Huelga en El Prat: un ejemplo a seguir

Los trabajadores de Eulen suspendieron momentáneamente la huelga en el aeropuerto de El Prat por el atentado de Barcelona. Foto / El Nacional.

Mario José Diego Rodriguez / Sindicalista jubilado.

Las trabajadoras y trabajadores de Eulen en el aeropuerto de Barcelona están experimentando que significación tiene para la burguesía el concepto de democracia: “O te sometes a mis deseos por las buenas o te quedas sin trabajo por las malas”.

Después de haber votado y rechazado, en asamblea, la última propuesta de su dirección, la plantilla de Eulen anunció que los paros parciales pasarían a ser una huelga indefinida a partir del lunes 14 de agosto. Gobierno central y Generalitat –después de la pantomima que esta última nos ofreció como mediadora, antes de la fecha fatídica del 14–, mano a mano, envían la Guardia Civil para suplir a los trabajadores en huelga.

Si desde el comienzo del conflicto las calumnias y mentiras en contra de los trabajadores se multiplicaron, los habituales voceros del poder y plumíferos a sueldo han desencadenado un nutrido fuego cañonero una vez conocido el resultado de la última votación impuesta por la Generalitat, que confirmaba la anterior: Sí a la huelga indefinida.

Caos, chantaje, toma de rehenes (hablando de los viajeros), son, entre otras preciosidades, los términos empleados por éstos en contra de los trabajadores y trabajadoras en huelga. Y, como por arte de magia, todos los entrevistados por los medios televisivos se oponían a esa huelga y se quejaban por el incordio ocasionado.

¿Las razones por las cuales los trabajadores de Eulen se pusieron en huelga? En el mejor de los casos ocupan tres líneas en la mayoría de los medios a sueldo del Gobierno y con suerte una en los artículos de los plumíferos oficiales, campeones del “sí pero”, como si aún engañasen a alguien.

El deterioro de las condiciones de trabajo, plantilla insuficiente, horarios extensibles y jornadas de trabajo continuo en horas punta, por ejemplo, o la pérdida de alguna mejora adquirida en el pasado y que hoy solo conservan los trabajadores con más antigüedad, son algunas de las razones de esta huelga.

Otra de las razones con igual importancia es la precarización salarial. Los trabajadores han visto una caída de sus salarios de casi un 12%; en cuatro años, el sueldo medio pasó aproximadamente de 22.000 a 19.500 euros anuales. Hoy en día, el salario medio mensual se sitúa entre 900 y 1.100 euros. Esta precarización salarial se encuentra a las antípodas de la situación salarial de los administradores de Eulen, los hermanos Mezquíriz. Éstos han visto un incremento salarial del 20%, cobrando conjuntamente el año pasado 288.000 euros.

La plantilla de Eulen en el aeropuerto de El Prat también está demostrando que la recuperación económica, de la que tanto se enorgullece el Gobierno, no solo no llegó a sus bolsillos sino tampoco a los bolsillos del conjunto de la clase trabajadora. Es más, tampoco llegará mañana. Por ahora, y antes de mucho tiempo, los únicos que se están beneficiando con dicha recuperación son las multinacionales, los banqueros y la patronal.

Para poner un término a esta situación, la plantilla de Eulen en El Prat está señalando el camino que la clase trabajadora, en su conjunto, debería emprender, no solamente en la totalidad de los aeropuertos españoles, sino también en cada empresa, sea cual sea el gremio al que pertenezca.

Yo me pregunto: ¿qué están esperando esos partidos que tantas ganas tienen de echar fuera al PP? ¿Qué están esperando los que hoy prometen un otoño “caliente”? ¿La vuelta al cole y el fin de la huelga en El Prat?

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