Desayunos con hadas

Belén Suárez Prieto con unos niños durante uno de los desayunos. Foto / Pablo Lorenzana.

Belén Suárez Prieto con unos niños durante uno de los desayunos. Foto / Pablo Lorenzana.

El pase del documental y el posterior coloquio sobre corrupción que se celebró el pasado viernes en el Teatro Filarmónica de Oviedo, organizado por ATLÁNTICA XXII y la asociación La Ciudadana, permitió además reunir unos 120 litros de leche y otros alimentos, destinados a los desayunos gratuitos que organiza para familias en situación de pobreza la asociación ¿Pero quién dice que en Oviedo no hay nada? en el pub Ca Beleño de la capital asturiana. A esta iniciativa solidaria, promovida como recurso de barrio, le dedicó nuestra revista el pasado mes de marzo un amplio reportaje que reproducimos a continuación.

Aladino F. Pachón / Periodista.

Pasadas los ocho de la mañana de un día cualquiera de este curso escolar en Oviedo, Mario (nombre ficticio que preserva la identidad del niño de diez años protagonista de este reportaje) desayuna tranquilamente junto a su madre. No lo hacen en su casa, como sería normal, sino que acuden a un local habilitado por un grupo de ciudadanos ovetenses para dar desayunos solidarios a escolares en exclusión social de entre 4 y 12 años de edad. Es una iniciativa del colectivo ¿Pero quién dice que en Oviedo no hay nada?

En este maléfico tiempo del imperio del neoliberalismo salvaje que tanta desigualdad social genera, a Mario podría haberle pasado en cierta forma como al Pulgarcito (en una comparación literaria claramente exagerada) de la versión francesa de Charles Perrault, (Le Petit Poucet, posterior al Pulgarcito, Daumesdick, cuento de hadas alemán recogido por los hermanos Grimm), en la que sus pobres padres leñadores se ven obligados a abandonarlo a su suerte en un tenebroso bosque junto a sus seis hermanos por falta de recursos para alimentarlos.

Cuando se le pregunta, Mario responde, con una sonrisa cómplice, que conoce el cuento de Perrault; es decir, el Pulgarcito más famoso. Ya a sus diez años sabe, para su mala fortuna, que incluso en Oviedo, una ciudad tan fingidora que es capaz de ocultar con devoción sus miserias, hay padres que no pueden alimentar convenientemente a sus hijos. Lo sabe y lo vive junto a otros niños (una quincena, aproximadamente, de entre 4 y 12 años de edad), que como él pueden participar con sus padres en estos desayunos solidarios que ofrece de manera altruista a los escolares en exclusión un grupo de ciudadanos y ciudadanas carbayones.

También sabe que no tendrá que enfrentarse a la soledad del bosque como en el cuento: el ogro (léase crisis económica y desigualdad) ha perdido fuerza en esta historia real y en su lugar dominan la escena narrativa un conjunto de hadas madrinas.

Y no es caprichosa la idea de empezar a contar esta historia trayendo a colación una historia de hadas porque de alguna manera esta acción de solidaridad iniciada en Oviedo surgió casi como un cuento moderno, que usa en los actuales tiempos de la sociedad de la información la potencia de las redes sociales para producir acciones insólitas, en lugar de la magia habitual que suele darse en los arcaicos textos escritos o narrados de boca en boca.

Según cuenta Belén Suárez Prieto, promotora de esta acción solidaria junto a Ana Rey, “empezamos el curso pasado, 2013-2014, cuando creamos en Facebook la página ¿Pero quién dice que en Oviedo no hay nada? en la que pedíamos apoyo y colaboración para evitar que niños de la ciudad en exclusión o sin medios tuvieran que ir al colegio sin desayunar”.

Esta convocatoria de solidaridad vinculada exclusivamente a la actividad docente, es decir, al período escolar, tuvo un éxito inmediato. “Desde el primer momento se ofreció mucha gente para participar en esta actividad, lógicamente voluntaria, en la que hay trabajadores y parados, jubilados y muchos particulares”, explica Belén.

Una madre con su hijo desayunando. Foto / Aladino F. Pachón.

Una madre con su hijo desayunando. Foto / Aladino F. Pachón.

En este segundo curso de su labor solidaria conforman el equipo habitual de trabajo unas veinticinco personas voluntarias, que integran las diferentes áreas necesarias para mantener a pleno rendimiento la iniciativa. Según comenta Suárez Prieto, “un grupo de personas de este equipo solidario se encarga de preparar los desayunos diarios, de lunes a viernes de cada semana”, añadiendo que “son desayunos completos y nutritivos a base de cacao, zumos, bizcochos, cereales, fruta, mermelada, miel, etcétera. Además del desayuno junto con sus padres, a los niños se les da un tentempié para llevar al colegio para el recreo. En estos momentos tenemos almacenados 60 litros de leche, 30 envases de colacao y unas 100 unidades entre bollería y cereales, todo ello aportado de manera altruista por gente particular”.

Los alimentos se ofrecen no solo en la página de Facebook (“los ofrecen familias y personas particulares”), sino que “se recogen en centros de trabajo con aportación voluntaria de los propios empleados, además de puntos de recogida concretos como panaderías y peluquerías, incluso también en la librería Santa Teresa de Oviedo”, indica Belén.

Un recurso de barrio

Precisamente la segunda gran labor que tiene que realizar este equipo de personas solidarias de Oviedo está relacionada con la recogida in situ de los donativos alimentarios de la ciudadanía. “Otro grupo de colaboradores tiene que ir a recoger los alimentos a los diferentes puntos de recogida, traerlos al almacén que nos han cedido gratuitamente en la calle Martínez Vigil, y clasificarlos tras comprobar las fechas de caducidad y conservarlos. Para recoger estos donativos hay colaboradores que aportan furgonetas y vehículos particulares”, manifiesta la promotora de ¿Pero quién dice que en Oviedo no hay nada?

En este sentido y frente a la idea de que pudiera parecer, a partir de la denominación de la página de Facebook y su repercusión, que se trata de una asociación o una ONG caritativa, Suárez Prieto recalca que no son ninguna de las dos cosas, sino que “somos simplemente un recurso de barrio solidario pero no asistencial, una iniciativa, sin respaldo institucional y sin vinculación política o partidista, integrada por ciudadanos y ciudadanas a título individual que tenemos una adscripción vital solidaria y progresista”.

Por ahora son la única iniciativa de este tipo existente en Asturias. Los niños “desayunadores” les llegan “a partir de nuestro contacto con los Servicios Sociales municipales, con las unidades de trabajo social, que conocen los casos; con Asturias Acoge; con la Cocina Económica, e, incluso, fuimos a varios colegios a explicar nuestra iniciativa. Funciona también con buenos resultados el boca a boca”, anota Suárez Prieto, añadiendo que “si bien ninguna familia en exclusión rechazó explícitamente nuestra propuesta, sin embargo a algunas familias les cuesta acercarse”.

Como consecuencia del éxito de estos desayunos solidarios para escolares de 4 a 12 años, el grupo de ovetenses en torno a ¿Pero quién dice que en Oviedo no hay nada? se ha planteado la ampliación de objetivos a cumplir este año, “como recuperar comida en perfecto estado de consumo antes de que la tiren a la basura en restaurantes, por ejemplo, como bollería y comida del menú del día; que no se desperdicie comida”, asegura Suárez Prieto, que también quiere revelar que “esta experiencia está demostrando que Oviedo es una ciudad más abierta y solidaria de lo que la gente cree; hay casos emocionantes de donaciones que aportan personas de toda extracción social y de todos los puntos de la ciudad”.

Otra característica del altruismo que adorna esta iniciativa ciudadana, a diferencia de lo que sucede en las clásicas organizaciones de ayuda social, es que “no pedimos papeles para venir: quien viene desayuna, sin más”. Siempre refiriéndose a niños en edad escolar acompañados de sus familiares. Porque en Oviedo hay un convento que ofrece desayunos a personas mayores. Pero ésa es otra historia.

Las promotoras de la asociación sacando material del almacén donde guardan los alimentos, a primera hora de la mañana. Foto / Aladino F. Pachón.

Las promotoras de la asociación sacando material del almacén donde guardan los alimentos, a primera hora de la mañana. Foto / Aladino F. Pachón.

Partidos al margen

Salvo el interés que mostró la eurodiputada avilesina de Podemos, Tania González, en donar parte de su salario europeo a estos desayunos, o la buena relación “que mantenemos” con la concejala de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Oviedo, Belén Fernández Acevedo, “los partidos políticos no han mostrado mayor interés por esta iniciativa”, explica Suárez Prieto.

Añade, en cuanto al carácter y origen de los donativos alimentarios, que “no rechazamos donativos de nadie, salvo que provenga de campañas xenófobas y fascistas del tipo de recogida de alimentos solo para españoles”. Por otra parte. y con respecto a su actividad, no saben qué piensan de ella las organizaciones no gubernamentales. Pero tampoco les importa mucho, “porque nosotros somos otra cosa; no pretendemos imitarlas ni parecernos en nada a ellas”.

La iniciativa de estos desayunos solidarios para escolares convocada hace un año mediante ¿Pero quién dice que en Oviedo no hay nada? en Facebook tuvo como primer escenario, como comedor improvisado inicial, la sede de la asociación Participa en la ovetense calle Paraíso, durante el curso escolar anterior y parte de éste, hasta que el pasado mes de febrero se tuvo que trasladar a otro local de mayores dimensiones, “debido al incremento del número de niños y padres participantes en los desayunos, ya que en el local de Participa ya no había espacio suficiente”, explica Suárez Prieto.

Justo en ese momento crítico en que podían quedarse sin lugar alguno para llevar a cabo su actividad solidaria, los propietarios del conocido pub de música tradicional atlántica Ca Beleño, con Franky Delgado al frente, local ubicado además a pocos metros del almacén situado en la calle Martínez Vigil donde conservan los alimentos donados, “nos ofrecieron de manera altruista su local para realizar los desayunos, una vez que se enteraron de nuestra necesidad”.

Así que ahora los niños, todas las jornadas escolares a 8,30 de la mañana, pueden ingerir un buen desayuno completo, incluso con música de fondo antes que sus padres los lleven al colegio. La propia Belén, acompañada de las voluntarias cooperantes Lucía, Ana, María José, Sonia, Carmen y Ana Rey, les pone las viandas a disposición.

Mario ya ha terminado su completo desayuno en el castillo de Ca Beleño y, feliz y bien alimentado, sale con su madre rumbo al colegio. Lucía y Ana, dos jóvenes estudiantes universitarias de Lenguas Modernas en el Campus del Milán, de 18 y 19 años de edad respectivamente, que se incorporan a esta experiencia por primera vez, (“porque somos solidarias y nos gusta colaborar con estas iniciativas”), han sido esta mañana sus hadas madrinas.

PUBLICADO EN ATLÁNTICA XXII Nº 37, MARZO DE 2015

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