Asturias, modelo internacional de solidaridad

Alguno de los asistentes al encuentro, posando con la bandera colombiana. Foto / Daniel López.

Gijón acoge las jornadas ‘Asturies Internacionalista’, un acercamiento a la asistencia exterior ofrecida y obtenida en el Principado en el pasado y en el presente.

Borja Pino

De entre el amplio abanico de motivaciones que el ser humano puede encontrar como motor de sus decisiones, la solidaridad brilla como una de las más idílicas, deseadas y difíciles de obtener. Y eso es algo que Asturias ha podido constatar. A lo largo de su historia, no han faltado las ocasiones en las que sus habitantes han recibido la ayuda altruista de otras comunidades o países, igual que han abundado las tesituras inversas, siendo el Principado el que ha brindado apoyo a terceros. Y ese espíritu solidario, en especial aquel que rebasa fronteras, es el tema central de las jornadas ‘Asturies Internacionalista’, organizadas por la Asamblea Moza d’Asturies (AMA) en colaboración con el colectivo Soldepaz Pachakuti, y que comenzaron en la tarde de ayer en el centro social La Llume de Gijón, siendo hoy su último día.

Alrededor de una treintena de personas acudieron a la sesión inaugural de esta iniciativa, gratuita y abierta a cualquier persona interesada en acudir. Tras la apertura oficial, a cargo de los integrantes de AMA, tomó la palabra Rubén Vega, profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de Oviedo, quien se encargó de desgranar los pormenores de la asistencia que, en tiempos de crisis, ha recibido el pueblo asturiano desde otros lugares, nacionales e internacionales. Y lo hizo utilizando como ejemplos cuatro acontecimientos históricos: la revolución de 1934, la guerra civil (1936-1939) y las huelgas mineras de 1962 y de 2012.

La suya fue una ponencia puramente didáctica, que recorrió punto por punto las ayudas externas obtenidas en cada momento, desde la creación de comedores sociales y la financiación subversiva a los huelguistas, hasta la acogida de niños en países tan dispares como Francia, Reino Unido o la Unión Soviética. En sus palabras destacó un sentido elogio a la figura del minero asturiano. “Durante décadas se creyó que el obrero era la fuerza que podía cambiar el mundo, y el minero representaba el arquetipo de dicha figura”, afirmó.

De explicar la realidad opuesta, la del auxilio que Asturias ha brindado al exterior, se ocupó el colombiano Javier Orozco, coordinador del programa de derechos humanos de la asociación Soldepaz Pachakuti, que aglutina a buena parte de los exiliados colombianos que han buscado refugio en el Principado. Su intervención fue mucho más emotiva, ensombrecida por el recuerdo de Luciano Romero Molina y de Henry Ramírez, dos de los miembros del colectivo, asesinados recientemente al regresar a Colombia. Ellos, junto con los otros más de trescientos disidentes muertos en los últimos diecinueve meses, son la prueba “del genocidio en curso contra los dirigentes sociales que sobrevivieron a la guerra entre los paramilitares de derechas y los guerrilleros de izquierdas”, señaló Orozco, antiguo combatientes del ELN.

A su juicio, la asistencia internacional resulta imprescindible para que Colombia restañe sus heridas y progrese, pero no en forma de cooperación, sino de internacionalización. “La cooperación siempre es interesada, implica un negocio y cierto sentimiento de superioridad moral por parte de quien la ofrece”, denunció. Así ocurre, por ejemplo, en África, “un continente inmenso y muy rico que, sin embargo, ya no depende de sí mismo, sino de las limosnas de la ONU, de la Unión Europea…”. Por el contrario, “la internacionalización busca que los pueblos se liberen por su propia mano. Es el modelo que preferimos, aunque sea el más difícil de hacer”.

La jornada concluyó con una degustación gastronómica y con una serie de bailes típicos colombianos. Un clima cercano y familiar que se espera repetir hoy durante el segundo de los encuentros, desde las 12 hasta las 19:30 horas, y durante el que se analizarán la realidad del Sáhara y de Palestina, la solidaridad asturiana con Chiapas, las experiencias de la educación popular y el modelo de internacionalismo que se desea alcanzar.

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