias a la aportación solidaria del público, unos 120 litros de leche y otros alimentos, destinados a los desayunos gratuitos que organiza para familias en situación de pobreza la asociación “¿Pero quién dice que en Oviedo no hay nada?” en el pub Ca Beleño de la capital asturiana.

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