La deslocalización de multinacionales se ceba con Gijón

Un trabajador abandona la fábrica de Suzuki en Gijón el día del cierre. Foto / Eloy Alonso.

Un trabajador abandona la fábrica de Suzuki en Gijón el día del cierre. Foto / Eloy Alonso.

Primero fue Suzuki y ahora Tenneco. La huida de las multinacionales de Gijón, por deslocalizaciones, no por falta de beneficios empresariales, amenaza con convertir a la ciudad más fabril de Asturias en un auténtico solar industrial.

Antes cayeron todos los astilleros privados y otras empresas muy vinculadas al progreso de la ciudad, ahora son las multinacionales. Suzuki y Tenneco fueron empresas que iniciaron su actividad con empresarios locales y fueron finalmente adquiridas por capital extranjero. Ahora la globalización y la permisividad de la legislación comunitaria les permite cerrar sus instalaciones para trasladarlas a otros países con total impunidad.

El caso de Tenneco, el más reciente, está aún en el aire, porque a la empresa le ha sorprendido la enérgica reacción de sus 225 trabajadores, que han logrado el respaldo de todas las instituciones y partidos asturianos, e incluso del Comisario de Industria de la UE, Antonio Tajiani. Tenneco fabrica amortiguadores para vehículos y la empresa pretende trasladar a Rusia la factoría de Gijón.

Pretende seguir los pasos de Suzuki. Tras su marcha, un reportaje de Fernando Romero en ATLÁNTICA XXII desveló que la multinacional japonesa falseó sus datos contables para justificar la deslocalización. Reproducimos ahora ese artículo, aparecido en el número 27 de la revista, el pasado mes de julio.

DESCAPITALIZÓ DURANTE CINCO AÑOS PARA CERRAR LA FÁBRICA

La moto que vendió Suzuki en Gijón

Ya lo denunciaban sus trabajadores, pero ahora lo avala un informe pericial independiente: Suzuki falseó sus cuentas en Gijón para cerrar la empresa este año y trasladarla a Tailandia. Sus directivos anunciaron el cierre al presidente asturiano Javier Fernández en una reunión y los trabajadores se enteraron por los medios. Tenían razones para el ocultismo: descapitalizaron durante cinco años y transfirieron 35 millones de euros a su matriz para justificar la deslocalización.

Fernando Romero / Periodista.

El desmantelamiento de la factoría de Suzuki Motor España SAU en Gijón en marzo tras la puesta en marcha de un despido colectivo, que afectó a 169 trabajadores, se apoyó en la reforma laboral a través de los llamados ERE (Expediente de Regulación de Empleo) de extinción. La cuestión es sencilla: la empresa alega su mala situación por causas productivas, organizativas y económicas y así se ahorran un pastón a la hora de despedir a la plantilla. Además, la nueva legislación sobre los ERE, que entró en vigor en febrero de 2012, deja en manos de las empresas y no de la autoridad laboral la decisión de plantear despidos colectivos.

En Suzuki no ha sido el juez quien ha dicho que las cuentas presentadas por los japoneses están mal, porque no le han llegado. La razón es que este es un ERE con acuerdo, al ser aprobado por una mayoría de 6 representantes del comité (3 de UGT y 3 de CCOO) frente a la oposición de los otros tres representantes, del GSI (Grupo Sindical Independiente). Pero hay otra razón más, la principal, porque, aunque cualquier trabajador puede presentar una impugnación, esta posibilidad ha sido bloqueada por los asesores de los japoneses, que han colocado un párrafo en la carta del finiquito que cubre las espaldas a la empresa y dice así:

“En consecuencia, renuncio expresamente al derecho a interponer acción o reclamación de cualquier índole (incluyendo acciones laborales o civiles) contra Suzuki Motor España, SAU, o cualquier otra empresa del grupo Suzuki en España o en el extranjero, en relación con los servicios prestados a la empresa”.

Y, aunque no ha habido impugnación del despido colectivo de Suzuki, sí existe un informe pericial independiente que planea sobre empresa y sindicatos y que podría tirar el ERE si, finalmente, se presenta como prueba ante un juez, al poder demostrar que el empresario no ha acreditado la concurrencia de la causa legal indicada en la comunicación extintiva, lo que implica que el ERE no se ha ajustado a Derecho.

Este informe pericial independiente, al que ha accedido ATLÁNTICA XXII, demuestra que la empresa ocultó información y favoreció la descapitalización de la sociedad durante cinco años con un desplazamiento patrimonial a la matriz dominante, Suzuki Motor Corporation.

Operaciones vinculadas

El informe recoge y analiza la información del Registro Mercantil relativa a las cuentas anuales de Suzuki Motor España con relación a las operaciones realizadas con la sociedad Suzuki Motor Corporation y la Sociedad Suzuki Financie Europe BV, “al objeto de verificar la imagen fiel de las cuentas anuales en cuanto al expediente de despido colectivo”.

Los peritos examinaron las cuentas anuales de la sociedad Suzuki Motor España de los ejercicios 2008, 2009, 2010 y 2011 y el avance de las del ejercicio 2012. La primera irregularidad que se detecta tiene que ver con las operaciones vinculadas con Suzuki Financial Europe (según algunas fuentes radicada en las Antillas holandesas, paraíso fiscal), ya que éstas “no están documentadas de acuerdo con lo establecido en el RD 1514/2007, en concreto con la obligación establecida en la nota 23 correspondiente a la memoria de las cuentas anuales”.

El concepto operaciones vinculadas tiene un gran interés en relación a las obligaciones fiscales de una sociedad y es ahora un caballo de batalla entre el fisco y los grandes grupos empresariales. Estas operaciones se refieren a las transmisiones de bienes y a las prestaciones de servicios que se llevan a cabo entre las sociedades de un mismo grupo. La ley les obliga a contabilizarlas por el valor del mercado para impedir apaños entre empresas de un mismo grupo como que las pérdidas de una empresa sean cubiertas con las ganancias de otra.

Sin embargo, según este informe pericial, las operaciones vinculadas del grupo Suzuki no se han documentado suficientemente, lo que dificulta comprobar si hubo un desplazamiento patrimonial hacia la empresa dominante (Suzuki Motor Corporation). Tal ausencia de información impide saber si se han contabilizado gastos de partidas superiores a las del mercado, con la consiguiente reducción del patrimonio neto de la sociedad dominada (Suzuki Motor España).

Por eso las cuentas anuales que se presentaron a los trabajadores para justificar el despido colectivo “no reflejan la imagen fiel de la sociedad ya que las citadas operaciones vinculadas no se desarrollan con el obligado detalle. Esto resulta determinante ya que en materia de fabricación, distribución, servicios, cesión de intangibles y operaciones financieras no se cumple la obligación de información y detalle y ello implica la posibilidad de un eventual desplazamiento patrimonial hacia la sociedad dominante”.

Directivos de Suzuki saliendo de una entrevista en la Presidencia del Principado, donde anunciaron el cierre. Foto / Mario Rojas.

La moto de Tailandia: descapitalización

Del examen de las cuentas anuales de Suzuki Motor España los expertos concluyen que en el periodo comprendido entre el 31 de diciembre de 2008 y el 31 de diciembre de 2012 la sociedad amortizó deuda con su matriz por importe de 35,1 millones de euros.

Este informe fue entregado a la autoridad laboral (Dirección General de Trabajo) y a Inspección de Trabajo. También se comunicó su existencia verbalmente a Hacienda, sin que hasta la fecha haya habido reacción alguna. El director general de Trabajo de Asturias, Antonio González, confirmó que había recibido dicho documento “pero lo metimos en el expediente y poco más”, señala, y añade que su labor es trasladar al Servicio Público de Empleo dicho expediente para que tramite las prestaciones.

Además de las dudas contables y las sospechas de descapitalización de la empresa, se detectaron meses atrás otra serie de movimientos que hacen pensar en que la verdadera razón de los japoneses era simplemente llevar la producción asturiana a países con un menor coste de mano de obra para aumentar los márgenes de beneficios.

En junio del pasado año un empleado que trabajaba en la división de ingeniería de la planta gijonesa advirtió que la fábrica de Suzuki en Tailandia estaba desarrollando el modelo UH 125/200 (versión barata), es decir, las estructuras paralelas de la moto que se hacía en Gijón. El comité de empresa pregunta entonces a la dirección y ésta les tranquiliza diciendo que Suzuki España fabricaría el modelo UH2, aunque, y a pesar de su sencillez, su fabricación se retrasa constantemente.

“Empezamos a ver cosas raras, como que cierto número de vehículos que hicimos aquí los mandan para Tailandia, cuando la oficina técnica principal está en Japón. Nos enteramos que el motor de la Burgman lo van a hacer en Tailandia (hasta ahora se hacía en Gijón) porque teóricamente va salir más barato”, señala un trabajador despedido que prefiere permanecer en el anonimato.

Masayoshi Ito, el “killer”

La deriva hacia el cierre de Suzuki España coincide en el tiempo con la quiebra de Lehman Brothers, la macrocompañía estadounidense de servicios financieros que fue la principal víctima de los créditos subprime. A partir de ese momento comienzan las pérdidas y los problemas. Los propios directivos dejan de apostar por su marca y se rompe la buena tendencia que había, sobre todo en exportación. Sin embargo, los trabajadores que participaron en la fabricación de estas motos niegan que la crisis les afectara tanto porque “es una moto que cuesta poco y la tiene cualquiera y da muy buen resultado. Todo fue premeditado para echar la fábrica abajo. Donde más vendíamos era en Europa pero de pronto el objetivo es fabricar en Tailandia y Colombia porque sus grandes mercados están en Sudamérica y en el Sudeste Asiático”.

Al consejero delegado de Suzuki Motor España, Masayoshi Ito, le apodan “el killer”. Tiene fama merecida pues fue enviado desde Japón para cerrar plantas en EEUU y en otras partes del mundo. Sustituyó a Masahiko Kato, un directivo de otro talante, que creía en la empresa y que era muy querido por los trabajadores. Era un gran defensor del buen hacer y de la calidad de la planta gijonesa, según testimonios de ex trabajadores de la factoría gijonesa.

Tras el desmantelamiento de Suzuki Motor España se han ido los mejores operarios de la cadena de montaje. Hoy solo quedan 29 empleados que llevan a cabo una labor estrictamente comercializadora y no productiva. Los últimos 6.000 vehículos que se fabricaron se están vendiendo a buen ritmo pero serán los últimos fabricados en Asturias. Les sustituirán los tailandeses.

La factoría de Gijón tenía muy buena fama por el desarrollo del equipo de motor y había llegado a ser la segunda en el mundo en calidad. Además, los costes de personal representaban un 12%, un porcentaje bajo teniendo en cuenta que los salarios en esta empresa son en su mayoría mileuristas.

Otra prueba que indica que las razones de fondo han podido ser diferentes a las de la caída de ventas es el caso de Yo Nobuta, un jefe de la división de producción que fue boicoteado desde Japón por tomar una iniciativa que consiguió excelentes resultados comerciales. Lo que hizo fue cambiar el aspecto de la moto que se fabricaba en Gijón, imitando el diseño de una de las de mayor cilindrada. “Se vendieron como churros porque la gente joven no tiene dinero más que para comprar una scooter pero ésta imitaba a la Suzuki 600 y a los jóvenes les encantó por eso del quiero y no puedo”. En Japón, a pesar de las buenas ventas, la iniciativa no gustó y mandaron paralizar temporalmente la producción, aunque finalmente dieron autorización para vender las que quedaban. Días después Nobuta se fue de Suzuki alegando  motivos personales, aunque todo el mundo sabía la verdadera razón.

PUBLICADO EN ATLÁNTICA XXII Nº 27, JULIO DE 2013.

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