Indolencia y galleguización en Asturias

En Asturias la reclamación de oficialidad para la lengua asturiana y el gallego-asturiano que se habla en el Occidente se mantiene en la calle desde hace décadas. Foto / Pablo Lorenzana.

En Asturias la reclamación de oficialidad para la lengua asturiana y el gallego-asturiano que se habla en el Occidente se mantiene en la calle desde hace décadas. Foto / Pablo Lorenzana.

De vez en cuando, la polémica en torno a la supuesta propiedad semántica de la Ria del Eo es la que despierta de su letargo permanente a la ciudadanía de la costa occidental asturiana. Y con ellos, claro, a algunos dirigentes políticos de la misma comarca que, sin dar un palo al agua, justifican así su millonario kilometraje de incongruencias y desatinos.

Félix Martín Martínez.

Periódicamente salen a la palestra las plañideras de la asturianía del Noroccidente asturiano, en la supuesta defensa de nuestros valores astures más arraigados. Que si los hosteleros se quejan de que la clientela cruza el Eo para gastarse los cuartos en detrimento de nuestras tabernas; que si los comerciantes no venden lo suficiente; que si las grandes superficies acaparan la cesta de la compra en perjuicio de las tiendinas de toda la vida, e incluso que si los depósitos de gasolina se llenan en Ribadeo, frente al precio del combustible asturiano (el más caro de España, ya se sabe, en pro de la Televisión Autonómica, el nuevo Hospital, el nuevo Muselón y, cómo no, a favor del mantenimiento del peaje del Huerna que iba a suprimir Zapatero). Por si fuera poco, y también cual Guadiana, la Academia de la Llingua Asturiana enseña sus garras, igualmente en la supuesta defensa de las señas de identidad de la “fala”, mientras que por otra parte defiende la estandarización de una lengua de inexistente uniformidad. Varias veces ha sido la Ría del Eo la que ha provocado que muchos astur-occidentales se pongan al borde del suicidio colectivo. No me apunto.

Y es que, al margen de la terminología, gallego-asturiano, asturiano occidental o “fala” (asunto secundario, a mi juicio), importa su conservación, extensión y uso. Importa la no fagotización de un habla personal e intransferible, rica e insustituible. A veces, hasta intraducible, lo que lo convierte en más peculiar si cabe, y que en modo alguno puede dejarse embutir o absorber por el artificio de una supuesta llingua que, de un modo unitario, no existe en todo el territorio astur.

Las hablas de Asturias están perfectamente delimitadas por la geografía, y no cabe por tanto ni la amalgama, ni la absorción, ni la unificación (lo que unos pocos llaman “normalización”). ¿Acaso alguien en su sano juicio se atrevería a unificar (“normalizar”) las distintas variantes folclóricas asturianas, o por el contrario procede la defensa y pureza de todas ellas? ¿Alguien se atrevería a proponer la unificación de la Danza Prima con el Corri Corri, con Os Cachetíos o El Cariao, o por el contrario procede la conservación y respeto a todas y cada una de estas variantes folclóricas?

Y a todo esto, ¿qué hacen quienes supuestamente están llamados a defender la “fala”? Esto es, los representantes de la cosa pública del Noroccidente asturiano en todos los niveles de la Administración, local, comarcal o autonómica? Todo indica por el momento que nada de nada. A día de hoy, no hemos escuchado jamás falar una sola palabra, ni en público ni en privado, a ningún edil, alcalde, diputado autonómico o nacional del Occidente de Asturias. Tampoco a ninguno de quienes han sido consejeros de origen faloparlante (Avelino Cadavieco, o Servanda García, por ejemplo). Jamás hemos leído una sola frase en “fala” a ninguno de los políticos eonaviegos, ni siquiera en el texto de un bando municipal; jamás en un cartel festivo o cultural, en un artículo de prensa, revista o porfolio. Apenas algún negocio de hostelería (que la excepción confirma la regla) se ha atrevido a bautizarse en fala: La Fonte, Chámaye Equis o L´Home Marín (bares de Tapia de Casariego). En honor a la verdad, hace unos tres años que el concejo franquino se ha dispuesto a recuperar la toponimia de sus pueblos. Para ellos nuestro aplauso.

Viavélez, uno de los pueblos del Occidente de Asturias donde se mantiene la "fala".

Viavélez, uno de los pueblos del Occidente de Asturias donde se mantiene la “fala”.

¡Hay que falar!

A partir de esta situación, ¿cabe esperar algo más que la desaparición del habla del Navia-Eo, a corto o medio plazo? ¿A quién extraña la irrupción televisiva gallega en nuestra comarca occidental? ¿A quién que La Voz de Galicia sea leída masivamente cuando este medio presenta un importante volumen informativo de interés para la zona del Navia-Eo? Si partimos de que cualquier medio de comunicación tiene por objetivos informar, formar y entretener, habremos de asumir que, igualmente, deberá lograr el mayor número de lectores u oyentes posibles. Si tanto molesta la invasión de la televisión gallega, ¿por qué no se apoyó la emisión de la Televisión de Occidente (1996-2002), antes de dejarla morir por inanición? ¿Por qué Occidente Radio Televisión (ORTV) no emite en “fala” en ninguno de sus dos soportes? ¿Por qué no se apoyan “a tumba abierta” los dos únicos colectivos teatrales que actúan en “fala”, el Grupo Ameicer y Pico d´O Faro”, ambos tapiegos, tambaleantes e intermitentes, y que siendo sobresalientes sobreviven gracias a su entusiasmo y contra el desprecio municipal? ¿Cómo entender la desafección hacia la revista Entrambasaguas (entre cuyos modestos colaboradores estuve), precisamente por falta de escritores faloparlantes de mayor altura, hasta su desaparición? ¿Qué fue de aquella bravuconada de la “Universidad de Verano”, en boca del hoy director general de Patrimonio y entonces vicerrector de la Universidad de Oviedo, Adolfo Rodríguez Asensio (fue tapiego vacacional), que supuestamente se iba a abrir en Puerto Vega por aquello de homenajear el lugar donde falleció Jovellanos? ¿Por qué el Ayuntamiento tapiego permitió la desaparición del programa radiofónico “Un feixe de tapiegadas”, en vez de alentarlo y darle oxígeno? ¿Por qué la falta de apoyo incondicional de los Ayuntamientos de Occidente al único concurso literario en “fala”, convocado, claro, por iniciativa de una asociación cultural privada, Xeira, desde hace más de 20 años?

Pero vamos a imaginarnos un cuento. ¿Qué ocurriría si, al igual que el ex director general de Cooperación Asturiana, Rafael Palacios (IU-Bloque por Asturies), que ofrecía sus ruedas de prensa, entrevistas, etc., expresándose en asturiano (o algo parecido), todos los diputados del Occidente de Asturias se atrevieran a subirse al estrado del Parlamento autonómico hablando en su “fala” materna? ¡Faltan bemoles! ¿Qué ocurriría si los alcaldes del Occidente, cuando visitan las distintas Consejerías del Gobierno del Principado, se expresasen en “fala”? ¿Qué pasaría si cuando convocan sus ruedas de prensa o entrevistas, hicieran lo mismo? ¡Siguen faltando bemoles¡ ¿Acaso se contratarían traductores, como en el Senado?

Estoy absolutamente convencido de que si la “fala” fuese patrimonio de alguna de las tres cuencas mineras asturianas, las barricadas (aunque no son éstas las formas que apoyamos, ni mucho menos proponemos) ya se hubieran encargado de defenderla y dignificarla. Pero solo la indolencia de la clase política asturoccidental, y no digamos de la propia población que la sustenta, es la responsable de esta situación de desprecio hacia sus propias señas de identidad.

Así pues, concluyo proponiendo que ¡hay que falar! A lo que añado que urge la formación de especialistas, maestros y profesores (no solo con el apetecible destino laboral en las grandes villas de la costa, también en la montaña), así como alentar a los colectivos teatrales existentes y otros posibles. Que grupos musicales, como el más que notable conjunto de rock tapiego Bacotexo, canten en “fala”, es un ejemplo de ello. Lo mismo cabe decir del magnífico dúo Mestura. Urge la emisión de programas en “fala”; urge que, al menos una parte de las ediciones periodísticas del Occidente, se escriban en “fala”; que la producción literaria del habla eonaviega, de, entre otros, Conrado Villar, Ramón Santamarina, Manolo Galano, Niembro, Xosé Miguel Suárez o María José Fraga, sean libros de cabecera de las nuevas generaciones de faloparlantes. Urge que el cancionero en “fala” se recupere; se realice su edición crítica (bastaría con convocar una beca para algún joven musicólogo), y que este acervo fuese llevado a la discografía.

El augua moya as xógaras,

el ouca cubre As Furadas.

El nordés trouxo un adios,

síntote como el sal nos labios”. 

Grupo Bacotexo

A partir de la puesta en relación a estas propuestas, u otras semejantes, poco importará que la televisión gallega irrumpa cada día con su monótono soniquete de “lai lo lai lo”, que la Academia de la Lengua Gallega y el BNG se empeñen en expandir sus tentáculos para galleguizarnos a todos, o que a la Ría del Eo le salga una hermanastra (Ría de Ribadeo). Siendo así, no habrá necesidad alguna de rasgarnos las vestiduras. ¿É verdá ou non?

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