Jorge Cordero pierde su casa, Cajastur su prestigio

Jorge Cordero cuando fue desalojado de su vivienda por la Policía el pasado mes de junio. Tras él, uno de los activistas del 15-M que se encerró también en el piso. Foto de Mario Rojas.

Jorge Cordero cuando fue desalojado de su vivienda por la Policía el pasado mes de junio. Tras él, uno de los activistas del 15-M que se encerró también en el piso. Foto de Mario Rojas.

Tras su estancia en el Hospital Central de Asturias, a donde fue trasladado en ambulancia la semana pasada tras 64 días en huelga de hambre, el ecuatoriano Jorge Cordero se repone en casa de unos amigos en Oviedo. Tiene dolores intestinales, que resultan lógicos tras su ayuno, pero más preocupante parece su baja moral. Dos meses sin ingerir alimentos frente a la sede central de Cajastur sirvieron para arroparle con una ola de calor humano y solidaridad, pero no evitaron que fuera desahuciado de su vivienda ni que la dirección del banco se dignase a negociar su situación, concediéndole una dación en pago o un alquiler social. Cajastur alegaba que su caso no podía ser contemplado en la dación de pago aprobada la pasada primavera, porque la ejecución judicial del embargo ya estaba entonces en marcha.

Jorge, su mujer y su pequeña hija se han quedado en la calle, y eso que se trata de lo que los políticos llaman una familia emprendedora. El ecuatoriano tenía una empresa de mensajería, pero tuvo que cerrar por los impagos provocados por la crisis. Tres empresas le adeudan 108.000 euros, una de ellas de un exconcejal ovetense de Foro Asturias, según reconoce una sentencia judicial.

Pero si Jorge sale malparado, no parece que salga en posición airosa Cajastur. Durante dos meses el presidente del banco asturiano y de Liberbank, Manuel Menéndez, pasó a diario al lado del puesto en el que el inmigrante mantenía su ayuno, acompañado por miembros de la plataforma formada en su apoyo. Nunca pareció inmutarse, aunque es evidente que su banco y su propia figura han perdido mucho prestigio con este asunto. El “Caso Cordero” coincide con una gran oferta de Liberbank, participado por Cajastur, para sacar al mercado 2700 inmuebles con un descuento medio del 30%. Son pisos, locales, terrenos y otras posesiones que acabaron en manos del banco por impagos de sus clientes. Ninguna fue ofertada a Cordero, al que no se trató de buscar una salida, quizás porque su protesta pública, apoyada por el 15-M, era un mal ejemplo que no convenía que se repitiese.

Y Cajastur no es que gane precisamente dinero con su inflexibilidad en este asunto. La vivienda de Cordero en el barrio de Ciudad Naranco quedó muy afectada por la irrupción de la policía el día del desahucio el pasado mes de junio. Los agentes tuvieron que acceder al portal destrozando la puerta y abriendo un agujero en la vivienda. Y la campaña de la plataforma en solidaridad con el desahuciado para la retirada de cuentas en Cajastur tuvo buena acogida. A mediados de agosto ya se habían retirado 217.000 euros por parte de clientes, una cantidad muy superior a la deuda que Cordero mantiene con el banco.

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