Dios: Una hipótesis innecesaria

Ilustración de Alberto Cimadevilla

Contenido para suscriptores. Sergio C. Fanjul/Periodista y licenciado en Astrofísica. Cuando Pierre Simon Laplace presentó a Napoléon los logros de su mecánica celeste, que explicaba el majestuoso movimiento de los astros del sistema solar orbitando en armónica danza alrededor del Sol, el emperador, extrañado, le preguntó qué pintaba Dios en esa maraña de fuerzas, ecuaciones y elipses. «Señor, esa es una hipótesis que no necesito», respondió el astrónomo. En efecto, no hacía falta ninguna intervención divina para dar cuenta del movimiento de los planetas en el vacío. Bastaba la ciencia.

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