Editorial resumido del primer número de Atlántica XXII

(…) Los promotores de esta revista creemos que la crisis del capitalismo globalizado aumenta la demanda de nuevos medios de comunicación libres, independientes y de calidad, atentos a las inquietudes de una parte importante de la sociedad civil, cada vez más crítica. (…)

Creemos que Asturias necesita un vehículo de expresión como éste que hoy aparece para fortalecer su opinión pública, muy débil y apenas sin voz en un debate público pobre y condicionado por los poderes, las instituciones y los medios de comunicación, que en todo el mundo parecen haber renunciado a su papel de contrapoder. (…)

La aparición de “Atlántica XXII” es también una buena noticia para la democracia, que no existe sin medios de comunicación libres. La democracia también está en crisis, secuestrada por la partitocracia, la endogamia y los vicios de una clase política inmovilista, y la falta de independencia del poder judicial y los medios de comunicación. Asturias no es excepción y añade además a estas limitaciones democráticas otra evidente, aunque bien oculta: el clientelismo . El grado de dependencia de gobiernos y administraciones en la sociedad civil asturiana, que padecen ciudadanos, profesionales, colectivos sociales y empresarios, es asfixiante , supone un verdadero freno al progreso y cuestiona la esencia del sistema democrático. El clientelismo, impuesto desde el poder, paraliza a la sociedad asturiana, tan pendiente y condicionada por la subvención y el padrinazgo.

La tarea de regeneración democrática necesaria en Asturias y en el resto del Estado precisa reformas importantes de todo tipo, institucionales, electorales y constitucionales, ante las que una revista como ésta no puede permanecer ajena. La reforma constitucional debe incluir la elección popular de la forma de Estado, permitiendo a los ciudadanos refrendar la actual Monarquía o elegir un sistema republicano. (…)

Desde estas páginas defenderemos el nivel de autogobierno que demanden los asturianos/as y su rica cultura tradicional, con especial atención a la lengua propia, que precisa la oficialidad con el castellano para su supervivencia y para garantizar los derechos de sus hablantes. Y seremos beligerantes contra la destrucción del paisaje y del territorio, algo ya irreparable en algunas zonas, y una amenaza constante en muchas otras a causa del urbanismo, la construcción salvaje y los desmesurados proyectos energéticos. (…)

Nos gustaría llegar a ser los herederos de la “Revista de Asturias” de los institucionistas del Grupo de Oviedo, de la “Asturias Semanal” de la transición, de “Los Cuadernos del Norte” de los primeros años de la restauración democrática y de todas aquellas iniciativas culturales, liberales, progresistas, laicas , republicanas y asturianistas que tanto fortalecieron los valores cívicos y democráticos que definen una sociedad avanzada.

Todo un reto y un desafío entusiasta frente a la resignación.

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