El disco único de Lecter Bukosky para escuchar en 2043

Lecter Bukosky con su disco. Foto / Rafa Balbuena.

Rafa Balbuena / Periodista.

Lecter Bukosky, alter ego del músico, escritor y promotor avilesino Valentín Cañibano, acaba de presentar en Gijón su último proyecto. Titulado A lo salvaje, se trata de un disco. Nada más y nada menos… porque efectivamente solo se ha manufacturado una copia del CD. Un único ejemplar cuyo propietario, que a partir del 2 de enero tendrá que pujar por él en Internet, asumirá la obligación de no poder difundir el contenido del mismo en 25 años. Una extraña, ocurrente e incluso descabellada forma de promoción de la que Bukosky certificó con humor “el 100% de inconsciencia” requerida a la hora de emprenderla, sabiendo que, “en estos momentos, un poco de locura viene muy bien para poder abrir hueco a esta clase de propuestas, que aunque evidentemente sean minoritarias, también son totalmente defendibles y necesarias”, aseguró su autor.

Lo que a priori parecía el típico bromazo del 28 de diciembre dio muestras de su carácter palpable y audible. En una animada rueda de prensa, Bukosky ofreció una preescucha del material a diversos medios regionales y nacionales, grabado “durante 24 horas en un estudio de Noreña, en el que solo participamos Marcos ‘Chino’ [su guitarrista y acompañante habitual sobre los escenarios], Xurde Mora como técnico de sonido y yo”, señaló el vocalista. Durante la sesión, se pudieron oír en primicia algunas de las piezas de A lo salvaje, que sigue la línea emprendida durante los últimos cinco años por este peculiar poeta callejero: recitados de fácil entrada pero con trasfondo menos evidente, en un arco que va de la narración fría al texto puramente alucinatorio. Arropando las letras/poemas de Lecter, la guitarra de Marcos pone el contrapunto de musicalidad mediante fraseos y “riffs” heredados de Jimi Hendrix, Eric Clapton y demás iconos de la guitarra eléctrica, con algunos efectos de sonido añadidos y remansos acústicos más relajados, con ecos deudores del folk o la bossanova.

En cuanto a la venta del disco (“que es solo uno, recordadlo”, insistió con humor Bukosky), la subasta comienza el 2 de enero y concluirá el 31 de marzo, en esta plataforma: http://bit.ly/lecterbukosky. El comprador, que si lo desea tendrá su anonimato garantizado, pujará por un cofre que, remachado con el logotipo del proyecto, una calavera, incluye no solamente el nuevo disco: también van los manuscritos originales de los poemas que lo integran, los dos CD’s anteriores de Lecter Bukosky (Poéticamente incorrecto y Regresamos al lugar de los asesinatos), una camiseta, recuerdos y objetos de las giras emprendidas por este peculiar artista y algunos archivos digitales como complemento de su paso por el estudio de grabación.

Por lo demás, Lecter Bukosky se reserva el derecho de interpretar en directo las piezas del disco, avisando de que “no se hará al completo”, para salvaguardar el “esfuerzo del comprador, que por algo va a tener un disco único”. Las grabaciones originales ya han sido destruidas y al comprador solo le queda pujar y estar al tanto durante 90 días. “Todo ante notario”, recalca Bukosky. Quizá sea una completa locura, o una jugada de marketing astuta, o simple y pura excentricidad. Bienvenida sea, en todo caso, si con ella se despierta a la, a veces, demasiado adormecida y complaciente escena musical asturiana. Aunque haya que hacerlo con la violencia fría de Hannibal Lecter o con los vasos rotos y sucios de los que bebía Charles Bukowski.

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Ilustración / Alberto Cimadevilla.