El secretario de Carreteras de CCOO estuvo contratado por una empresa del sector

Manuel García, secretario general de Carreteras de CCOO en Asturias. Foto / Mario Rojas.

Manuel García, secretario general de Carreteras de CCOO en Asturias. Foto / Mario Rojas.

Manuel García, el secretario general de Carreteras de CCOO de Asturias, estuvo contratado por dos empresas, una de ellas del sector, en la que también trabajó su esposa. Se supo por las numerosas denuncias presentadas por el ala crítica del sindicato, a la que está enfrentado García, que se siente víctima de la guerra desatada en la Federación de Servicios de CCOO desde que ganó el último congreso sectorial en 2012.

Javier Fernández y Xuan Cándano / Periodistas.

Según confirmó él mismo a esta revista, Manuel García lleva en Carreteras de CCOO de Asturias desde 1992. En 2008 fue reelegido secretario general, pero desde febrero de ese mismo año, y durante dos años, fue contratado por dos empresas privadas, una de ellas englobada en el holding Asturmasa, uno de los más relevantes en Asturias en el sector del transporte y las carreteras.

Todo ello se destapó tras estallar la guerra interna en el sindicato por una nueva reelección de García en 2012. Los críticos con su gestión, encabezados por Leandro Álvarez Argüelles, responsable de Acción Sindical de la Federación de Servicios Públicos, en la que se engloba Carreteras, iniciaron una auténtica espiral de denuncias, tanto en los órganos internos del sindicato como ante la Justicia y la Inspección de Trabajo. Leandro, antes amigo y vinculado sindicalmente a García, estaba en la candidatura perdedora, aunque el Tribunal Superior de Justicia de Asturias llegó a anular aquel Congreso, sin que el poder en CCOO de Carreteras cambiase finalmente de manos.

Las denuncias que se refieren a la contratación por varias empresas de Manuel García y su esposa no prosperaron, pero esa relación laboral quedó constatada, como prueba una amplia documentación que maneja ATLÁNTICA XXII. Tampoco la niega el afectado.

Empresas y sueldos

Manuel García había trabajado para una empresa de logística y paquetería, Transportes Hispania Astur, pero la abandonó en 2007 “debido a haberle sido declarada una Incapacidad Permanente Total para su profesión habitual”, según comunicó Leandro Álvarez a la Comisión Ejecutiva de la FSP. En febrero de 2008 García fue dado de alta en la compañía Vemar Cimetaciones SL, del sector de la construcción, donde permaneció hasta febrero de 2010. Inmediatamente, en ese mismo mes de febrero de 2010, pasó a Estaciones de Servicio Espíritu Santo SL, del grupo Asturmasa, puntero en transportes, aunque curiosamente CCOO engloba a esta gasolinera ubicada en el polígono del Espíritu Santo (Colloto) en el sector de Textil-Piel, Químicas y Afines. Ahí estuvo dado de alta como comercial hasta agosto de ese mismo año. Desde entonces recibió la prestación por desempleo hasta que en junio de 2011 se incorporó a la Federación de Servicios de CCOO. Aunque no quiso aclarar el motivo de estas contrataciones a esta revista, García sí dejó claro que en ese periodo no cobraba sueldo alguno de CCOO, solo las dietas que le correspondían.

Según las nóminas a las que tuvo acceso esta revista, el sindicalista tenía un salario neto como comercial en Voladuras Vemar SL que llegó a la cifra de 1.567,14 euros. De Estación de Servicio Espíritu Santo SL, también de comercial, en julio de 2010 recibió curiosamente la misma retribución líquida de 1.567,14 euros.

En varias empresas de Asturmasa también estuvo contratada la esposa de García como auxiliar administrativa y durante nueve meses llegaron a coincidir como trabajadores en el grupo, aunque en compañías distintas. Entre noviembre de 2010 y mayo de 2011 la mujer del sindicalista estuvo en Asturiana de Maquinaria SA. Desde mayo de 2011 a noviembre de ese mismo año en Reparaciones y Distribuciones SL. En Avilesina de Maquinaria SL de noviembre de 2011 a marzo de 2012, cuando volvió a Asturiana de Maquinaria SA hasta que en septiembre de ese último año inicia una segunda etapa, esta vez de cuatro meses, en Reparaciones y Distribuciones SL, que terminó en enero de 2013. Tres empresas distintas del mismo grupo (Asturmasa) –dos de ellas repetidas– y cinco relaciones contractuales en algo más de dos años. Para CCOO estas tres compañías sí son del sector de Carreteras. El salario neto de la contratada oscilaba entre los 1.000 y los 1.400 euros.

Estaciones de servicio dl Espíritu Santo, en Colloto. Foto / Iván Martínez.

Estaciones de servicio dl Espíritu Santo, en Colloto. Foto / Iván Martínez.

Leandro Álvarez llegó a denunciar que la pareja no desempeñaba labor alguna en las empresas contratantes. Considera que todas las compañías que contrataron al responsable de Carreteras de CCOO y a su esposa “tienen una importante representación en el transporte de mercancías de Asturias”, según asegura en una denuncia a Inspección de Trabajo en la que alertaba de la “coincidencia de que una vez que Manuel García accede al desempleo es contratada por este grupo de empresas su mujer, que tampoco presta servicio presencial en las mismas”.

Esta denuncia no prosperó, pero Trabajo no negó las acusaciones, sino que indicó en su resolución que era imposible comprobar si se trataba de “empleos fantasmas” porque en el momento de la inspección ninguno de los dos cónyuges trabajaba ya en esas empresas. Tal y como refleja el expediente, no se realiza actuación posterior alguna a la inspección, pero se expresa el derecho de acudir a la jurisdicción competente y, “en caso de obtener un pronunciamiento judicial favorable, iniciar nuevamente actuaciones ante esta inspección a los efectos oportunos”.

Tanto García como el grupo Asturmasa niegan que haya habido “empleos fantasmas”. El director y consejero delegado de Asturmasa, José Antonio Arias Fernández, fue claro respondiendo a las preguntas de ATLÁNTICA XXII. De Manuel dice: “Sí, sí. Estuvo trabajando en la estación de servicio. No recuerdo cuánto tiempo o si iba todos los días a la oficina. Pero sé que yo metí a ese señor y me trajo a cuatro o cinco buenos clientes. Pasamos a vender casi el doble de litros”. “En su día ya aclaramos todo este tema a la Inspección de Trabajo”, asegura.

Niega “totalmente” que le contratase para favorecerse de la posición sindical de Manuel García: “Le conocí por motivos comerciales”. Dice que, además, “en treinta años que cumplimos en julio aquí siempre ha ganado la UGT” y que el favor de CCOO no le convenía. Asegura que tampoco fue por eso por lo que contrató a su esposa, que “estuvo con nosotros y que se presentaba a trabajar como todos los demás. Está acreditado”.

No hay delito

A la Justicia apeló siguiendo la indicación de Inspección de Trabajo Leandro Álvarez, concretamente a la Fiscalía Superior del Tribunal Superior de Justicia, pero tampoco prosperó su demanda, aunque de nuevo sin llegar a ponerse en duda los hechos denunciados. El informe de la Fiscalía de abril de 2014 recoge que la hipotética cantidad defraudada no supera el umbral mínimo para que pueda aplicarse el Código Penal, fijado en 120.000 euros en el año natural, y que, por tanto, “los hechos no serían constitutivos de delito sin perjuicio de las responsabilidades administrativas”.

La vía orgánica tampoco dio resultados. Manuel García, auténtica bestia negra para Alsa y líder de los polémicos piquetes que actúan en las huelgas, está respaldado por la Federación Nacional de Servicios Públicos de CCOO, que también rechazó las denuncias de Leandro Álvarez.

La guerra en esta federación de CCOO en Asturias ha llegado a extremos impensables, como bien sabe la Policía, que no para de recibir denuncias cruzadas de las cabezas visibles de los dos sectores enfrentados. Manuel García denunció el hurto en la sede del sindicato en Oviedo de documentación que avala las acusaciones a las que se enfrenta y el pasado 1 de octubre a Leandro Álvarez por amenazas de muerte. Éste también denunció en Comisaría injurias vertidas en un anónimo que apareció en la sede de CCOO.

PUBLICADO EN ATLÁNTICA XXII Nº 41, NOVIEMBRE DE 2015

Deja un comentario

Ilustración / Alberto Cimadevilla.