La España plurinacional a las puertas del Teatro Campoamor

Los manifestantes de la Plaza de la Escandalera. Foto / Pablo Lorenzana.

Mientras el rey Felipe VI clamaba por la unidad del Reino y arremetía contra el secesionismo catalán en la entrega de los Premios Princesa de Asturias, en presencia de Mariano Rajoy y los líderes de la Unión Europea premiados, afuera, a las puertas del Teatro Campoamor de Oviedo, parecía exhibirse la España plurinacional.

El Premio a la UE fue muy criticado en la manifestación contra la Monarquía y los Premios Princesa. Foto / Pablo Lorenzana.

Cientos de personas aclamaban a los Reyes, a los premiados y a los invitados desde las aceras del paseíllo que se organiza todos los años, desde el Hotel de la Reconquista al Teatro Campoamor. Muchos agitando banderas de España, que también lucen en muchos balcones de la capital asturiana desde que se agudizó el Procés catalán. Frente al teatro, en el paseo de Los Álamos, un reducido grupo, convocado por las redes sociales en favor de la unidad de España, era especialmente ruidoso. Lucían sobre todo banderas españolas, pero también alguna asturiana, una carlista e incluso una senyera. Gritaban “España una y no 51” y “Puigdemont a prisión”. Instalaron altavoces por los que no paraba de sonar el himno nacional y el de la Legión, pero también Manolo Escobar, Melendi y Cecilia.

A muy pocos metros, separados por un cordón policial y unas vallas, los manifestantes contra los Premios y la Monarquía eran muchos más y llenaban la plaza de La Escandalera, pero apenas salen en la televisión y sus gritos son acallados por las gaitas. Aquí las banderas eran sobre todo republicanas y asturianas, pero también las había del País Vasco, Galicia, Andalucía y Suiza, sin que faltara una estelada. Entre sus reclamaciones estaba un referéndum en Cataluña.

El único incidente fue cuando dos señoras quisieron irrumpir en la concentración republicana con paraguas con la bandera de España. Foto / @Eskrotoenllamas.

No hubo incidentes, con excepción de dos mujeres mayores que penetraron en la plaza de La Escandalera con sendos paraguas con la bandera de España, pero no pasó a mayores por la rápida intervención de la Policía.

En una tarde veraniega con más de 30 grados y un cierto aire festivo, entre los dos grupos no hubo relación alguna, ni tampoco insultos o reproches cruzados. Mucha gente seguía el espectáculo desde el Campo de San Francisco, donde la altura permitía ver las dos manifestaciones, la de adhesión y la de protesta, por lo que aquello tuvo por momentos un cierto toque costumbrista. Pero sobre todo plurinacional.

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