Falleció Rafa Alguero, músico de Equos y The Goggles

Rafa Alguero, en 1983, actuando con Equos en el Pabellón de La Arena (Gijón). © Tino Acebal.

Rafa Balbuena / Periodista.

El rock asturiano vuelve a teñirse de luto con otra ausencia demasiado temprana. Rafa Alguero, músico pionero de la Nueva Ola en Asturias y médico en ejercicio, falleció en Gijón el pasado sábado tras una larga enfermedad. Casado y con dos hijos de corta edad, tenía 52 años. Su funeral se celebrará hoy lunes a las 6 de la tarde en la iglesia parroquial de San Julián, en Somió.

Sus inicios musicales tuvieron lugar en el Instituto Calderón de la Barca, acaso el centro educativo con más solera musical de la villa gijonesa. Allí se gestó Equos, grupo marcado desde sus comienzos, a la altura del curso 1978-79, por la influencia de los Beatles más clásicos como por la incipiente –y por entonces muy minoritaria en estas latitudes– new wave inglesa y americana. En Equos, aventura que duró unos cuatro años, Rafa era bajista y cantante, en compañía de Tino Acebal y Luis Antiñolo, guitarristas, y Ramón Antiñolo, hermano de Luis, como batería.

La historia de Equos alcanzó varios hitos, encuadrados entre la candidez propia de cuatro imberbes enamorados del mejor pop de guitarras, por un lado, y un entorno atrasado y de cuchufleta como era el negocio del espectáculo en la España de provincias de comienzos de los años ochenta. De esto dan cuenta un par de ejemplos vividos, como los problemas burocráticos y arancelarios que les supuso traer una guitarra eléctrica desde Irlanda, o las actuaciones que tuvieron que cumplir en fiestas vecinales, tocando en una espicha o debajo de un hórreo con un público más deseoso de pasodobles o de “baile agarrao” que de canciones eléctricas. Y ya cuando pudieron probar escenarios más aptos para su música, como aquella vez que abrieron Miguel Ríos en la plaza de toros de El Bibio, durante la gira “Rock & Rios” de 1982, todavía les tocó sufrir el ninguneo de los técnicos del granadino o el robo de un afinador de guitarra después de probar sonido.

De su música, testigo de una época mitificada pero incontestable, queda un único disco de dos canciones, compartido con los ovetenses Crimen Perfecto, fruto de su segundo puesto en el concurso pop-rock Ciudad de Gijón de aquel mismo 1982. “Sueñas”, tema tierno en la línea de Los Secretos (etapa Polydor) ha sido el más conocido de la dupla, quizá en detrimento de “Volverte a ver”, un sensacional uptempo donde se aprecia la huella de la mejor new wave americana, bajo el signo de los Plimsouls o The Knack. Julián Cabañas, bajista de La Banda del Tren, produjo la grabación junto a René de Coupaud y Pedro Bastarrica, propietarios y técnicos de los Estudios Norte-Eolo, dos nombres a los que, por desgracia, todavía no se les ha hecho el reconocimiento oficial a su labor por la música hecha en Asturias durante más de 25 años.

Equos se disolvieron en 1983, al comenzar Rafa sus estudios universitarios de Medicina. El resto del grupo se transformó en Código Templario. Con menos fortuna discográfica, el tesón del grupo pudo incluso con el varapalo que supuso la muerte de Ramón Antiñolo, su carismático batería, ocurrida en accidente de tráfico inmediatamente después de presentar su primera maqueta en Radio Asturias-SER, allá por mayo de 1985.

En cuanto a Rafa, tras licenciarse se dedicó a ejercer como médico de Atención Primaria, desempeñando su labor en el Hospital de Cabueñes y en el Centro de Salud de Villaviciosa, donde su trato afable y profesional le hizo ganarse el aprecio de compañeros y pacientes. Pero el rock and roll es una enfermedad que ni los mejores galenos, como él mismo, pueden curar del todo. Aunque a veces sea benigna y permita llevar una vida normal. Por eso durante los últimos diez años regresó a los acordes y las melodías como apasionado guitarrista en The Goggles, grupo “beatlemaníaco” que ha pisado toda clase de escenarios (incluyendo el mítico The Cavern de Liverpool) y entre cuyas filas se cuentan veteranos del rock gijonés como Julio Suárez (Néctar, Asociados) u Oscar “Catire” Robledo (Menta, Andecha Musical).

La enfermedad se ha llevado a Rafa Alguero de la peor manera: demasiado joven y con mucha música por disfrutar dentro y fuera del escenario. Pero cada vez que suene “Volverte a ver” se nos aparecerá en la memoria su sonrisa. La misma que impregnaba de vitalidad esos tres minutos imperecederos que, como es de ley, se le supone a toda perfecta canción pop.

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