La crisis y los excesos también salpican a UGT-Asturias

Justo Rodríguez Braga y Cándido Méndez, secretarios generales de UGT en Asturias y España. Foto / Mario Rojas.

No solo en Andalucía tiene problemas y una seria crisis interna UGT. Aunque la situación no es comparable, en Asturias el sindicato socialista se ha visto envuelto en los últimos meses en serios problemas judiciales, denuncias y fuertes críticas de sectores críticos y disidentes que fueron purgados por la cúpula del sindicato.

La época dorada, cuando llovían millones al sindicato de los cursos de formación, ha dado paso a una crisis interna que ha llegado a provocar un ERE en UGT-Asturias que enfrentó en los tribunales a la dirección ugetista y a sus trabajadores. La Justicia dio razón a los empleados y utilizó una comprometedora grabación que hizo el presidente del comité de empresa al secretario general, Justo Rodríguez Braga. La sentencia ya es firme porque no fue recurrida. El presidente del comité, el abogado Carlos Suárez Peinado, acabó abandonando el sindicato.

En su número 28, aparecido en el pasado mes de septiembre, ATLÁNTICA XXII publicó un dossier sobre la situación de UGT-Asturias de 8 páginas, con firmas de Fernando Romero y Blanca M.García. El sindicato no replicó al contenido de ese dossier, que ahora publicamos íntegro en tres entregas, pero la sección sindical de UGT en RTVE-Asturias puso una denuncia laboral, absolutamente infundada, al director de esta revista, Xuan Cándano, a los trece días de su salida a la calle. Cándano, que trabaja en RTVE-Asturias desde los años ochenta, recibió el firme apoyo de la Asociación de la Prensa de Oviedo. La denuncia aún no se ha resuelto.

UGT-Asturias: Negocios, mentiras y cintas de audio

Justo Rodríguez Braga, secretario general de UGT-Asturias. Foto / Mario Rojas.

Sociedades interpuestas que mueven millones, lobbies de presión, abusos patronales, nepotismo, endogamia, elevados y ocultos sueldos y persecución de voces críticas se ocultan tras la fachada del primer sindicato asturiano. La crisis provocó un ERE que tumbó la Justicia y hace aflorar el emporio empresarial de UGT-Asturias.

Fernando Romero / Periodista.

El tijeretazo del PP a los fondos para formación de UGT-Asturias, su principal vía de financiación, ha obligado al sindicato que lidera Justo Rodríguez Braga a aplicar dentro de su casa la reforma laboral que tanto han contestado en la calle. El ERE temporal ha abierto una brecha en la hasta ahora inquebrantable estructura orgánica de UGT por la que empiezan a oírse voces críticas que están contando cosas inimaginables en una organización obrera, de izquierdas y democrática.

Como una empresa más, la UGT asturiana tramitó el ERE aprovechando la modificación de dos artículos del Estatuto de los Trabajadores con la reforma laboral, esa que provocó la convocatoria de una huelga general por los sindicatos. La ejecutiva aducía la existencia de una deuda de 700.000 euros. Se proponía una reducción en el salario del 20% durante 4 años desde enero de 2013. En total iba a afectar a 65 trabajadores de un total de 67.

Sin embargo, el TSJA, al igual que con otras empresas, sentenció la “naturaleza fraudulenta” del ERE de UGT, acusando al sindicato de utilizar perversamente esta medida, “ya que bajo el amparo formal de una reducción de jornada solamente se produce una merma de las retribuciones”. Tampoco ve bien prolongar el ERE durante cuatro años, “periodo excesivo e injustificado”. Niega el tribunal, presidido por Jorge González Rodríguez, que el ERE tenga una justificación económica “pues los datos económicos consignados en la carta son insuficientes, al no incluir la situación de todas las organizaciones que integran el sindicato UGT” y los datos de 2012 y 3013 “son meras previsiones no contrastadas ni contrastables”. Además, añade, los datos presentados “eran ineficaces para justificar unas condiciones económicas que hicieran razonables la previsión de pérdidas en los años 2012 y 2013”. Denuncia también casos de explotación encubierta en la figura de los “colaboradores” que no forman parte de la plantilla pero reciben percepciones económicas.

Pero no fue éste el único varapalo judicial para la patronal del sindicato. Otra sentencia del Juzgado de lo Social condenó al secretario general Justo Rodríguez Braga por “vulneración de los derechos fundamentales” del presidente del comité de empresa de UGT-Asturias, Carlos Suárez Peinado, uno de los abogados del sindicato. Suárez Peinado se sintió presionado por Rodríguez Braga por su oposición al ERE y por testificar a favor de varios denunciantes. El juez aceptó como prueba una grabación del presidente del comité a su secretario general, por considerar que incluye presiones y amenazas, y ordena al sindicato y a Rodríguez Braga en su sentencia que en el futuro “se abstengan de realizar cualquier acto que suponga recriminación, represalia, reconvención o censura”. En la grabación se oye lamentar a Rodríguez Braga un conflicto “por una mierda de dinero que me limpio el culo yo con él todos los días” (ver transcripción completa en www.atlanticaxxii.com)

Rodríguez Braga, muy afectado y cuestionado internamente por las sentencias, dice que al sindicato “no le quedó más remedio que hacer este ERE para no llegar a los despidos, hacemos lo mismo que hacen las empresas o las familias ante la crisis”. Añade que “es el mismo planteamiento que llevamos a las empresas cuando negociamos ERES: lo primero conservar el puesto de trabajo”. Pero insiste en que lo que están haciendo no es aplicar la reforma laboral “porque no hemos aducido causas económicas”, afirmación que se contradice con el ERE que han presentado ante la autoridad laboral “en base a las causas económicas, organizativas y de producción”. Según UGT, las pérdidas económicas en el ejercicio 2010 ascendieron a 206.494 euros y en 2011 a 109.324 euros; y preveían que en 2012 fuesen de 207.000 euros y para este año de 184.400 euros.

El secretario general también justifica que esté negociando despidos con su propio comité de empresa: “No son funciones empresariales, sino a lo que nos obliga la ley dado que tenemos personas contratadas y he de decir que somos más generosos y afectivos que las empresas”.

En cualquier caso Justo Rodríguez se muestra satisfecho porque “aunque ideológicamente nos hace reflexionar cada vez que firmamos un ERE, nuestro planteamiento es positivo y salva empleos, como podemos demostrar en Arcelor, Alcoa, la industria auxiliar o la Feria de Muestras, en donde nuestro planteamiento negociador permitió recuperar la actividad económica”.

Derroches y entramado empresarial

Ofertas inmobiliarias de UGT en la Feria de Muestras de Gijón el pasado verano. Foto / Juan González.

Ofertas inmobiliarias de UGT en la Feria de Muestras de Gijón el pasado verano. Foto / Juan González.

Al mismo tiempo que se rebajaba el sueldo de sus trabajadores, los integrantes de las ejecutivas de UGT se subían el suyo y dedicaban grandes cantidades del presupuesto a organización de fastos, como el del centenario de la Federación del Metal (MCA-UGT), al que según fuentes solventes se destinaron más de 900.000 euros, aunque finalmente la cantidad gastada fue inferior. Comilonas, regalos de GPS de 200 euros la unidad para congresistas, sueldos de 60.000 euros anuales para gerentes de empresas interpuestas, compra de acciones… han sido práctica habitual hasta ahora de esta organización sindical gobernada desde hace años por el lobby del metal, a cuya cabeza están Manuel Fernández Lito, Eduardo Donaire y Justo Rodríguez Braga.

Los conflictos internos han permitido que salga a la luz la estructura clientelar y endogámica de una organización en donde no es difícil encontrar sobrinos, hijos, cuñados, hermanos y hasta nietos de los jefes sindicales. Rodríguez Braga ha llegado a tener hasta siete parientes trabajando en el sindicato, según fuentes de la propia UGT.

Esta deriva, a la que no son ajenos CCOO y la patronal, tiene una causa común que se vislumbra 20 años atrás, cuando los sindicatos empiezan a manejar miles de millones de pesetas (luego euros) que llegan de los fondos de formación desde la UE, el Gobierno y las Comunidades Autónomas. Y, de pronto, los líderes obreros se convierten de la noche a la mañana en “gestores” de grandes presupuestos. Como dice un ex dirigente ugetista, “al abrigo de todo eso se hicieron negocios y algunos secretarios ganaron mucho dinero porque el dinero es muy goloso, también para un sindicalista”.

Los fondos de formación

El problema de UGT, el mal de la manzana, empieza cuando llegan, casi con la democracia, fondos de formación para que los gestionen los agentes sociales. El 90% de lo que se facturaba provenía de planes de formación y la dependencia de ellos es tal que, según José Luis Hidalgo, uno de los primeros responsables de formación en la ejecutiva ugetista asturiana, el colapso casi llega en 1988: “El 14 de diciembre, tras la huelga general, UGT casi echa el cerrojo porque Felipe González estuvo a punto de cerrar el grifo de las subvenciones y esa dependencia un sindicato de clase no se la puede permitir”.

En 1994 UGT-Asturias lanza Infastur, que llevaría a cabo su actividad formativa hasta el año 2000 en que se integra en Ifes. Bajo su titularidad se ponen en marcha locales e infraestructuras. Es una de las primeras empresas instrumentales utilizadas por el sindicato para facturar y financiarse más allá de la cuota sindical. El modelo funciona y es un chollo.

De estos planes formativos empiezan a surgir, como setas, empresas privadas dependientes de UGT. En la actualidad todavía mantiene una decena de ellas, entre las que cabe reseñar Edicom, Ifes, Viaca, Unigem, Atlantis y Asturgestión Viviendas. Son de servicios y dedicadas a todo tipo de actividades: seguros, comunicación, asesoría y gestión empresarial, promoción inmobiliaria, viajes…

Según Carmen Caballero, de la ejecutiva asturiana, estas empresas tienen orígenes diferentes y se conciben para dar servicios a los afiliados, algunos propios de UGT, como la formación y otros como Edicom S.L. (de la que es gerente) “que se nutre de profesionales y trabaja no solo para UGT sino que le llegan proyectos exteriores”.

También UGT se ha convertido en promotora inmobiliaria. En la última edición de la Feria de Muestras de Gijón el stand de UGT parecía el de una constructora. Desde la central la consigna que se lanza a estas empresas suyas es que sean competitivas. Caballero niega que obtengan grandes beneficios: “Son muy pequeños ya que el objetivo no es ser una fuente de financiación sino tener calidad y mejores precios para nuestros afiliados”.

Pero, además, la UGT no solo asesora a los trabajadores sino también a los empresarios a través de Unigem, una asesoría fiscal, laboral y contable que se incluye en el entramado empresarial del sindicato.

La Fundación Asturias es otra de las entidades que gobierna los cursos de formación del sindicato. Nuevamente aparece el nombre de Carmen Caballero, que es su presidenta. En este caso, al ser fundación no pueden tener ánimo de lucro y sus cuentas están más controladas. Por eso se han creado estas empresas interpuestas, que le da a UGT el 100% de los beneficios.

UGT pasó de ser un sindicato a convertirse en gestor, en una empresa de servicios, y para ello tiene a su disposición un entramado empresarial. “Lo que empezó siendo legítimo -dice Hidalgo-, que era que UGT recibiera un 10% del Ifes, pasó al 50% o más en los primeros años y casi todas las compras se hacían a empresas interpuestas. Si hago un curso, la ley me obliga a hacer un seguro y se lo encargo a una empresa que es de UGT”. Así, poco a poco, lo que empieza para dar un servicio al afiliado acaba convirtiéndose en una empresa muy lucrativa, aunque sea a costa de ver aparecer la sombra de la corrupción. Y es que, cuando se pone en marcha el plan FIP con fondos europeos, los responsables de la formación, que hacían modestos cursos presupuestados con las cotizaciones, son apartados de sus cargos en favor de “expertos y gestores”. De esta manera, un buen día, el Ifes pasó a gestionar de 200 a 2.000 millones.

Era una nueva visión, más cercana a la macrogestión empresarial, y los cuadros sindicales cambian. Ya no valen los más ideologizados, los veteranos. El perfil ha de ser otro y los nuevos gestores quieren la máxima tajada. Así, por ejemplo, si una federación tiene que hacer una reunión la maquilla como si fuera un curso para obtener financiación.

Todo este entramado empresarial no afecta solo a las uniones y al confederal, sino también a las Federaciones, que tienen sus propias empresas interpuestas.

El negocio permite un crecimiento de la organización y se empiezan a crear puestos de trabajo que van a ocupar familiares de los cuadros sindicales. “El nepotismo de UGT-Asturias es tremendo”, afirma Hidalgo, y reta a cualquier persona a comprobarlo porque es fácil mirando los apellidos de los empleados. Hidalgo sigue afiliado, aunque fuera de los órganos de dirección de UGT.

Carmen Caballero está al frente del entramado empresarial de UGT-Asturias. Foto / Mario Rojas.

Carmen Caballero está al frente del entramado empresarial de UGT-Asturias. Foto / Mario Rojas.

Carmen Caballero, la gran patrona

Al frente de todo el conglomerado empresarial de la UGT se encuentra Carmen Caballero, ex concejala socialista en Oviedo y persona muy cercana  a Justo Rodríguez. Caballero compatibiliza este cargo con el de gerente de Edicom, empresa en la que, según pudo saber ATLÁNTICA XXII, gana unos 61.000 euros al año. Además es presidenta de la Fundación Asturias.

Caballero niega que estas empresas sean las que financien a UGT-Asturias y asegura que el sindicato “es un cliente más”. Explica que son empresas “independientes” que tienen un desarrollo autónomo y que se autofinancian. Eso sí, reconoce que una vez al año sus gerentes le rinden cuentas a ella como coordinadora.

También Marina Pineda fue administradora de Asturgestión Viviendas, aunque la falta de transparencia de las cuentas de esta cooperativa impide saber las percepciones de este alto cargo de UGT y también diputada autonómica socialista, que a su sueldo en la Junta General añade 3.800 euros brutos al mes que cobra en el gabinete jurídico del sindicato. En total sus ingresos anuales andan por los 100.000 euros.

La situación de los fondos para formación da un vuelco con la llegada de Mariano Rajoy (PP) a la presidencia del Gobierno y con los recortes presupuestarios. En programas formativos UGT-Asturias se ve afectada por la pérdida de 200.000 euros anuales. La subvención institucional se reducirá en 150.000 euros. Y es que hasta 2009 venía a ingresar casi 6 millones de euros, de los cuales la mayor cantidad llegaba de subvenciones para la formación (casi 4 millones de euros). El 70% del dinero del sindicato procede de aportaciones públicas. Hace algo más de un año la organización asturiana tuvo que pedir un préstamo de 700.000 euros a la nacional.

La crisis de la UGT asturiana no solo es económica. En tres años perdió más de 4.000 afiliados. Los últimos datos le otorgan 44.777.

PUBLICADO EN ATLÁNTICA XXII Nº 28, SEPTIEMBRE DE 2013.

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