Fundación Cajastur, mercancía en manos de banqueros y políticos

Cartel de denuncia por la inactividad cultural de la Fundación Cajastur. Foto / Plataforma contra el veto de Liberbank a Xixón.

“No somos mercancía en manos de políticos y banqueros”. La máxima del 15-M de 2011, por la que salieron a la calle miles de personas por toda España, sigue siendo un sueño inalcanzable seis años después de su formulación, como demuestra la conversión en bancos de las cajas de ahorros. Una banca pública modélica, volcada en lo social y cultural aunque infestada por los partidos políticos, se ha transformado en otra privada que mantiene en sus puestos a los mismos que la gobernaban y se queda con el patrimonio común. Ejemplo de ello es la Fundación Cajastur, integrada en Liberbank.

Luis Feás Costilla / Periodista.

Era algo que se podía prever desde el inicio de la privatización de Cajastur como Liberbank, en un proceso impuesto por el real-decreto establecido en 2010 por el anterior Gobierno socialista de Zapatero que dejaba abierta la posibilidad de que los nuevos bancos surgidos de la fusión de cajas de ahorros redujeran significativamente sus aportaciones dedicadas a las obras sociales y culturales.

Cajastur decidió suprimir la Obra Cultural ya en 2012 y su Obra Social sufrió un duro recorte. La excusa que pusieron entonces desde la entidad bancaria asturiana fue que la normativa legal que impedía a las entidades financieras repartir dividendos hasta el año 2015 imponía un recorte drástico en las prestaciones sociales y culturales, pero lo cierto es que se trataba de un nuevo caso de expolio de lo público que ATLÁNTICA XXII denunció en su número 14, de mayo de 2011.

El cierre abrupto y sin previo aviso de los centros de mayores que Cajastur tenía en Mieres, Oviedo, Gijón, Avilés y Langreo en 2014 confirmó las malas maneras de la entidad bancaria, que provocaron malestar y la movilización de vecinos y usuarios. Al mismo tiempo que se producía su precipitada conversión en fundación bancaria, se nombraba patrono, a propuesta de la Junta General del Principado y con el voto del PP y el PSOE, al presidente de Liberbank, Manuel Menéndez, y se despedía a la única trabajadora que quedaba en la Obra Cultural, a la que durante años se acosó laboralmente, como cuenta el reportaje que ATLÁNTICA XXII publicó en su número 33, de julio de 2014. Posteriormente, en 2015, la trabajadora fue readmitida por un acuerdo suscrito momentos antes de la vista en un juzgado de lo social en Oviedo, siendo incorporada a los servicios centrales de Liberbank.

El juicio había suscitado concentraciones de apoyo a la trabajadora en las que miembros de Oviedo SOS Cultura, la Corriente Sindical de Izquierda (CSI) y Podemos-Cultura denunciaron el “expolio” y “desmantelamiento” de la Obra Social y Cultural de Cajastur, que por la modificación legal ha cambiado un modelo “ideal” en el que el 40% de los beneficios revertían en la sociedad por otro en el que “solo se mantienen las prebendas y los privilegios de quienes la dirigen”, prescindiendo de un apoyo económico que era esencial para los trabajadores de la cultura asturiana, en ámbitos como el artístico, el teatral o el musical.

Menéndez, Claverol, Siñeriz y demás patronos

En el marco del proceso de reestructuración del sector financiero español, en diciembre de 2013 el Gobierno de Rajoy aprobó la Ley de Cajas de Ahorro y Fundaciones Bancarias, en virtud de la cual las cajas de ahorros que viniesen ejerciendo actividad financiera debían proceder a su transformación en fundaciones bancarias en el plazo de un año. El 23 de julio de 2014, la Asamblea General de la Caja de Ahorros de Asturias adoptó el acuerdo, perdiendo su condición de entidad de crédito y centrando su actividad, por mandato legal, en la atención y desarrollo de su obra social, así como en la gestión de su participación en Liberbank, un 29,7%.

El nombramiento entonces de Manuel Menéndez como patrono y presidente de la fundación bancaria incumplía con claridad la nueva ley, que establece que la condición de patrono de la fundación es “incompatible” con el desempeño de cargos equivalentes en el grupo bancario, aunque con el subterfugio de una disposición transitoria. Tras apurar al máximo los plazos, su renuncia en junio de 2016 puso fin a un mandato de 21 años consecutivos (salvo cinco meses de interrupción en los que fue apartado por Vicente Álvarez Areces) al frente de Cajastur y de su sucesora, la fundación bancaria, y a un total de 28 años de pertenencia a sus órganos de gestión.

Desde la creación de Liberbank en 2011, Menéndez, catedrático de Administración de Empresas muy ligado al PSOE y al SOMA-UGT, a los que debe su puesto, se ha visto obligado a dejar tres de los cuatro cargos que llegó a desempeñar de modo simultáneo en la organización: cesó como presidente de Liberbank, de su filial Banco CCM y de la Fundación Cajastur, principal accionista del grupo. Sigue siendo presidente de la eléctrica asturiana HC, del grupo portugués EDP, en el que Liberbank y el empresario asturiano Fernando Masaveu tienen un 7,19%.

Como consejero delegado de Liberbank, Manuel Menéndez se ha subido el sueldo un 19% este año. El banco obtuvo en 2016 unos buenos resultados y eso ha permitido al primer ejecutivo de la entidad obtener un aumento significativo de sus retribuciones, hasta alcanzar los 487.000 euros, 78.000 euros más que los que ganó en 2015. Esto supone casi la mitad del presupuesto anual con que cuenta la Fundación Cajastur, que desde su creación todavía no ha recibido dividendos y tiene asignados 990.000 euros, provenientes del remanente de la extinta Obra Social y Cultural.

Como presidente de Fundación Bancaria, Manuel Menéndez fue sustituido por César Menéndez Claverol, exdirectivo de Cajastur, en la que fue director de su área de Relaciones Institucionales y Asuntos Sociales. Prejubilado en la entidad, se le considera persona cercana a su antecesor. Previamente, César Menéndez Claverol había sustituido en la vicepresidencia a Ignacio Martínez, quien renunció al cargo en diciembre de 2015 en aplicación del mismo principio de incompatibilidad por ser consejero de una sociedad participada por Liberbank.

Se supone que el domicilio de la Fundación Cajastur está en la plaza de la Catedral de Oviedo. Foto / Imanol Rimada.

El patronato de la fundación designó como vicepresidente de este órgano al economista José Luis García Suárez, profesor titular de Economía Financiera de la Universidad de Oviedo y secretario del Centro de Cooperación y Desarrollo Territorial de Asturias (CECODET), que ya había formado parte de los órganos rectores de la antigua Cajastur.

A cargo de la dirección general de la Fundación Bancaria Cajastur está otro viejo conocido, Carlos Siñeriz de Paz, que sucedió en diciembre de 2016 a Inmaculada d’Ocón, viuda del diputado socialista Manuel Alfredo Pérez. Miembro de UGT, Siñeriz había sido como Claverol director de Relaciones Institucionales y Asuntos Sociales de Cajastur y se le considera el artífice de la liquidación de la Obra Social y Cultural. Para no incurrir en incompatibilidades, Siñeriz hizo lo mismo que su antecesora, causar baja en la empresa y acogerse a la excedencia compensada. Pero mientras Inmaculada d’Ocon se fue para casa, a Siñeriz le permiten compatibilizar la excedencia con su nuevo puesto en la Fundación Cajastur, con un sueldo de 42.823 euros brutos anuales. Es el único empleado en la Fundación.

Los patronos ejercen su cargo gratuitamente, con derecho al reembolso de los gastos debidamente justificados que les ocasione el ejercicio de su función, que en el caso de Manuel de Barros Canuria llega a 3.833,90 euros en 2016. Ha sido designado a propuesta de la Federación Internacional de Centros Asturianos, mientras que Alejandro Fernández González, presidente del grupo Alimerka, y la profesora Marta Menéndez Rodríguez-Vigil son consideradas “personas con conocimientos y experiencia en materia financiera” y los biólogos Carlos López Otín y Margarita Salas y el médico Guillermo Mañana han sido escogidos en su calidad de “personas independientes de reconocido prestigio”. Como secretario no patrono ejerce Gregorio Pérez.

El nuevo representante de la Junta General del Principado es el jurista Jaime Montalvo, vicepresidente de Mutua Madrileña, elegido gracias a los 25 votos que sumaron el PSOE y el PP. El candidato que presentaba Podemos, el sindicalista Clemente Rodríguez, solo logró los nueve apoyos de la formación morada. El resto de diputados, de IU, Foro y Ciudadanos, se abstuvieron.

Sigue sin ser designado el representante del Ayuntamiento de Gijón, toda vez que la persona elegida a propuesta de Xixón Si Puede, la abogada laboralista Marta Rodil, fue rechazada por la Fundación Cajastur. El Ayuntamiento de Gijón, como entidad fundadora, tiene derecho a nombrar un representante en la Fundación Bancaria, por lo que el veto ha creado un enorme malestar en el Consistorio, que ha decidido emprender una acción judicial por la vía civil.

Tanto el presidente de la Fundación Cajastur, César Menéndez Claverol, como Jaime Montalvo han hecho todo lo posible para no comparecer en la Junta General del Principado para informar sobre el futuro de la colección de arte de la Caja asturiana. En un jurado de los Premios Princesa de Asturias, Montalvo se mostró partidario de que “una parte importante” de la colección artística de la extinta Caja de Ahorros se ceda en depósito al Museo de Bellas de Artes de Asturias, sin todavía conocerla y sin haberse puesto en contacto previo con la pinacoteca ovetense.

Todos los grupos de la oposición unieron sus votos para urgir al Gobierno regional un acuerdo con Liberbank que garantice la permanencia “sine die” de la colección de arte de la entidad financiera en Asturias. El único partido que votó en contra fue el PSOE. El socialista Fernando Lastra explicó el voto negativo de los catorce diputados de su grupo con el argumento de que Liberbank es “una entidad privada”. “No es cierto que la colección se haya construido con los ahorros de los asturianos, fue por una decisión personal de unos directivos”, aseguró Lastra, para escándalo general.

Pérdida patrimonial
Según los estatutos, se supone que el domicilio de la Fundación Cajastur está radicada en la Plaza de la Catedral de Oviedo, en el edificio culturalista del antiguo Monte de Piedad y Caja de Ahorros (1929), obra del arquitecto Enrique Rodríguez Bustelo. Sin embargo, la Fundación Cajastur está realmente ubicada en unas oficinas del edificio principal de Liberbank en Oviedo, en la Plaza de la Escandalera, y es más que probable que ese edificio histórico, del que se ha empezado a desalojar a los vecinos, sea en realidad propiedad del banco, que ha trasladado su sede social a Madrid.

Salvo el Palacio Revillagigedo de Gijón y la Colegiata de San Juan Bautista, es muy posible que el valioso legado patrimonial inmobiliario de Cajastur haya pasado a ser de Liberbank, un dato que no ha sido confirmado ni desmentido por el gabinete de prensa de la entidad. Con fecha 30 de diciembre de 2015, y previa autorización del Patronato, tuvo lugar la venta de bienes de naturaleza fundacional a Liberbank por un importe de 3.097.286,08 euros, cantidad claramente insuficiente para cubrir todo este patrimonio. Se da la circunstancia de que la Fundación Cajastur tiene arrendados a Liberbank varios locales sitos en Oviedo y en el Polígono Industrial del Espíritu Santo, donde guardaba parte de su colección de arte, por una cuantía de 6.480 euros. También le arrienda el Pabellón Multiusos del Recinto Ferial Luis Adaro, en Gijón, por otros 18.000 euros.

Entre los edificios afectados por la venta podría estar también el antiguo Centro Cultural Cajastur de Oviedo, con fachada modernista (1914) del arquitecto Julio Galán Carvajal a la calle San Francisco e interior con auditorio, que en teoría habría pasado por convenio a ser gestionado por el Ayuntamiento de Oviedo, aunque con dificultades de acceso que lo hacen inviable. Asimismo estaría la antigua Caja de Ahorros y Monte de Piedad en Gijón, obra cimera (1940) de José Avelino Díaz y Fernández Omaña, en estilo racionalista. Todos ellos están dotados de equipamientos.

Junto a estas pérdidas, se entiende mal la indiferencia de los directivos de la Fundación Cajastur hacia otro legado menos visible pero igualmente importante, como son los Cuadernos del Norte, publicación bimestral dirigida por Juan Cueto Alas en los años ochenta, de altísima calidad y valor internacional. Recientemente, en una conferencia, el abogado y expresidente del Principado Juan Luis Rodríguez-Vigil reclamó: “Urge la digitalización de los Cuadernos del Norte y es obligación de la fundación de la Caja de Asturias ponerla a disposición del público”. La Fundación Cajastur alquila los dos únicos inmuebles de su propiedad, la Colegiata de San Juan Bautista y el Palacio Revillagigedo, a diversos colectivos y entidades para el desarrollo de sus actos, lo que le ha supuesto un total de 51.615 euros en 2016, que serían más que suficientes para esa digitalización.

Ahora que la Fundación Cajastur se encuentra desligada de toda actividad cultural, la principal demanda se dirige a la colección de arte, que se sabe que ha quedado partida en dos tras la la fusión en Liberbank, que se adjudicó los fondos adquiridos hasta 1999, es decir, el grueso de la colección. Aunque hay inventariadas hasta 8.000 piezas, de valor muy desigual, la parte más importante serían unas 3.000 obras, incluidas fotografías, entre las que destaca la colección de pintura, dibujo y escultura, que cuando en 1996 Francisco Crabiffosse publicó su catalogación estaba compuesta por unas 1.100 obras, a las que habría que sumar otras 100 que no pudieron ser catalogadas porque habían desaparecido. La división de la colección entre Liberbank y la Fundación Cajastur pone la frontera de la colección en el año 1999, pero desde 2000 casi no se adquirieron obras relevantes, salvo las esculturas de los caballos asturcones de Manolo Valdés y algún cuadro de Luis Gordillo y Hugo Fontela.

PUBLICADO EN ATLÁNTICA XXII Nº 51, JULIO DE 2017

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