Javier Fernández no es profeta en su tierra

Javier Fernández y Pedro Sánchez en un acto electoral/ Eloy Alonso

Javier Fernández y Pedro Sánchez en un acto electoral. Foto / Eloy Alonso.

Javier Fernández, desde ayer presidente de la gestora del PSOE, goza de prestigio en su partido, donde se le tiene por un referente moral y político, aspectos que se destacan internamente para elegirlo como persona adecuada para dirigir al partido en su enfrentamiento cainita. Sin embargo esa no es la imagen que tiene exactamente en Asturias, donde encabeza el Gobierno autonómico monocolor socialista, en medio de un absoluto aislamiento político. ATLÁNTICA XXII publicó en julio de 2015 un artículo de Carlos Mier sobre el lujoso chalet en el que vive en el barrio gijonés de Somió, el más selecto coto residencial de la burguesía asturiana. El artículo -que reproducimos a continuación- incide en las peculiares condiciones favorables, nada asequibles para cualquier ciudadano, del crédito que le concedió Liberbank para su vivienda. Liberbank, que en Asturias sustituyó a la antigua Caja de Ahorros, sufrió un verdadero expolio que acabó con su vocación social, del que la oposición de izquierdas en Asturias acusa al PSOE, que puso al frente de la entidad a su actual presidente, Manuel Menéndez, tras un acuerdo con el PP.

El emporio inmobiliario de Javier Fernández

 Chalet de Javier Fernández en Somió (Gijón).

Chalet de Javier Fernández en Somió (Gijón).

El patrimonio inmobiliario del socialista Javier Fernández no es precisamente modesto: cinco viviendas, si incluimos dos de su esposa. En la que residen es un lujoso chalet en Somió, la milla de oro de Asturias y el barrio residencial de Gijón donde se asientan algunas de las familias más adineradas y de mayor tradición burguesa de la Autonomía. El crédito que le concedió Liberbank para la adquisición del chalet tampoco es nada usual y coincidió con grandes recortes salariales en el banco. También con el veto del PSOE a una comisión de investigación en la Junta General del Principado sobre operaciones de la entidad financiera que acabaron en los tribunales.

Carlos Mier / Periodista.

Si lo pone en los papeles, ya es oficial. El presidente Javier Fernández se ha mudado al pequeño reino de la beautiful people asturiana y los requisitos de transparencia impulsados desde Ferraz le han cargado sobre los hombros una pesada maleta. Justo un mes antes de las elecciones del 24 de mayo, los trece candidatos del PSOE a las elecciones autonómicas se vieron obligados a publicar sus patrimonios actualizados en las páginas web del partido socialista como parte de la política de transparencia impulsada desde Madrid por Pedro Sánchez. El entonces presidente asturiano y de nuevo candidato, Javier Fernández, que previsiblemente repetirá otros cuatro años en el cargo (al cierre del presente número de esta revista aún no se había celebrado la sesión de investidura) volvía a declarar su ya conocida -y envidiable- lista de bienes: tres viviendas en gananciales (y otras dos de su mujer, profesora jubilada), depósitos, cuentas corrientes, planes de pensiones y dos coches. Nada nuevo bajo el sol. Al menos a simple vista. 

Mucho se ha publicado ya sobre una fortuna que supera sobradamente el medio millón de euros (entre pisos, planes de pensiones y cuentas de ahorro) y basada, según las fuentes presidenciales oficiales, en la capacidad de ahorro y en la escasez de vicios del líder de la FSA. Sin embargo, esta vez la actualización de la ‘dote’ presidencial venía con sorpresa. El 7 de noviembre de 2013, Fernández echaba el garabato en una nueva hipoteca que engrosaba en buena medida su pequeño gran imperio inmobiliario formado, tras esta operación, por cuatro viviendas. Solo en casas y pisos, 585.000 euros.

Concretamente, el presidente se ha hecho poseedor, deuda millonaria mediante, del lujoso chalet en el exclusivo barrio gijonés de Somió en el que reside. La auténtica joya de la corona de su parque inmobiliario. El importe de la hipoteca concedida por Liberbank (ese banco anteriormente conocido como Cajastur) fue de 280.000 euros contantes y sonantes. Cifra mareante para el común de los mortales. El saldo pendiente a 21 de octubre de 2014 era de 276.724 euros. Diez años de amortización, dos de carencia. El valor catastral del flamante ‘búnker’ presidencial, al que los medios no tienen acceso, 267.470,47 euros. La edad de Javier Fernández, 67 años. Arqueo de ceja.

Echando números

Una vez asimilados los tres datos básicos incluidos en la declaración, acudimos inmediatamente a la fuente. El gabinete del presidente, en correo electrónico, asegura que el préstamo hipotecario ganancial está “en condiciones de mercado, respaldado por los bienes que figuran en la declaración y por el plan de pensiones”. Uno de los dos pisos que tiene en venta -los apartamentos de Oviedo y Gijón- está “a punto de ser vendido” y con él tiene previsto “afrontar más cómodamente el pago de la hipoteca”. Más tarde, ATLÁNTICA XXII confirmaba estos datos telefónicamente con el propio Fernández, que indicaba que está a punto de cerrar la venta del inmueble de Gijón.

En la misma conversación, el líder socialista se mostraba convencido de que esa misma hipoteca se la hubiesen dado “en cualquier otra entidad sin ningún problema porque está perfectamente avalada con otras propiedades” y que tiene pensado “pagarla antes de diez años, cuando venda los pisos”. Además, concluía, “está secundada por un plan de pensiones de unos 200.000 euros”.

Pero, ¿cuáles son esas “condiciones de mercado” a las que alude Fernández? Una hipoteca de 280.000 euros a diez años concedida a una persona que supera la edad de jubilación, en un núcleo familiar que ingresa, según la declaración, unos 74.000 euros netos al año (cuando Fernández se jubile como expresidente serán unos 57.000), no parece ser, a priori, escenario para un préstamo seguro en las condiciones descritas. Al menos no para el asturiano medio.

Utilizando la calculadora de hipotecas del Banco de España y siendo muy generosos con el interés, el importe de la ‘letra’ mensual, tras los dos años de carencia, superaría ampliamente los 3.000 euros, una cantidad que el propio Javier Fernández asegura desconocer pero que es “una pasta”, según sus propias palabras.

Con las retribuciones que percibe actualmente el matrimonio, la mensualidad hipotecaria calculada estaría por encima del 50% de los ingresos familiares. En cuanto Fernández se jubile como presidente, se acercaría alarmantemente al 70% de la retribución total. Según fuentes expertas del sector bancario consultadas por esta revista, es “prácticamente imposible” conceder una hipoteca que rebase una línea roja no escrita: el 40% de los ingresos de los solicitantes. Además, “admitir la posible venta de otras propiedades como condición favorable es muy poco habitual desde el estallido de la burbuja. Ahora no se vende un piso”.

Las normas de Liberbank

Javier Fernández y Manuel Menéndez en la presidencia del Principado. Foto de Mario Rojas.

Javier Fernández y Manuel Menéndez en la Presidencia del Principado. Foto / Mario Rojas.

Ya puestos, nos hemos acercado a una oficina de Cajastur (Liberbank) para conocer de primera mano si en una situación similar a la de Javier Fernández podríamos ser merecedores de una hipoteca ‘presidencial’, además de comprobar los requisitos generales que exige la antigua Caja de Ahorros, hoy convertida en un banco al uso.

Según indican en la oficina, “desde hace años, el precio (tipo de interés) de las operaciones se fija individualmente para cada cliente, en función de determinadas circunstancias, con lo que sería necesario hacer un examen detallado de cada solicitud para conocer el resultado”. O lo que es lo mismo, el precio se ajusta personalmente “en función de la vinculación (relaciones que el cliente mantiene con el banco), la garantía y otras compensaciones como seguros, inversiones u otros productos”. Relatividad absoluta.

Sin embargo, acudiendo a la web corporativa de la entidad, se puede comprobar que en sus documentos oficiales sobre préstamos a plazo fijo y variable aparecen requisitos que no se corresponden del todo con la hipoteca concedida a Fernández.

En primer lugar, en cuanto al “importe máximo del préstamo disponible en relación con el valor del inmueble”, si la hipoteca es sobre la vivienda habitual del cliente, el capital límite concedido “será del 80% del valor de tasación de la vivienda. Por ejemplo: para una vivienda que sea la habitual del solicitante y con un valor de tasación de 200.000 euros, el importe máximo del préstamo que podrá solicitarse será de 160.000 euros”. Sin embargo, se desconoce el valor de tasación del chalet de Fernández.

Por otro lado está el plazo de amortización. Para los préstamos a interés variable, “el plazo máximo será de 40 años, condicionado a que la edad del solicitante de mayor edad a la fecha de vencimiento de la operación no supere los 75 años”. Javier Fernández tenía 65 años cuando solicitó la hipoteca. Cuando la concluya, si la pagara a diez años y teniendo en cuenta los dos de carencia, Fernández tendría 77.

Según fuentes sindicales de Cajastur, “aunque un banco nos diga que es normal conceder un préstamo en esas condiciones, todos sabemos que no nos lo darían a menos que seamos presidente de algo importante y, además, mantengamos buenas relaciones con la dirección del banco”.

Una auténtica ‘ganga’

Vamos con el precio del chalet y su supuesta excepcionalidad. Cajastur (Liberbank) no ofrece datos concretos sobre hipotecas, pero, según la base de datos del Consejo General del Notariado, el capital medio de los préstamos hipotecarios concedidos en Asturias en el último trimestre de 2013 rondaría los 125.000 euros, menos de la mitad de lo concedido al presidente asturiano.

Por otro lado, se da la casualidad de que el valor ‘real’ medio de los inmuebles del exclusivo barrio de Somió está muy por encima del importe financiado por el banco. Realizando una sencilla búsqueda en el portal inmobiliario líder en España, www.idealista.com, se puede comprobar que, de los 149 chalets en venta que hay en el barrio de Somió, solamente 6 están por debajo de los 280.000 euros, todas casas rústicas pendientes de reforma. Además, solo 30 inmuebles cuestan menos 400.000 euros, llegándose a importes superiores a los 3 millones de euros en algunos casos.

El contexto de la hipoteca

Desde fuentes sindicales de Cajastur la crítica va mucho más allá que la mera protesta ante una concesión de una hipoteca en condiciones ventajosas. A las citadas fuentes les parece “mucho más llamativo el hecho de que se firme la hipoteca en 2013, año en el que el PSOE se opuso a una comisión de investigación sobre Cajastur”. En aquel momento, Liberbank soportaba fuertes tensiones por el ERE aplicado a los empleados (anulado por la Audiencia Nacional y pendiente de la resolución del Tribunal Supremo, con bajadas de hasta el 50% del sueldo) y se encontraba en curso una investigación sobre denuncia de fraude en la inversión inmobiliaria de La Talá (Llanes), que afectaba al entonces presidente no ejecutivo de la entidad, Manuel Menéndez, que en la actualidad ocupa el puesto de director ejecutivo (CEO).

El entonces titular del Juzgado de Instrucción número dos de Oviedo, Ángel Sorando, ordenaba el 1 de abril de 2014 una investigación de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía para el esclarecimiento de la denuncia presentada por la Corriente Sindical de Izquierda (CSI) contra el citado Manuel Menéndez, y el ex director general de Cajastur, Felipe Fernández, sobre la operación de compra de los terrenos de la Talá, en Llanes.

La promotora Nozar-Masaveu, con el empresario astur mexicano Luis Nozaleda al frente, adquirió en octubre de 2007, por 38 millones de euros, las 28 hectáreas en la franja costera de Llanes, que fue financiada mediante un préstamo hipotecario de 28 millones formalizado con Cajastur. Según la denuncia de la CSI, apenas 11 meses después, en septiembre de 2008, Cajastur pagó a Nozar-Masaveu 47,5 millones de euros por la finca, pese a que tanto el Tribunal Supremo como el Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA) ya habían declarado nulo, mediante sendas sentencias, el Plan Urbanístico de La Talá.

El pasado mes de febrero los terrenos fueron transferidos a la Sareb (el “banco malo”) como un tóxico más de la banca española, por un valor que rondó los 18 millones de euros. Los representantes de CSI en Cajastur interpusieron en junio de 2013 una denuncia criminal en los juzgados de Oviedo, por presunto delito societario y falsedad documental. El juez Sorando envió una copia de la denuncia a la UDEF “para que practique diligencias para el esclarecimiento de los hechos”.

El 21 de febrero de 2013, casi un año antes de que Sorando iniciara la citada investigación y con solo unos meses de diferencia con la firma de la hipoteca de Javier Fernández -como apuntan las citadas fuentes sindicales-, el grupo parlamentario socialista bloqueaba una comisión de investigación en la Junta General del Principado sobre La Talá propuesta por Foro Asturias. Según la normativa vigente, para evitar una comisión de investigación solo hace falta que un grupo se oponga. En este caso, fue el PSOE.

El pasado verano, PSOE y PP confirmaban el nombramiento de Manuel Menéndez como patrono de la Junta del Principado en la Fundación Bancaria de Cajastur. Aquel día, el portavoz del grupo socialista, Fernando Lastra, aseguraba que Menéndez reunía los requisitos de “idoneidad, profesionalidad, conocimiento y honorabilidad que la ley pide, de manera correcta y objetiva”, por lo que consideraba que era una propuesta “adecuada”.

Para Javier Fernández -en la conversación telefónica que ha mantenido con esta revista- tratar de relacionar la concesión de su hipoteca con algún insinuado ‘favor’ a Cajastur es “una auténtica chorrada”. El presidente (aún en funciones al cierre de este número) reta a sus enemigos políticos “y también a Hacienda” a que “busquen donde quieran porque no van a encontrar absolutamente nada”. “No tengo ninguna sociedad interpuesta, ningún cargo en ningún Consejo de Administración, nunca he tenido dos sueldos y siempre he presentado mis declaraciones de bienes con toda la información. No sé qué más se puede pedir”.

El patrimonio del presidente 

Este es el patrimonio declarado por Javier Fernández y confirmado a ATLÁNTICA XXII por el propio presidente:

  • CASA PAREADA en la colonia de El Pisón, en Gijón, adquirido en 1986. Al 50% con su mujer. Valor catastral de 139.681 euros.
  • APARTAMENTO EN OVIEDO, adquirido en el año 2000. Al 50% con su mujer. Valor catastral, 49.201 euros.
  • APARTAMENTO EN GIJÓN, adquirido en 2002. Fernández posee el 25% de la propiedad. En 2001, cuando murió su padre -es hijo único-, su madre vendió el piso que compartían y compró un apartamento en Gijón. El presidente y su mujer la ayudaron para la adquisición. El 50%, por tanto, es de su madre y otro 25% de su mujer. Valor, 128.654,60 euros
  • CHALET EN SOMIÓ adquirido en noviembre de 2013. Al 50% con su mujer. Valor, 267.470,47 euros.

Su mujer recibió, además, dos pisos en herencia: el de su hermana, que murió sin hijos, y el de sus padres, a la muerte de éstos.

Como presidente del Principado, Javier Fernández percibe 3.265 euros netos al mes, en 14 pagas. 45.710 euros al año.

En octubre de 2014, tenía una libreta de ahorro en Liberbank con 13.557,99 euros y una cuenta corriente en BBVA con 46.535 euros.

Además, posee dos planes de pensiones con el BBVA: uno de 180.112 euros y otro con 24.148 euros.

Tiene dos coches: un Audi A3 adquirido en 2005 y un Volkswagen Golf comprado en 2010.

La mujer de Javier Fernández, cuyo patrimonio también está incluido en la declaración, declara que percibe una pensión de 35.673 euros brutos, tiene una libreta de ahorro de Liberbank con 613 euros, un fondo de pensiones de 22.883 euros, también en Liberbank, e ingresos por alquileres de 5.055 euros anuales.

PUBLICADO EN ATLÁNTICA XXII Nº 39, JULIO DE 2015

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