El Chino que todo lo sabe

Una imagen cotidiana de Luis Gómez, con el móvil pegado a la oreja. Foto / Mario Rojas.

Una imagen cotidiana de Luis Gómez, con el móvil pegado a la oreja. Foto / Mario Rojas.

Muñidor, maquiavélico, siempre a la sombra, ni sus enemigos niegan la inteligencia de Luis Gómez “El Chino”, una persona clave en las operaciones políticas de gran altura y en los grandes negocios que tuvieron por escenario Asturias, y especialmente Oviedo, en los últimos años. Su poder oculto sigue siendo grande, aunque oficialmente solo se dedique a gestionar su empresa de protección de datos.

Por Felipe Escudero y Xuan Cándano / Periodistas.

En los últimos años por todo el país proliferan los negocios de chinos. Lo que se inició como una paulatina llegada de restaurantes más o menos cutres de comida oriental se ha convertido en pequeños emporios con todo tipo de negocios en casi cada esquina de las grandes ciudades, hasta con sus propios centros industriales de reparto que abastecen incluso a los antiguos vendedores de los mercadillos de toda España.

Tienen fama de listos estos chinos, astutos para los negocios, silenciosos, casi invisibles para Hacienda y para el Estado en general. Como Luis Gómez, aunque a este economista metido en todas las pomadas de los negocios y la política asturiana no lo llaman “El Chino” por ello, sino por su pasado estudiantil maoísta.

Con el PSOE y el PP

Ovetense de 1961, Luis Gómez ya despuntaba de crío y eso lo recuerdan bien los que estudiaron con él en Los Maristas. Su cabeza privilegiada y un buen pico para expresar sus ideas no se la niegan ni amigos ni enemigos. En la Facultad de Económicas, en aquellos años de la Transición en los que la extrema izquierda parecía que tenía futuro parlamentario, como si de las asambleas de consignas y barbudos pudieran salir encuestas electorales fiables, empezó a ser apodado “El Chino”, porque militaba en la ORT, uno de los partidos maoístas de la época. No consiguió el sueño revolucionario, pero debió de aprender los primeros manuales de la política y sus artes, que con tanta discreción y eficacia desarrollaría más tarde.

Germán Ojeda, joven profesor entonces y más tarde destacado militante del PSOE, con quien a punto estuvo de optar a la Presidencia del Principado, recuerda a Luis Gómez como un alumno “discreto, espabilado e inquieto, además de brillante”. Tanto, que Ojeda debió de ver en aquel chaval aventajado un auténtico diamante sin pulir para esto de la política y la gestión pública, algo que entonces no suponía el desprestigio que conlleva ahora.

De la mano de Germán Ojeda entró discretamente Luis Gómez en política, aunque lo de “El Chino” no es figurar, liderar y dar la cara, sino exactamente lo contrario: idear, tramar y moverse en las bambalinas. Su primer cargo público lo tuvo en uno de aquellos organismos políticos y burocráticos de vida efímera típicos de INIlandia, que es como llamaban entonces a Asturias, una verdadera colonia de las empresas públicas y sus castas de funcionarios. Se llamaba la Comisión Regional de la Empresa Pública (CREP). En aquel organismo -que hoy llamaríamos chiringuito, donde la joven Autonomía asturiana hacía como que pintaba algo en la gestión de las empresas públicas, sobre todo en las grandes catedrales industriales, Hunosa y Ensidesa- colocó por el PSOE Germán Ojeda a Luis Gómez. Sería el principio de una gran amistad de “El Chino” con el poder, que se mantiene inquebrantable.

La CREP no sirvió de mucho a los asturianos, pero para Luis Gómez supuso un trampolín desde el que se lanzó a surcar con éxito las peligrosas profundidades de la política y los negocios, que para él son sinónimos. Allí empezaron a aflorar sus dotes de prestidigitador, porque llegó a cautivar a la izquierda y a la derecha, que entonces no parecían lo mismo, y a personas tan distantes ideológicamente como Gabino de Lorenzo y José Ángel Fernández Villa, que desde entonces también establecieron una sólida relación afectiva, que continúa. “El Chino” tiene una capacidad de sugestión prodigiosa y en la CREP dejó embelesados al ingeniero del PP que llegaría a ser el alcalde conservador más votado de España y al gran líder sindical y minero de la Asturias contemporánea. La fascinación de Gabino por “El Chino” se confirmaría más tarde y definitivamente durante un viaje a América, todo un flechazo, según algunos testigos.

El cerebro del gabinismo

De la mano de De Lorenzo, aunque siempre lejos de los focos, como los amantes, Luis Gómez se convertiría después en el gran cerebro gris del gabinismo. El inmenso poder que acumuló el que fuera alcalde de Oviedo dos décadas, hasta convertirse en el hombre fuerte del PP en Asturias, no se puede explicar sin las estrategias, los manejos, los consejos, los regates en corto de este Maquiavelo de Carbayonia que luce trajes elegantes y parece no ser capaz de vivir sin tener el teléfono móvil colgado de la oreja.

Luis Gómez en el Juzgado. Nunca ha sido condenado. Foto / Mario Rojas.

Luis Gómez en el Juzgado. Nunca ha sido condenado. Foto / Mario Rojas.

“El Chino” llegó al Ayuntamiento de Oviedo con el entonces famoso pacto PP-SOMA, bendecido por el portavoz municipal socialista Álvaro Cuesta, que con sus cambios de cromos permitió su acceso a la presidencia de la empresa municipal de gestión de suelo Gesuosa. Los planes de choque, los pelotazos y los delirios de grandeza del gabinismo, en aquella época de vino, rosas y billetes que encendían puros ante señoritas de bien vivir, llevan el sello de Gesuosa y la firma de su presidente. También llegaron los primeros problemas judiciales del joven economista, siempre solventados con su ya legendaria habilidad. Un constructor militante del PP, José Manuel Meleiro, denunció que pagaba “mordidas” a Gesuosa, pero la sentencia absolvió al “El Chino” de toda culpa y fue el empresario el que acabó siendo condenado.

Información privada, poder público

Harto de sus escándalos Gabino cerró Gesuosa en 1999. La decadencia del gabinismo se la debió de oler Gómez el primero, que oye la hierba crecer, y su sombra chinesca se esfumó del Ayuntamiento, aunque solo aparentemente, porque siguió manejando sus hilos desde la iniciativa privada.

El escenario desde el que sigue manejando Gómez los hilos de este teatro chino que es la política es su empresa de protección de datos Start Up, una de las pioneras del sector. Nada puede ir mejor a las dotes de este hombre que proteger datos. Quien da primero da dos veces. Su tupida red de contactos, amigos e intereses, empezando por el propio Gabino de Lorenzo, le ayudaron en sus inicios.

Gestión de datos de empresas, implementación de políticas de privacidad, listados de clientes… confidencialidad en suma, un sector que le va como anillo al dedo a este hombre que a algunos les recuerda a Rasputín y a otros al temido Alfonso Guerra de los años dorados del felipismo. Secretos, susurros, manejos de espías… nadie en Asturias como Luis Gómez sabe que la información es poder.

Ya en 2003 el diario Público se hacía eco de que “Luis Gómez controla los datos de todos los contribuyentes de Oviedo. La empresa del ex gerente de Gesuosa asesora a Acuagest en materia de protección informática”. Y seguía: “Entre los clientes de Start Up está, como responsable de su página web, el PP ovetense”.

Y en 2010 el diario El Comercio titulaba que “El Ayuntamiento contrata a Start Up la revisión de la seguridad telemática”. La oposición cargaba contra el negocio de Luis Gómez, sobre todo el comunista Roberto Sánchez “Rivi”, siempre certero y lúcido para estos análisis que exigen expertos en ocultismo, pero los disparos nunca dieron en la diana y tampoco nunca molestaron especialmente a su destinatario. Nadie podrá negar nunca a “El Chino” su capacidad de encaje ante críticas y descalificaciones, que hasta parecen divertirle. Que hablen de mí, aunque sea para mal, parece ser su lema.

Casi no hay asunto polémico o enrevesado en la vida pública ovetense en el que los rumores, a veces las maledicencias, no sitúen a Luis Gómez y su empresa, probablemente porque su figura ya es literaria, aunque haya que situarla más bien en la novela negra. El más reciente es el del robo de los correos de la Sindicatura de Cuentas por parte del misterioso hacker Voxpopulis, por el que tuvo que comparecer recientemente ante el juez Sorando como imputado el concejal y ex diputado del PP Jaime Reinares.

En su condición de asesor y estratega, del último servicio conocido de Luis Gómez se benefició con gran éxito Severino García Vigón, el patrón de patrones de Asturias. Su situación era desesperada cuando salieron a la luz sus problemas como empresario, algo que en realidad dejó de ser hace tiempo para dedicarse a su jugosa liberación en la Federación Asturiana de Empresarios (FADE). Pero los consejos y la operación ideada por “El Chino”, siempre lejos de los focos, dieron sus frutos. García Vigón se atrincheró en la Cámara de Comercio de Oviedo, donde también es presidente, y aunque parezca increíble conserva sus dos puestos, pese a la ofensiva de la mayoría de los pesos pesados de las grandes empresas asturianas.

Ponerse en manos de “El Chino” suele ser garantía de éxito. Sus tarifas también son secretas.

Una clientela plural

La Ley Orgánica de Protección de Datos de Carácter Personal (LOPD) establece una serie de obligaciones para las empresas, los profesionales autónomos y las Administraciones Públicas que manejen o gestionen datos de carácter personal, protegiendo la intimidad y los derechos fundamentales de las personas físicas, en lo que concierne al tratamiento, uso y destino de los datos personales.

A primeros de la década pasada Luis Gómez crea Start Up Centro de Formación SL, domiciliada en Oviedo y precisamente centrada en trabajar en la aplicación de dicha Ley. Con un rápido crecimiento, su información está disponible en una página de Internet curiosamente llamada www.seguridadinformacion.com.

Su objeto social es de lo más amplio: “La redacción, impresión, edición, comercialización y difusión por cualquier medio escrito o soporte informático como compact disc, diskettes, cintas de vídeo, de impresos, folletos, revistas, libros, periódicos, catálogos”.

Y sus áreas de trabajo han ido creciendo y abarcan áreas en ocasiones con nombres cuando menos curiosos: Gestión de Servicios de TI, Esquema Nacional de Interoperabilidad, Análisis y Gestión de Riesgos, Gestión de Continuidad de Negocio, Hacking Ético, Calidad en el Desarrollo del Software, Buen Gobierno TIC, Protección de Infraestructuras Críticas, Integración de Sistemas de Gestión, Gestión de Emergencias Respuesta a Incidentes y Sistemas de Gestión de la Seguridad para la Cadena de Suministro.

Su cartera de clientes es muy grande en toda España, tanto del sector público como del privado. Entre ellos están grandes empresas asturianas como Alimerka, Telecable o Asturbega, otras nacionales como FCC, AENA, AENOR o Liberbank e instituciones de todo tipo, como la Xunta de Galicia y Ayuntamientos regidos por distintos partidos.

PUBLICADO EN ATLÁNTICA XXII Nº 29, NOVIEMBRE DE 2013

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