Gregorio Morán: “El robo es de tal envergadura que no hay quien lo sostenga”

Juan Carlos Monedero escucha atentamente a Gregorio Morán en el transcurso del debate. Foto / Iván Martínez.

El periodista Gregorio Morán y el politólogo Juan Carlos Monedero tienen claro, aunque con matices, que “España es el país más corrupto de Europa Occidental”, como pusieron ayer de manifiesto, ya desde el mismo titulo, en el debate celebrado en el Teatro Pumarín de Oviedo, que sirvió para dar por concluidas las celebraciones por la salida del número 50 de ATLÁNTICA XXII, de la que ambos son colaboradores.

El encuentro fue moderado por el director de la revista, Xuan Cándano, que introdujo primero a Juan Carlos Monedero. El politólogo y profesor hizo un repaso para señalar cuáles son las “cuatro heridas” que, a su modo de ver, marcan la historia de nuestro país: “la colonial”, que hace que España sea sumisa a Europa y desprecie a África y Sudamérica; “la social”, después de “una dictadura de clase que duró cuarenta años”; “la territorial”, en un país que solo surgió como nación tras la invasión francesa; y “la ciudadana”, sin una “esfera pública virtuosa, con la figura del pícaro como la principal aportación de nuestra literatura”.

Según Monedero, la Restauración canovista sirvió para “cronificar” estas cuatro heridas. Primero dando por bueno “el capitalismo de compadreo o de amiguetes”, luego fijando “el bipartidismo como corazón de esa estructura”, en tercer lugar asegurando “el centralismo” para evitar las presiones populares centrífugas y finalmente “la Monarquía como tapón de todo eso”.

Para Monedero, “estamos viviendo ahora mismo un golpe de Estado”, debido a que esta “trama” del siglo XIX se desmorona y sus cuatro pilares están en cuestión, afectando “tanto a corruptos como a corruptores”. Es un golpe sin violencia, pero supone “una subversión radical de nuestra democracia”, que había salido de las anteriores crisis mediante la alianza entre clases medias y clases populares. “Estamos atravesados por una corrupción institucional”, aseguró, a la que apenas hay solución “porque un tercio de la población está dispuesto a apoyar a los corruptos pase lo que pase”. Aun así, dijo sentir “un optimismo esperanzado”.

Por su parte, Gregorio Morán lamentó no poder sentirse tan optimista, puesto que para justificar que “somos el país más corrupto de Europa Occidental” no hace falta “apelar a Cánovas ni al Lazarillo”, porque incluso entonces había prensa crítica, mientras “en este momento todos los periódicos son igual de malos, de corruptos y desvergonzados”.

Al debate en el Teatro Pumarín, moderado por Xuan Cándano, acudieron más de doscientas personas. Foto / Iván Martínez.

Para el periodista, toda la trama parte de un hecho “incontrovertible”: el franquismo “generó unos hábitos que canonizó la Transición”, que, según él, fue “la mayor estafa que se pudo hacer a la sociedad española”. Tras cuarenta años de miedo, que impusieron esa doctrina tan perjudicial de “mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer”, la Transición sirvió para “conseguir la libertad y con eso se pensó que ya era suficiente”, cuando en realidad ocultaba “todo lo demás”.

“Como se ha robado tanto el país quebró, el robo es de tal envergadura que no hay quien lo sostenga”, aseguró, como demuestra la “impunidad bancaria”. Por eso no hay ocasión para el optimismo, porque “o bien hay una rebelión ciudadana, algo muy difícil en un país lleno de hipotecas, o no cambiará nada”.

A preguntas del moderador, Morán admitió las diferencias territoriales en la corrupción y destacó la asturiana, en la que “el representante de la clase obrera” tenía más de un millón de euros sin declarar, y la catalana, que tan bien conoce y que para él es similar “a la siciliana”. Para Monedero, “tenemos los políticos que nos merecemos”, porque la sociedad admite que “éstos roben y dejen robar”. Vivimos en un “silencio cómplice”, que se ha empezado a romper, según él, por la aparición del partido que ayudó a fundar, Podemos, que ha hecho que los jueces se hayan atrevido a juzgar también a los corruptores y “se haya sentado en el banquillo a una infanta”.

Sobre la corrupción de los medios, Morán afirmó que “cómo no van a ser corruptos, si todos ellos quebraron y viven del crédito bancario”. Aseguró que “el poder sigue estando en el papel, y mientras no lo conquistemos hemos perdido la batalla de los medios de comunicación”, algo que puso en cuestión Monedero, que pidió que “no despreciemos a los medios digitales”. “Los revolucionarios ya no bajamos de la sierra, sino que vamos a la televisión”, dijo, al tiempo que recordó que “mis alumnos no han leído un periódico en papel nunca” y que si no fuera por los medios digitales “nunca nos hubiéramos enterado de que el rey Juan Carlos se había ido a cazar elefantes a África con su amante mientras se debatía sobre la precariedad juvenil”.

Al encuentro, organizado junto a la asociación cultural La Ciudadana, acudieron más de doscientas personas, que tuvieron ocasión de realizar preguntas para precisar algunas de las cuestiones que todavía no habían aparecido en el debate. El acto sirvió también para promocionar el proyecto ATLÁNTICA EL SALTO, un periódico digital destinado a la ciudadanía asturiana, producto de la colaboración de ATLÁNTICA XXII y el grupo nacional El Salto.

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