Cuerda propone “lee, tonto” como consigna de la vida

José Luis Cuerda firma libros después de la presentación en Cambalache, en Oviedo. Foto / Juan Menéndez.

José Luis Cuerda firma libros después de la presentación en Cambalache, en Oviedo. Foto / Juan Menéndez.

El cineasta José Luis Cuerda presentó este fin de semana en Asturias la publicación del guión de su película Amanece que no es poco, de la que se cumplen veinticinco años, en un maratón por el Casino de Gijón, el Centro Niemeyer de Avilés y Cambalache de Oviedo en el que hizo una minimización del cine en relación a las artes de la palabra y expresó su rechazo al cine militante.

El director albaceteño, considerado “de culto” por ciertos públicos aficionados al humor absurdo y disparatado, sin mayores compromisos, afirmó que “el cine militante no es necesario, lo necesario en la vida es comer, defecar y follar”. Según dijo, “el cine político militante me produce rechazo”, porque “el cine no es el mejor vehículo para hacer militancia, para eso es mejor hacerlo en alguna organización política”.

En consonancia a sus películas, en las que prima el ingenio del guión frente a la puesta en escena, Cuerda señaló que “donde esté la palabra de un poeta no hay imagen que se resista”. Desde su punto de vista, “el cine es una simpleza en relación a la literatura”, ya que “las ideas no son cinematográficas” y siempre será “una chorrada” decir que una imagen vale más que mil palabras. Según él, “lee, tonto” debería ser la consigna de la vida y subrayó que por eso en el colegio nos enseñan a leer pero no a ver.

De todas maneras, el director de cine de Albacete reconoció que le “da horror ir a la Universidad” para participar en actos académicos, porque “el catedrático siempre es un imbécil”, y no tuvo empacho en afirmar que “procedemos del mono más tonto”. Fue crítico también con los banqueros, para los que “no se habla de subvención como en el cine sino de rescate”, y aseguró que “los tres pilares en los que se basa el mundo son la apariencia, la repercusión y la reiteración”, por lo que él prefiere mantenerse apartado en su finca vinícola de Ribiero, en Galicia.

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