García Salueña presenta su historia del rock progresivo en la Transición

Juan López, Eduardo Salueña, José Miguel López y Béznar Arias, ayer en el Muséu del Pueblu d’Asturies. Foto / F. F-G.

Rafa Balbuena / Periodista.

El musicólogo y pianista gijonés Eduardo García Salueña presentó ayer sábado en el Muséu del Pueblu d’Asturies de Xixón su libro-CD Música para la libertad. El volumen, publicado la semana pasada por el sello avilesino Norte Sur Records, constituye el primer estudio extensivo que, en este formato, explica la génesis y desarrollo del rock progresivo y sinfónico hecho en Galicia, Asturias y Cantabria entre 1975 y 1982.

Salueña, acompañado del periodista de Radio 3 José Miguel López (“Discópolis”), desgranó las claves musicales y sociales de una época, la de la Transición, en cuyo marco temporal el rock “dejó de ceñirse solo a las canciones de tres minutos y empezó a ofrecer desarrollos instrumentales más complejos”, a la par que los músicos “perdieron el miedo a acercarse a las raíces de sus respectivos territorios o a influencias elaboradas que iban desde la música clásica al uso de la electrónica y los sintetizadores”. Así, grupos como Outeiro, Son Lalín o NHU, en Galicia, o Ibio, Tralla o Bloque, en Cantabria, tuvieron su correlato en Asturias con bandas como Crack, Asturcón, Trafalgar, La Turulla, Liamba o Nuberu, encuadrados en etiquetas como rock sinfónico, sonido progresivo o rock con raíces. Todos ellos son glosados en el trabajo, del que José Miguel López ponderó vivamente el hecho de que “nace de la tesis doctoral del autor (…) y el resultado es raro de ver en España, donde en los libros sobre rock todavía es mayoritaria la visión periodística -es decir, los hechos y su crónica- sobre el análisis musicológico, más orientado a lo formal y estético”.

El acto contó asimismo con la participación de Juan Antonio López, otro veterano conocedor de estos sonidos, que actualmente difunde desde su programa “Músicas en la tarde”, de Radio Kras (Xixón), y de Béznar Arias, editor del volumen. Ambos destacaron del trabajo de Salueña su seriedad por recuperar una etapa cuyos símbolos musicales son a menudo despachados con displicencia por crítica y público, y Arias se congratuló de que la presentación de este libro tuviera lugar en el Muséu “por lo que tiene de simbólico, ya que la música es parte de nuestra historia, nuestros sentimientos y nuestra cultura”. En esta tesitura, el productor lamentó “la ausencia de autoridades del Principado” en el acto, señalando a la par que “no deja de ser triste que se ignore o incluso se dificulte desde algunas instancias el trabajo de quienes componen, graban y escriben sobre nuestra música”, algo que contrasta “con la cantidad de música y músicos que Asturias ha dado desde siempre, además de la innegable calidad de su trabajo”.

Tras las intervenciones tuvo lugar un animado debate entre los ponentes y el público, que llenó el salón de actos del recinto, y en el que no faltaron rostros bien conocidos de la escena musical asturiana de la época y también de etapas subsiguientes, caso de La Banda del Tren, Los Locos, Doctor Explosión o Senogul. Este reencuentro de músicos y aficionados vino a poner de relieve que, mas allá de estéticas sonoras y prejuicios extramusicales, “en España nos vamos curando de ser más papistas que el papa con el tema de la música y la supuesta incompatibilidad de sus escenas”, como acertadamente señaló José Miguel López al final del acto. Los sonidos del rock de la Transición en la Cornisa Cantábrica, en todo caso, regresan a la actualidad con este libro. Cuarenta años después, el juicio del tiempo abre una nueva vista en la que, reconocida y asimilada la ruptura que trajo el punk y la nueva ola, su disfrute conjunto ya no es una cuestión dictada por poses artificiales ni criterios forzados.

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