Gregorio Morán: “La Transición fue el fracaso definitivo de la izquierda en España”

Gregorio Morán momentos antes de la presentación de su libro en Cambalache, abarrotado de público. Foto / Iván Martínez.

Gregorio Morán momentos antes de la presentación de su libro en Cambalache, abarrotado de público. Foto / Iván Martínez.

“La Transición fue el fracaso definitivo de la izquierda en España y la victoria de la derecha”, según afirmó ayer el periodista y escritor Gregorio Morán en la presentación de su libro El precio de la Transición celebrada en el Local Cambalache de Oviedo.

El acto, organizado por la asociación cultural La Ciudadana, iba a consistir en una conversación del autor con el articulista asturiano Luis Arias Argüelles-Meres, pero la fuerte personalidad del entrevistado hizo que su discurso fuera continuo y sin apenas interrupciones. Arias calificó el libro, reeditado por Akal, de “crítico, valiente y nada cortesano”.

Morán, colaborador de ATLÁNTICA XXII, afirmó que el período de la historia española conocido como Transición, que él ciñe a los siete años comprendidos entre la muerte del dictador Francisco Franco en 1975 y la victoria del PSOE en las elecciones generales de 1982, supuso que “el vencedor” admitiera que “el derrotado compartiera una pequeña parte de la victoria” sin ruptura.

El autor no se explica cómo esos siete años consiguieron transformar los cuarenta años de la dictadura en todo lo contrario a lo que habían sido. El cambio se produjo, según dice, en la clase política, no en la ciudadanía, y el tránsito hacia la reforma, lo que Raúl Morodo calificó de “ruptura pactada”, se materializó en apenas unos días y entre unas pocas personas.

Gregorio Morán, que perteneció al PCE, considera que no había condiciones para un cambio verdadero. Por una serie de circunstancias que “solo explicaría un psiquiatra”, los cuarenta años de franquismo provocaron una aceptación general, motivada también porque “la frivolidad de la oposición era infinita”.  “Se creía que discutir durante diez horas sobre política era hacer política. No sabíamos lo que era el Estado, que siempre ha sido una cosa muy seria”.

De ahí que, cuando se desmonta el régimen franquista, nadie quisiera saber, entre los opositores perseguidos, quiénes eran sus confidentes dentro de la Policía, y se permitiera que el entonces ministro Rodolfo Martín Villa ordenara que se quemaran los archivos del Movimiento Nacional.

El “momento de la verdad” fue el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. “El 23-F es una derrota para nosotros sin parangón. La España combatiente se queda mirando la tele para saber qué pasaba y qué decía el rey Juan Carlos. Al día siguiente, toda la izquierda se pasa en masa al PSOE. Desde entonces el 23-F es un tema tabú, no se puede estudiar porque echaría abajo el relato de la Transición”.

Morán recordó que cuando salió la primera edición de su libro en 1991 “las reacciones fueron brutales”. Ahora resulta “difícil” de entender, pero esos siete años consiguieron blindar la visión de los cuarenta años anteriores, transformando la historia en una “mitificación absoluta” en la que “todos fuimos ángeles, líderes abnegados y patrióticos”, incluso sin quererlo.

Su balance, en este sentido, es muy negativo (“el tiempo será brutal con la Transición”), a pesar de que en su libro afirma que el cambio a la democracia “se hizo mal pero salió bien”, tal y como le recordó uno de los numerosos asistentes al acto en el turno de preguntas.

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