Fuentes de Invierno: siempre la misma concesión

Las semanas blancas de los escolares suponen una clientela básica para las escuelas de esquí en estaciones como la de Fuentes de Invierno.

Fuentes de Invierno no conoce otra concesión del Principado que la que favorece desde que nació a una única empresa, EEES. Así es desde hace diez años, aunque el Ministerio de Hacienda llegó a paralizar la última, tras una denuncia por supuesta exclusividad y monopolio, que finalmente no prosperó. Hay otra contra EEES en la Inspección de Trabajo por supuestas irregularidades laborales múltiples y el Principado recibió una carta hace un año donde se denunciaban pagos en B.

Xuan Fernández / Periodista.

La nieve, como la naturaleza al completo, es de todos, pero en Asturias parece que más bien de unos pocos privilegiados. La privatización de servicios en la estación de Fuentes de Invierno ha dado lugar a una situación de monopolio y exclusividad en las concesiones e incluso a supuestos abusos e irregularidades laborales de todo tipo, que han obligado a intervenir al Ministerio de Hacienda y previsiblemente a la Inspección de Trabajo, tras las correspondientes denuncias.

La privatización en los servicios básicos de Fuentes de Invierno, en el concejo de Aller, comienza con la propia estación, puesta en marcha por el Principado en 2007. La Administración autonómica, a través de la Viceconsejería de Cultura y Deportes, subcontrata los servicios de enseñanza de esquí y alquiler de material a empresas privadas, tanto en Valgrande-Pajares como en Fuentes de Invierno, dependientes ambas del Principado. En esta última estación, desde su inauguración hace diez años, la concesión de enseñanza siempre recayó en la misma empresa, la Escuela Española de Esquí y Snowboard (EEES), que se hacía con el contrato público a través de Recrea, una sociedad pública autonómica. El contrato es por dos años, pero se ha ido prorrogando cada vez que vence hasta ahora mismo, en vísperas de la próxima temporada de nieve. Diez años en total es lo máximo prorrogable según el acuerdo.

Para la temporada que se avecina, la 2017-2018, el servicio ha vuelto a salir a licitación en concurso público, pero el Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales, dependiente del Ministerio de Hacienda, lo llegó a paralizar de forma provisional a raíz de un recurso presentado por un club de Fuentes de Invierno, Torrecerredo. Los pliegos de ese nuevo contrato de licitación para el período que viene, según varias fuentes consultadas para este reportaje, parecen redactados “ad hoc” para la EEES, algo que desde el Principado niegan. Uno de los puntos del recurso del Club Torrecerredo, que llegó a aceptar Hacienda provisionalmente, denunciaba que sea la empresa concesionaria la que se hiciera cargo de todo lo referente a las semanas blancas para escolares, la actividad clave para la estación. Deportes, en el contrato que estuvo paralizado por Hacienda, le otorga a la empresa la gestión de reservas de las semanas blancas, algo que según el recurso del Torrecerredo constituye una “exclusividad ilícita”. Finalmente, tras la paralización provisional, Hacienda desestimó el recurso a finales del año pasado.

EEES es una sociedad del empresario gijonés Armando Valdés, que también preside la asociación turística “Aller Experiencias”. Valdés no ha querido atender a ATLÁNTICA XXII para dar su versión de las acusaciones y denuncias sobre su empresa y sus actividades. Según datos del Registro Mercantil, en las últimas cuatro temporadas obtuvo con EEES unos beneficios de unos 4.000 euros. Curiosamente, según el Registro, el año pasado no tenía empleados, pero en 2013 figuraban 25 “fijos” y 44 “no fijos”. Valdés también es propietario de una tienda de alquiler y de reparación de esquí y snowboard en Aller.

Pasar por el aro para trabajar

Lo cierto es que, aunque la mayoría prefiere ocultarse en el anonimato, numerosos profesionales del sector vinculados a Fuentes de Invierno son muy claros a la hora de calificar las relaciones entre el Principado y esta empresa: “Esto es una mafia total, simplemente se favorece a una empresa privada. Nadie protestó nunca porque si querías trabajar tenías que pasar por el aro, y no solo es en Fuentes, en Pajares funciona igual o casi peor”, explica un monitor que lleva más de treinta años trabajando en el mundo de la nieve en Asturias. “Nadie optó nunca al concurso porque todo el mundo sabía que era inútil. Cenas, comidas… lo típico. Todo el mundo sabe que esto funciona así y hay que llevarse bien con el que manda, es el padre nuestro, por eso nadie habla”, apostilla otra fuente.

El único profesional de la nieve que se atreve a denunciar con nombres y apellidos las supuestas malas prácticas del sector es Marino Muñiz, gijonés de 48 años y cooperativista de El Rebecu, una sociedad dedicada al alpinismo y a la enseñanza del esquí, actividad de la que son usuarios anualmente miles de escolares. Muñiz regresó a Asturias hace tres años tras haber estado desde 1998 trabajando en la estación de Sierra Nevada, en Granada. Cuando volvió a su tierra se encontró con grandes dificultades para poder trabajar en Fuentes de Invierno y puso en conocimiento de la Administración autonómica las ilegalidades que, según él, tienen lugar en la estación. Para Muñiz, la exclusividad que el Principado le otorga a EEES y el monopolio que esta empresa disfruta para la enseñanza del esquí es un verdadero escándalo. “Es una exclusividad oral a empresas amigas, porque la exclusividad no aparece en el contrato. Esta todo montado de una forma en la que si quiero trabajar en mi profesión me tengo que ir de Asturias”, explica. En las condiciones generales del primer contrato, comprobadas por esta revista, y tal y como afirma Muñiz, no se menciona en ningún momento la palabra exclusividad.

Muñiz decidió pedir explicaciones al director general de Deportes, José Ramón Tuero, y se reunió con él en octubre de 2016, denegándole éste la autorización para dar clases basándose en la exclusividad con la EEES. Muñiz se mostró disconforme y le pidió al director general el contrato de licitación del Principado con la empresa. “Me lo mandó al día siguiente en un formato Word muy raro, una cosa muy extraña que no aparecía en ningún lado. Igual se pensaba que yo no sabía leer”, ironiza Muñiz.

Fuentes de Invierno lleva diez años funcionando.

Lo siguiente que hizo este profesional del sector fue registrar una carta en la Dirección General de Deportes volviendo a pedir autorización para trabajar y dejando constancia por escrito de todas las irregularidades que, según él, se desarrollan en Fuentes de Invierno. La carta es muy contundente: en primer lugar afirma que “en el objeto del contrato no figura por ninguna parte que sea en exclusiva y de ser en exclusiva no sería legal”, basándose en una sentencia del Tribunal de Competencia en Sierra Nevada por algo similar a lo ocurrido en Fuentes. Muñiz también denunciaba en su escrito los supuestos incumplimientos laborales del contratista, incluidos pagos en B al personal, así como el “atentado” que constituye que todos los clubs de esquí de Fuentes de Invierno tengan que utilizar los entrenadores de la EEES para sus actividades. Además de eso, Muñiz denunció ante Inspección de Trabajo varios incumplimientos en materia laboral y fiscal por parte de la empresa contratista: trabajadores sin alta, cotizaciones ínfimas o días libres sin remunerar, entre otros.

A 130 por la autopista

Después de recibir esa carta, Tuero citó a Muñiz en la Viceconsejería de Deportes. “Nos volvimos a reunir e insistió en que no nos autorizaba a trabajar y yo le decía que me tenía que dar algún argumento jurídico, quise ser educado y le dije que si me decía que no podía trabajar estaba prevaricando. Entonces él empezó a evadirse y a decirme que de temas jurídicos no sabía nada. Me dijo que consideraban que solo puede haber una escuela y que era orden del director general”, asegura.

En esa reunión, Muñiz le volvió a trasladar a Tuero los incumplimientos por parte del contratista que ya había reflejado en la carta. “En ese momento cambió la actitud a beligerante y amenazante. Me dijo que quién era yo para denunciar las condiciones de los trabajadores si ellos las aceptaban. Él se hacía ignorante en este tema, pero incluso me dijo que en Pajares las incumplían, reconoció que trabajaban más de cien horas, y que quién era yo para denunciarlo. Me preguntó que si nunca había conducido a 130 por la autopista y que no se podía ir siempre por el libro”.

Consultado por esta revista, Tuero afirmó no recordar bien el contenido de la reunión y negó haberse dirigido a Muñiz en esos términos, pero ATLÁNTICA XXII pudo comprobar que la versión del profesional gijonés se ajusta a la realidad. “Yo salí muy disgustado de esa reunión y seguí sin respuesta. Al final, para poder trabajar, llevamos los colegios con los que trabajamos a San Isidro. Cuando me tocó venir a Fuentes con el Club Torrecerredo, con el que colaboramos, dimos clase como pudimos soportando insultos y agresiones en las pistas”, sentencia Muñiz.

José Ramón Tuero respondió a las preguntas de esta revista en entrevista personal y negó cualquier ilegalidad o irregularidad por parte del Principado. Sobre la exclusividad abusiva, Tuero afirma que “es una opinión de ellos, nosotros no mentimos, lleva funcionando así desde 2007 y es legal”. El director de Deportes asegura que “no es un capricho nuestro, Fuentes de Invierno tiene 9 kilómetros y entendemos que lo mejor para las estaciones es que haya una única empresa, es un tema de espacios, argumentos técnicos y de convivencia”.

Sobre si los pliegos del nuevo contrato de licitación están hechos “ad hoc” para la EEES, Tuero se muestra especialmente contundente: “Es falso, lo niego tajantemente. Otra cosa es que las condiciones no las cumplan otras empresas. Se acabó el plazo y no se presentó nadie”.

Pagos en B: “Ni lo sé ni me importa”

José Ramón Tuero, director general de Deportes en Asturias. Foto / Mario Rojas.

El director general se desmarca de los supuestos incumplimientos en materia laboral y fiscal por parte de la empresa de Fuentes de Invierno que ha denunciado Muñiz. “No son trabajadores públicos, es una licitación. Si esa empresa paga en A, B o C, o si están asegurados, yo no lo sé. Es una concesión para la enseñanza y el alquiler de material, a partir de ahí ellos cumplen con ese servicio y yo no me meto”. No entiende que sea responsabilidad del Principado velar por el cumplimiento de la ley en materia laboral con su concesión en la estación allerana: “Con la empresa no, otra cosa es que se nos denuncie. Primero el trabajador tendrá que denunciarlo. Desde el Principado no es que miremos para otro lado, es que no nos corresponde. Si hay trabajadores en A o en B le corresponde al Ministerio de Trabajo, yo no soy inspector. Yo le pago a un señor para un servicio, que es dar clases o alquilar material. Yo en esa empresa no sé lo que cobran o si están asegurados. Yo responsabilidad creo que no tengo, creo, eh…”, apostilla.

Tampoco demuestra curiosidad Tuero para comprobar si trabajadores que emplea su departamento, aunque sea a través de una concesión, reciben pagos en B: “Ni idea, ni lo sé ni me importa. Yo en la empresa X o J no soy nadie para meterme. Yo no soy inspector de trabajo. No me corresponde a mí”, zanja.

Lo cierto es que la empresa pública Recrea establece las obligaciones del contratista en un documento oficial al que ha tenido acceso esta revista. En uno de sus apéndices se establece que el personal de la empresa contratista “dependerá exclusivamente del adjudicatario, por cuanto éste tendrá los derechos y obligaciones inherentes a su calidad de patrono y deberá cumplir las disposiciones vigentes en materia laboral, seguridad social, de seguridad e higiene en el trabajo, referidas al propio personal a su cargo”.

En Pajares también hay exclusividad

El servicio de enseñanza de esquí en Valgrande-Pajares, la otra estación asturiana que gestiona el Principado, también recae en una única empresa privada, que goza de la exclusividad desde hace más de cincuenta años, antes del nacimiento de la Autonomía asturiana. La compañía que tiene la concesión en Pajares es la Escuela Esquí Pajares, dirigida por Ángel González de Lena, ‘Gelito’, un histórico del deporte de la nieve en Asturias. El último contrato para la concesión de la enseñanza se adjudicó en 2009, por cuatro temporadas y un máximo de ocho, y se ha ido prorrogando hasta la actualidad. Marino Muñiz también denunció a esta escuela ante la Inspección de Trabajo por supuestas irregularidades laborales.

Pérdidas millonarias

Las estaciones de esquí dependientes del Principado, Pajares y Fuentes de Invierno, han sido deficitarias desde su inauguración. Y la de Fuentes de Invierno ya estuvo marcada por la polémica, y no solo por su coste, desde antes de su puesta en marcha. Los ecologistas cuestionaron siempre la inversión, considerándola un despilfarro y un desastre medioambiental. La estación salió adelante con el apoyo directo del entonces todopoderoso sindicato minero SOMA-UGT y con dinero de los fondos mineros. Se presupuestó en casi 11 millones de euros. Sigue sin servicios básicos como el suministro eléctrico, paliado con tres generadores de diésel, y cañones de nieve artificial. La pretensión de unirse a la vecina San Isidro, gestionada por la Diputación de León, sigue en el aire.

El Principado parece decidido a parar la sangría económica que suponen para las arcas públicas Pajares y Fuentes de Invierno a costa del usuario. El pasado mes de octubre la Consejería de Hacienda propuso una subida del 3% en los precios públicos de las estaciones (3,6% para Pajares y 3,2% para Fuentes). La última temporada fue la peor de los últimos años, debido a la falta de nieve. El año pasado, Fuentes de Invierno registró unas pérdidas de 1,2 millones de euros y en Pajares la situación es aún peor, ya que la estación tuvo unos números rojos de 2 millones de euros. Hace dos años, en la temporada 2015-2016, las estaciones asturianas perdieron casi 4 millones de euros entre las dos. El número de usuarios de ambas estaciones es similar. En la última temporada (2016-17) Pajares sumó 41.001 y Fuentes de Invierno 39.317.

PUBLICADO EN ATLÁNTICA XXII Nº 53, NOVIEMBRE DE 2017

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