La dedocracia reina en el Principado desde hace una década

Desde hace diez años todos los jefes de servicio, coordinadores y asesores del Principado han sido nombrados “a dedo”. El dato lo dio Xabel Alvarez Villa, funcionario de carrera del Cuerpo Superior de Administradores del Principado y portavoz del Conceyu por Otra Función Pública n’Asturies, durante un acto celebrado en el Club Prensa Asturiana de Oviedo.

La documentada intervención de Alvarez Villa aportó otros datos demoledores en relación al enchufismo y el clientelismo en la Administración autonómica asturiana, donde la situación es tan grave que los trabajadores saben que para ser contratados o promocionar ” la búsqueda de influencias políticas y sindicales es la vía”.

Tanto Alvarez Villa como José María Estrada, letrado del Servicio Jurídico del Principado y también miembro del Conceyu, detallaron como en el Principado ” prima la dedocracia sobre los méritos” y los funcionarios han perdido su independencia supeditándose totalmente al poder político. Ambos culparon de este fenómeno, que consideran escandaloso,tanto al PSOE como a IU, que comparten gobierno en Asturias y han agravado el problema con las modificaciones introducidas este año en la Ley de Acompañamiento de los Presupuestos del Principado.

En las empresas públicas sin control del Principado, llamadas popularmente “chiringuitos”, Alvarez Villa estima que trabajan unas 1700 personas.

En la mesa redonda, organizada por el Conceyu, intervino también el director de Atlántica XXII, Xuan Cándano, invitado por la atención que presta la revista a la corrupción, el clientelismo y la dedocracia en Asturias. Cándano estima que los efectos de la dedocracia son muy graves, tanto para el trabajador, “que se convierte en un rehén de quien lo nombra”, como para la sociedad, que cuestiona la democracia al ver la generalización de estos comportamientos escandalosos.

El periodista asturiano expuso su teoría de “la sociedad cableada” referida a Asturias, donde la falta de alternancia política y las redes clientelares entre partidos, sindicatos, empresarios y gobiernos son el germen de “una corrupción de perfil bajo, aunque también la hay alta, como demuestra el caso Marea”.

Alvarez Villa detalló las 30 medidas para la regeneración de la Administración Pública asturiana que presentó en el acto el colectivo al que representa.

Después hubo un prolongado y vivo debate, en el que participaron varios funcionarios y numerosos ciudadanos, que corroboraron la existencia de la dedocracia. Uno de ellos aludió con ironía a “los gilipollas que siguen opositando”.

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