El Tigre Juan resiste

Los ganadores de la XXXV edición del Premio Tigre Juan junto a jurados y organizadores. Foto / Mario Rojas.

Los ganadores de la XXXV edición del Premio Tigre Juan junto a jurados y organizadores. Foto / Mario Rojas.

Mantener el Premio Tigre Juan es un acto de resistencia. Creado en 1977 por un grupo de personalidades vinculadas a la cultura ovetense como Belarmino Álvarez Otero, Pipe Grossi, Juan Benito Argüelles o Emilio Alarcos Llorach, el Ayuntamiento de Oviedo lo asumió en 1986 y en 2009, bajo el mandato de Gabino de Lorenzo y con José Suárez Arias-Cachero como concejal de Cultura, lo dejó caer.

Juan Benito Argüelles y su esposa Lola Lucio se opusieron y lo rescataron poniéndolo en manos de la asociación Tribuna Ciudadana, que lo mantiene con su prestigio intacto pero en una situación realmente precaria, sin apoyo de las instituciones públicas.

En su XXXV edición, fallada ayer en el Hotel de la Reconquista de Oviedo, las ganadoras del Premio Tigre Juan fueron las novelas Daniela Astor y la caja negra (Anagrama), de Marta Sanz, y La hora violeta (Mondadori), de Sergio del Molino. Es la primera vez en la historia del galardón en la que hay dos ganadores. También hubo mención para La transmigración de los cuerpos, de Yuri Herrera, publicada en Periférica.

A la final habían llegado otras dos novelas, Si viviéramos en un lugar normal, de Juan Pablo Villalobos, editada por Anagrama, y Dejar las cosas en sus días, de Laura Castañón, en Alfaguara.

El premio, que toma el nombre de la novela de Ramón Pérez de Ayala, carece de dotación económica y a los ganadores solo se les otorga un grabado del pintor Jaime Herrero, otro de los implicados en el sostenimiento del Tigre Juan. Reconoce la mejor obra narrativa publicada en el año. En su primera etapa, que duró hasta 1989, se premiaban obras inéditas, para después premiar a la mejor primera novela, al estilo del francés Goncourt, volver a los inéditos entre 2004 y 2007 y otra vez a la primera novela en 2008. Tanto Marta Sanz como Sergio del Molino han publicado varias obras anteriores.

Todos los intervinientes en el acto lamentaron la falta de compromiso por parte del Ayuntamiento de Oviedo y la Consejería de Cultura del Principado y expresaron su preocupación por el futuro del premio, que cuenta con “un presupuesto ridículo” y no puede nutrirse solo de prestigio y buenas intenciones. Se da la paradoja de que es más reconocido fuera de Asturias que en el lugar que lo vio nacer.

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