La Casa Real se baja el sueldo (y el de sus trabajadores) para intentar mejorar su imagen

Envuelta desde hace meses en una espiral de críticas, escándalos financieros y deterioro de su imagen, la monarquía española no atraviesa su mejor momento en lo que a apoyo popular se refiere. En el marco de una agresiva campaña destinada a recuperar algo de lustre, la Casa Real acaba de anunciar un recorte en el sueldo de todos sus integrantes, así como de todos sus trabajadores, que se quedarán sin la mal denominada “paga extra de Navidad”. El monarca verá descender su salario bruto anual en 20.000 euros, con lo que todavía cobrará un salario bruto de 272.752 euros.

En lo que respecta al Príncipe de Asturias, se recortará su salario en 10.000 euros, lo que todavía le proporcionará una cantidad de 131.376 euros brutos al año. La reina, princesa e infantas verán también reducidas las partidas correspondientes a sus gastos de representación.

Hay que recordar, sin embargo, que  los dineros y la actividad de la primera institución del Estado siguen al margen de los controles públicos necesarios, lo que convierten a la Casa Real en una excepción en la transparencia y la ausencia de opacidad que caracterizan a un sistema democrático.

Gonzalo Puente Ojea, diplomático y uno de los intelectuales más lúcidos y más críticos de la sociedad española, es de los que piensa que la Monarquía española representa un déficit democrático inadmisible. Lo dijo en una entrevista que publicamos en el número 20 de ATLÁNTICA XXII, que reproducimos a continuación.

“Urdangarín sigue la escuela del rey”

Imagen de Gonzalo Puente Ojea

Gonzalo Puente Ojea. Fotografía de Paco Paredes

Por Idoya Rey. Un ateo que fue embajador en el Vaticano; un republicano que formó parte del séquito de la boda del rey Juan Carlos; y, sobre todo, un intelectual crítico y mordaz que no se muerde la lengua. Eso, entre otras muchas cosas, es Gonzalo Puente Ojea (Cienfuegos, Cuba, 1924), un diplomático español muy poco diplomático en su vida pública. Acaba de publicar su último ensayo, La cruz y la corona, las dos hipotecas de España.

En las Bibliotecas Públicas de Asturias no hay ni un ejemplar de su último libro. ¿Cuenta algo que no se puede leer?

No me diga, no tenía ni idea. Eso es porque han estado controladas hasta hace poco por el Partido Socialista. La Iglesia no me puede ver, pero el PSOE tampoco. Y eso que yo soy socialista de fondo ideológico. Creo que los Estados están para ayudar al débil y al explotado y por eso no puedo ser de la derecha, que lo que hace es conservar los privilegios en general.

Y si es socialista ¿por qué dice que el PSOE le tiene vetado?

El socialismo ha usurpado situaciones que no le corresponden, y además desde la raíz misma de la transición ha practicado una dejación absoluta de lo que dice y lo que pretende. Yo participé en la política socialista del Gobierno de Felipe González, un Gobierno del que me aparté enseguida pues lo que hizo en la transición fue imperdonable. El montaje de Felipe era todo menos socialista y arruinaba las instituciones públicas. Se lanzó en manos de la especulación monetaria.

Casi todo el mundo elogia la transición…

Es que no ha habido transición. La democracia en la transición es nula. Además el rey fue infiel a su juramento de 1969, donde juró las leyes fundamentales y principios generales del Movimiento, que significaba un aval al nacionalcatolicismo como forma fascista del Estado español. Todo fue una máscara para la consolidación pseudoinstitucional de la dictadura monárquica. Empezó a regir una monarquía parlamentaria, que ni siquiera es una monarquía constitucional, pues no emana de una constitución votada por el pueblo. Fue una simulación de democracia que ha conducido a este régimen corrupto bipartidista bajo el manto del rey.

Y al trabajar tanto para la dictadura como para este régimen corrupto, ¿no ha tenido conflictos morales o alguien le ha tachado de cínico?

Cumplía la misión como miembro de la carrera diplomática y no tenía por qué verme inmerso en problemas morales. No obstante, al ser funcionario de una dictadura, se te obligaba a acatar órdenes y decisiones que no formaban parte de mi ideario. Yo no hacía propaganda del régimen y por eso mi carrera diplomática fue mucho más larga. Tardé mucho en ser embajador y sobre todo trabajé en la rama consular de protección al extranjero y en el campo cultural.

Iglesia y monarquía

¿Y en el Vaticano?

Roma siempre es apetecible. Yo había escrito un libro sobre la trampa del nuevo testamento, que había montado una gran revolución y quería ver el Vaticano desde dentro. Cuando llegué todo fueron cordialidades.

¿Y se fue de allí por la puerta de atrás?

Fue todo muy bien hasta que el papa polaco se propuso inaugurar un ciclo de beatificaciones de los mártires de la cruzada, incluidas unas monjas asesinadas en España por grupos anarquistas en los primeros días del movimiento nacional. Era un acto inamistoso para el Gobierno socialista y no correspondía a la tolerancia de la transición, aunque mantuvo todos los privilegios de la Iglesia.

El Vaticano quería que el presidente del Gobierno presidiera la delegación española, yo les dije que era imposible y propuse a un diputado socialista por Guadalajara, donde se había matado a las monjitas. El papa tuvo en el acto una frialdad absoluta, no recibió al presidente de la delegación. Yo quise manifestar el malestar, porque España no se merecía eso. Felipe ni siquiera me autorizó para ello. Se la enfundó, dejó pasar unos meses y me cesó. Eso es ser un buen socialista.

¿Hoy en día sería posible que un ateo fuera embajador del Vaticano?

Felipe González no titubeó, pero hoy sería imposible, porque el pacto del Gobierno con la Iglesia implica a ambos en un régimen en que los católicos tienen privilegios superiores a los que tuvieron en la época franquista.

¿Tiene sentido una embajada en el Vaticano?

No tiene sentido. Ya hay países que no la tienen y luego dicen que es un Estado aconfesional. Los papas vinieron aquí veinte veces. Es una cosa asquerosa. La reunión con los jóvenes fue una usurpación de espacios públicos, de medios de comunicación y de todo lo habido y por haber. Es escandaloso. Con ese cinismo no se ha gobernado nunca en España.

¿Cree que con la crisis podría reducirse la aportación a la iglesia?

La Iglesia debe renunciar a sus rentas eclesiásticas, pero no tolera que le quiten un céntimo. La reducción es urgente y clama al cielo. La iglesia está unida al sistema oligárquico, bipartidista y juancarlista. Porque todos son cómplices en el abuso del poder. La democracia la define la representación política y en España solo están representadas las cúpulas de los partidos.

¿Y la de la monarquía con todo lo que está pasando?

No creo que existan cauces para ello, pero ¿dónde aprendió Urdangarín a robar de esa forma? Si hasta Urdangarín decía que hacía negocios para el rey. Es la escuela de Juan Carlos que yo conocí bien y que acaba de demostrar una falta de honestidad y de categoría tremenda. Y los partidos políticos aplauden a un tipo así. Es muestra de la degradación en la que vivimos y sale pidiendo disculpas por haberse ido de caza. No es más que una mascarada de un rey que se define como impunible e inviolable. El rey es un pícaro, un sinvergüenza integral, basto, caradura y sin principios.

Parece que su hija la infanta Cristina tampoco va a rendir cuentas ante la ley.

Si no la imputan es el colmo. Ahí se juega una vergüenza más de la cara real y el juez da la impresión de que ha capitulado. El rey tiene una función verdaderamente anticonstitucional y antidemocrática y tiene total impunidad pues no es responsable ante ningún tribunal civil y penal. Tiene impunidad moral y legal en cualquier asunto de la vida privada y pública. Y luego va el tío y dice en su discurso que todos somos iguales ante la ley. Es alucinante. Este es un país de ignorantes, porque si no no se toleraría. Es una mierda de país, póngalo usted.

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