Dos novelas de la generación del milenio

Mariano Antolín Rato.

Empiezan a aparecer novelas que las editoriales promocionan como las de la generación del milenio. Son las escritas por los que en Estados Unidos se llaman millennials, un término aún no recogido en el diccionario de la Academia, aunque ya se apuntan posibles traducciones —«milénicos», es una de ellas—. Incluye, ya se sabe, a los jóvenes nacidos a partir de la década de 1980.

En principio se los llamó miembros de una supuesta «Generación Y», pues venían después de la muy conocida «Generación X». Ésta incluso contó con un manifiesto en forma de novela titulada precisamente así, que apareció en 1991. Su autor, Douglas Coupland, fugazmente famoso, se atrevió a competir con el escritor que pasó por principal representante de la «Generación X». Y me refiero a Bret Easton Ellis, cuya novela Menos que cero, publicada en 1985, cuando también era veinteañero, se consideró la primera de esa generación de chavales americanos desenfrenados, universitarios, entregados al sexo y las drogas y, en general, al desmadre que les permitía una situación social desahogada.

Su posterior novela, escandalosa y superventas, plagada de artículos de moda y espantosos asesinatos —American Psycho, claro— supondría el antecedente literario de la prolongada, y con visos de duradera, crisis económica que los teóricos realistas, basándose en datos que merecen confianza, consideran el anuncio del final de la sociedad tal y como existió hasta más o menos el año 2001. Precisamente en la que viven los millennials, niños criados en una época de prosperidad económica y dentro de hogares seguros y confortables.

Lo mismo que con las anteriormente mencionadas, me ha tocado traducir hace unos meses—en este caso para Alba Contemporánea— una de las novelas que venden como la «primera y más importante del milenio». Se titula Ciudadanos privados, y con ella se estrena Tony Tulathimutte, un escritor nacido en San Francisco el año 1983. Trata de la inquieta y problemática vida de unos chicos y chicas que acaban de graduarse en Stanford, conocida universidad de esa ciudad californiana. Los cuatro protagonistas, una chica con talento que busca la fama literaria pero se pasa la vida de fiesta en fiesta; otra que intenta sacar adelante una asociación sin ánimo de lucro y hace constantes esfuerzos para no caer en manos del «sistema»; un chico americano-tailandés entregado a las redes cibernéticas; su guapa aunque tullida novia, adicta a la autopublicidad; un pobre y honrado enfermo bipolar, y algunos más secundarios, están todos enredados en una compleja y amenazante realidad donde sobreviven a duras penas. A lo largo de algo más de 400 páginas, con un desarrollo inteligente y atractivo, la narración se propone —dice la publicidad— ser un equivalente millennial a la mítica novela de Scott Fitzgerald, A este lado del paraíso. Es posible que no lo logre, pero el lector pronto se implica en un mundo del que, al menos mi caso, solo sabía del modo disperso y, por lo general, mal informado de los medios periodísticos; o a escasos contactos.

La segunda novela de la generación del milenio que aquí me ocupo es alemana. Se titula Ya vamos —Alianza Editorial; traducción de Eduardo Gil Bera—, y su autora, la berlinesa Ronja von Rönne, tiene 25 años. No llega a las 200 páginas y, escrita en primera persona, es de una estructura mucho más sencilla aunque se apunten actitudes de rebeldía bastante claras sobre las relaciones hombre-mujer y la sublevación de estas últimas contra el machismo imperante. Cínica y desenvuelta, la protagonista parece, sin embargo, incapaz de liberarse por completo del pasado trágico de su país. Algo que supone un contraste con respecto al desconcierto de los múltiples personajes de la novela millennial americana empeñados, a pesar de las dificultades, en buscar un futuro, por muy negro que sea el que amenace.

Dos actitudes que quizá respondan a distintas circunstancias históricas y a una búsqueda individual, la europea, frente a la colectiva de los restos que quedan de aquel Nuevo Mundo. Los dos libros han tenido una gran acogida por parte de crítica y lectores en sus ediciones originales. Aquí están pasando prácticamente desapercibidos.

PUBLICADO EN ATLÁNTICA XXII Nº 54, ENERO DE 2018

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