La niña

MAXI RODRÍGUEZ / TEATRO PRECARIO

(La NIÑA juguetea con globos de colores y mira entusiasmada cómo el PADRE termina de confeccionar una pancarta. El ABUELO irrumpe en la habitación con gesto serio)

ABUELO.-¿Te la vas a llevar?

PADRE.-Claro. Está loca por venir, ¿verdad, Sara?

(La NIÑA sonríe, el ABUELO mueve la cabeza contrariado)

ABUELO.-No sé ni cómo os atrevéis… Adoctrinar así a una niña…

PADRE.-No empecemos ya, papá. ¡No empecemos ya!

ABUELO.-Mi nieta no es un mono de feria para pasearla entre pancartas y sacarle fotos en las redes sociales con esa camiseta.

(El PADRE se incorpora, agarra su pancarta, le pone el abrigo a la NIÑA y se dispone a salir por la puerta)

PADRE.-Venga, Sara, dale un besito al abuelo. Y vámonos ya, que mamá nos está esperando en la plaza con los demás.

(La NIÑA besa al ABUELO. El ABUELO la abraza con fuerza y, durante un buen rato, trata de retenerla. El PADRE mira al abuelo con un punto de desafío)

ABUELO.-Tu madre y yo os hemos criado sin meteros patrañas en la cabeza.

PADRE.-Claro. (Cáustico) El cielo, la culpa, el infierno… El llanto eterno.

ABUELO.-Nunca os hablamos de política. ¡Nunca! (Pausa) Os educamos con sentido común.

PADRE.-(Sarcástico) Y misa diaria, como debe ser.

ABUELO.-Os llevábamos a la iglesia para que fuerais buenas personas.

PADRE.-Joder, papá, pues genial. (Aguantando la risa) En serio, os hemos salido de puta madre, lo habéis hecho muy bien. ¿Verdad que sí, Sara? ¿A que papá y la tía Marisa somos buenas personas?

NIÑA.-(Señalando su camiseta) ¡El ma-chis-mo es te-rro-rismo!

PADRE.-(Entre risas) Anda, vámonos, que el abuelo se va a poner nervioso.

(El PADRE agarra a la NIÑA del brazo, el ABUELO se incorpora crispado)

ABUELO.-Una manifestación no es lugar para una niña de…

PADRE.-(Cortante) ¡Doce años, papá! ¡Doce años! (Pausa) Sara se merece saber lo que está pasando. No se trata de adoctrinar.

ABUELO.-(Retador) Ah, ¿no?

PADRE.-Hay que joderse… El arzobispo Cañizares dice que “adoctrinar” a los niños en ideología de género es una maldad. ¿Y tú estás de acuerdo, verdad? Porque, claro, vosotros de adoctrinar sabéis mucho, ¿verdad?

ABUELO.-(Airado) ¡Ah! O sea que… ¡Lo vuestro es educar y adoctrinan los demás! ¡Qué poca vergüenza!

(La NIÑA trata de decirle algo al ABUELO, pero el padre se interpone)

PADRE.-Sara pasará toda su adolescencia viendo el mundo en manos de un racista peligroso. Le contamos, de una forma adecuada para su edad, cómo Trump quiere vetar la entrada a su país a personas que necesitan ayuda solo porque son diferentes o creen en diferentes cosas, por qué tanta gente está enfadada con un presidente que presume de herir a las mujeres, por qué…

ABUELO.-¿Pero qué necesidad…?

PADRE.-Le enseñamos que es importante ser amable con los demás, apoyar a los que menos tienen, solucionar tus propios líos y trabajar duro.

ABUELO.-¿Y a qué va entonces a la escuela?

NIÑA.-¡A estudiar! (Larga pausa) Te espero abajo, papá. Sois un coñazo, siempre estáis igual.

(La NIÑA sale por la puerta. Silencio. El PADRE, reflexivo, recoloca su pancarta)

PADRE.-Todos podríamos intentar ser un poco mejores, ¿no? Y nosotros intentamos que Sara el día de mañana sea mejor ciudadana, mejor vecina y mejor amiga.

ABUELO.-¿Y quieres decirme qué cojones pinta la niña en una manifestación?

PADRE.-Es responsabilidad de todos hacer algo ahora, ¿no?

ABUELO.-(Entre dientes) El imbécil, por ejemplo.

PADRE.-¿Perdón?

ABUELO.-Se os ve el plumero, Javier. Con todo esto de los refugiados os habéis venido muy arriba. La niña sabe de sobra lo que está bien y lo que está mal, lo que necesita es relacionarse con niñas y niños de su edad. Ya tendrá tiempo a formarse un criterio y… ¿Por qué no la dejáis crecer en paz?

(El PADRE, al borde del exabrupto, se contiene y camina lentamente hacia la puerta)

PADRE.-(Para sí) Eso hacemos, papá, prepararla para la tolerancia, educar en libertad…

ABUELO.-¡Sois unos descerebrados! ¡Los niños no se deben politizar! Sentido común, joder, ¡sentido común!

(El PADRE se vuelve y mira al ABUELO con un punto de chulería)

PADRE.-Alguien despolitizado siempre es más fácil de manejar, ¿verdad?

ABUELO.-¡Qué chorradas dices!

PADRE.-El sentido común, los seres apolíticos… Así nos va.

ABUELO.-¿Qué?

PADRE.-Como si eso que tú llamas “sentido común” no implicara una ideología… Sara está a punto de cumplir trece, y ya no es tan niña. A ti te encantaría, papá, que viviera atrapada en esa inercia que tanto te gusta.

ABUELO.-¿Inercia? ¿De qué coño estás hablando?

PADRE.-Esa desgana que, por ejemplo, permite que un partido que funciona y es como una organización delictiva sea votado por muchas de sus víctimas.

ABUELO.-(Alteradísimo) ¿¿A mí?? ¡Ven acá! ¡¡¡La niña!!! ¡¡¡Estamos hablando de la niña!!! ¡¡¡La ni…!!!

(El PADRE sale dando un portazo. El ABUELO bracea iracundo mientras por la ventana se cuela el rumor de gente bulliciosa, de todas las edades, que acude a la manifestación. TELÓN)

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PUBLICADO EN ATLÁNTICA XXII Nº 49, MARZO DE 2017

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