La nueva izquierda tiene demanda, pero no caras

Gerardo Iglesias/Foto de Eloy Alonso

El desmoronamiento del régimen político heredado de la Transición, el fin del bipartidismo, el desprestigio de la clase política y la incapacidad de los viejos chichés ideológicos para dar respuestas a la crisis económica, y sobre todo al enorme paro juvenil, dan una nueva oportunidad a la izquierda. Pero no a la izquierda clásica y mucho menos a la socialdemocracia, sumida en una crisis, que podría ser terminal, en todo el mundo. Lo dicen las encuestas y se respira en la calle. Pero los jóvenes ya no admiten los vicios de la partitocracia, la profesionalización de los políticos, las jerarquías de las organizaciones y la falta de democracia directa. Las juventudes de  los partidos no son más que una escuela de dirigentes, es decir,  de vividores y de trepas.  Y paradójicamente, como no encuentran referentes, los jóvenes – los mejor formados de la historia de España, a los que su país condena al paro o la emigración – fijan su mirada en las ideas, el ejemplo vital y el coraje de políticos ya retirados que no sucumbieron a los encantos del poder, ni siquiera en sus propios partidos. Gente como Gerardo Iglesias, Xosé Manuel Beiras, Juan Manuel Sánchez Gordillo, Julio Anguita o José Antonio Labordeta, aunque éste último ya ha fallecido. Son los viejos rojeras que nunca mueren.
Así tituló ATLÁNTICA XXII un artículo sobre este fenómeno publicado en
su número 23, aparecido en el último mes de noviembre. Su autor es Dani
Ripa y lo publicamos a continuación.

Los viejos “rojeras” nunca mueren

Daniel Mari Ripa/ Investigador en Psicología Social en la Universidad de Oviedo.

El sistema se tambalea ante un régimen en crisis, mientras viejos ‘rockeros’ de la izquierda vuelven al ruedo. Gerardo Iglesias rompe un silencio de dos décadas. Julio Anguita es la cara visible del Frente Cívico. Sánchez-Gordillo abre telediarios. Xosé Manuel Beiras es la bomba electoral gallega. Superan los sesenta y lo han sido todo. Que estamos faltos de referentes éticos es una obviedad, pero la vuelta de los Rolling Stone de la política, ¿es la única solución?

De mito a profesional

En 2010 una multitud despidió a José Antonio Labordeta (Zaragoza, 1935) y Aragón entero se estremecía. Nos identificábamos más con el heterodoxo cantautor que con una maraña de políticos profesionales que poblaban el Congreso. Su “A la mierda”, dirigido a la bancada del PP, lo convirtió en el primer ‘indignado’ en la Cámara Baja. A Labordeta, que dejó su escaño tras su segunda legislatura, lo sucedió Chesús Yuste (Zaragoza, 1963) como diputado de la Chunta Aragonesista en las generales del 20-N. Yuste apenas había trabajado cuando accedió con 32 años a las Cortes de Aragón en 1995. Al poco, su partido eliminó el “sueldo histórico”, que obligaba a sus cargos públicos a recibir el mismo salario que en su trabajo anterior. Yuste no abandonaría el escaño autonómico hasta 2011, 6 meses antes de ser elegido congresista. Entre tanto protagonizó la polémica, tras la aprobación de una pensión para ex diputados de la que él era uno de sus 2 únicos destinatarios. No nos horroricemos: Esta es la historia de la izquierda en el Estado.

Xoe Manuel Beiras

Xoe Manuel Beiras

Beiras y el ‘aparato’Fundador del Bloque Nacionalista Galego (BNG), el Catedrático de Economía Xosé Manuel Beiras (Compostela, 1936) fue su candidato a la Presidencia de la Xunta entre 1985 y  2001, logrando un histórico sorpasso al PSOE en 1997 (24,8% de votos). 4 años más tarde sería defenestrado por la Unión do Povo Galego, el partido-guía que controla el BNG. Buscaban un perfil más presidenciable y facilitar un gobierno con el PSOE, que lograrían en 2005. Por el camino, se institucionalizaron y perdieron la mitad de sus votos. Beiras, ‘quién siguió en las calles’ (y fue de los primeros nacionalistas en apoyar al 15-M), ha vuelto al Parlamento gallego liderando la coalición Alternativa Galega de Esquerdas (AGE) con un 14% de los votos. A lo largo de la campaña, su figura política creció en contraste con unos insípidos competidores. Entre ellos, Francisco Jorquera (Ferrol, 1961), del que no encontraremos su profesión en la web del Congreso. No es extraño, pasó de líder del movimiento estudiantil a integrarse profesional y políticamente en el ‘aparato’ del BNG. El éxito de Beiras, para el activista estudiantil Adrián Outes (Compostela, 1989), es haber movilizado a desencantados y abstencionistas. Y es que, paradójicamente, a sus 76 años es un referente de los jóvenes. Entre ellos se encuentra Daniel Conde (Laussane, 1989), quien pasó del 15-M a ANOVA, el proyecto beirista. De él señala que fue siempre “fiel a sus principios”, opinión compartida por el analista Manoel Santos: “Ya era crítico cuando criticar el sistema era de radicales”, lo que hace que “su edad biológica esté en contradicción absoluta con su edad mental”. Pero su vuelta tiene claroscuros. ¿Esconde un afán de protagonismo? Así lo cree Outes, militante del BNG, que piensa que “su papel debería haber sido otro desde hace ya tiempo”, o el politólogo Raimundo Viejo (Vigo, 1969) que le acusa de no haber emitido su particular canto del cisne y llama a superar ‘la política de notables’.El minero y el médico

¿Un político que vuelve a trabajar en la mina tras dejar el Congreso? Gerardo Iglesias (La Cerezal, 1945) fue único en su especie. En 1989 abandonaba la coordinación de IU, el partido del que fue su primer coordinador, tras su única legislatura como diputado. En su vuelta a Asturias propuso programas y candidaturas elaboradas por asambleas abiertas a la ciudadanía. ‘Era un heterodoxo infumable’, recuerda. Le sucedió Gaspar Llamazares (Logroño, 1957), que así se abrió hueco en la política estatal. Desde entonces, Llamazares, médico, ha encadenado 21 años como diputado en la Xunta y en el Congreso, amasando ahorros por más de 300.000 euros. La profesionalización de IU la ejemplifican sus sucesores: Jesús Iglesias y Noemí Martín. Gerardo Iglesias guardó silencio dos décadas, pero la llegada del 15-M lo ilusionó de nuevo. Ahora, una nueva generación de jóvenes de IU ven en él las esencias de lo que debía haber sido ese partido y nunca llegó a ser. Sus textos, elaborados en 1990, les sirven de guía. Adrián Arias, miembro de la ejecutiva federal de los Jóvenes de IU, cree que Iglesias supuso “un antes y un después”. Arias describe su acercamiento al ex coordinador: “desde los orígenes de IU se ha ido pervirtiendo su ideario. Cuando nos hemos puesto a volver a nuestros orígenes, hemos visto que él llevó el peso de esa idea que era IU”. Cree que el político de La Cerezal, con el que se reúnen habitualmente, sigue haciendo un análisis de actualidad. Pero Iglesias, influido por su débil condición física, cree que los ‘mayores’ deben ‘dejar pasar’. Por eso apoyó la candidatura de Toni Giganto (25 años) en el Congreso de Izquierda Xunida, que rozó los avales necesarios para presentarse.1200 euros al mes

Julio Anguita/Foto María Alonso

Julio Anguita/Foto María Arce

El sucesor de Gerardo Iglesias al frente de IU no fue otro que Julio Anguita (Fuengirola, 1941), con quien no congeniaba. Anguita fue pionero en renunciar a la pensión vitalicia de ex parlamentario. Bajo su mandato, la coalición alcanzó sus mejores resultados (10,54% y 21 diputados) y sobrepasar al PSOE parecía posible. Retirado desde el 2000, su Frente Cívico “Somos Mayoría” –que defiende una banca pública o un salario mínimo de 1000 euros- lo ha traído de vuelta junto a miles de personas, muchas del 15-M. Es el caso de Alejandro Riera (Langreo, 1982) y María Corral (Infiesto, 1982). Riera ve en el Frente “un programa electoral hecho por el pueblo”. Pero a diferencia del 15-M, que difuminó sus 8 puntos iniciales en múltiples causas – “cada rebelde estaba con su causa”-, valora que se centra en el “programa, programa, programa”. Opinión que comparte Corral, que dice haber aprendido de los errores del 15-M y se implica en cosas más concretas. De Anguita señalan su honestidad y ética o su cercanía a los ‘indignados’: “Pensaría ‘por fin’ cuando vio a los jóvenes salir a la calle”, dice Corral, que ve en él uno de los pocos que escuchó “el grito desesperado” que lanzaban desde ese movimiento.El paso del tiempo fue uniendo a Anguita con José Antonio Sánchez-Gordillo (Marinaleda, 1952), alcalde de Marinaleda (Sevilla) desde 1979. Diputado de IU desde 2008, su gestión llevaba años siendo referente de la izquierda anticapitalista. Sin embargo, han sido sus recientes ocupaciones de tierras y expropiaciones de alimentos lo que le ha lanzado a la notoriedad. El sindicalista del SOC-SAT cobra el mismo sueldo que el resto de cooperativistas de su pueblo, 1200 euros al mes. “Usted que es dirigente de izquierdas, ¿qué hace con su dinero?”, decía en una entrevista. Pero lleva años predicando en el desierto: Quien mantiene la hegemonía en IU Andalucía es Diego Valderas,  actual vicepresidente de una Junta que está implementando recortes sociales. Valderas, parlamentario andaluz 18 años entre 1986 y 2012, no logra conectar con el 15-M. Mientras, indignados y afines a Gordillo comparten presencia en ocupaciones de bancos, desahucios o ‘rodeos’ a la Junta. Así, cuando comenzaron los ataques contra el SAT por sus acciones en los supermercados, Carlos Suárez (Tineo, 1981) lo tuvo claro: Puso en marcha el grupo de Facebook “Sánchez-Gordillo No estás solo”. Para él, el alcalde “representa un modelo de reivindicación: la no violencia activa” que simboliza “esos comienzos del 15-M, en el que las instituciones se ven acorraladas”. De Gordillo recuerda su oposición al pacto con el PSOE, por lo que fue amenazado con la expulsión de IU. Dijo: “Que me expulsen, seguiré defendiendo mi causa”, algo que echa en falta en muchos dirigentes, como el diputado ‘indignado’ Alberto Garzón (Logroño, 1985), del que cree que “refleja lo políticamente correcto para IU”. El activista del 15-M andaluz Cesar García (Madrid, 1977) relaciona esa ética de Gordillo con la “tradición combativa del movimiento jornalero andaluz”. Por ello, su liderazgo “se lo ha ganado a pulso durante años”. Aun con todo, los 33 años al frente de Marinaleda muestran un fracaso: ¿Dónde están las siguientes generaciones?

José Manuel Gordillo

Juan Manuel Gordillo

Menos perfiles institucionales

“Pocos líderes hablan de Política con mayúsculas, pero sin perfiles menos institucionales y más sociales, se resta credibilidad”, entiende Outes. Esto hace, para Conde, que la vuelta de Beiras, Anguita o Gordillo sea  acogida con simpatía porque la gente los considera “parte del pueblo”. Honestidad, ética, combatividad, coherencia, frescura, dedicación humanista, esperanza… dicen estos jóvenes de unos políticos vistos como “rara avis”, en comparación con sus sucesores. Arias, por el contrario, defiende a los segundos: “Les costó mucho explicar el mensaje anticapitalista cuando el capitalismo estaba en su máximo esplendor (1996-2007) y la socialdemocracia adormecía a la clase trabajadora. Perdieron la lucha hegemónica y quizá no estuvieron a la altura de unos antecesores que tenían un nivel político muy alto, lo que también pesó en ellos”. Cesar García es más duro: “Les ha faltado honestidad y humildad y les ha sobrado comodidad”. Pero el tiempo y la crisis dieron la razón a los viejos líderes, desobedientes y anticapitalistas. Eso les acerca a unas generaciones que “están descubriendo la historia del anticapitalismo y con ella a estos políticos más combativos que la oposición leal de sus sucesores”, culmina el sociólogo Carlos Delclós.

El éxito de la vuelta de Beiras hará creer a muchos que la solución es la vuelta de los ‘viejos rockeros’. Dirán: “El 15-M fracasó por su falta de liderazgos”. Craso error. Hay rechazo a “los mesías que causan reacción acrítica”, comienza Outes, y se apuesta por “dirigentes colectivos, honestos, desde abajo y que no se perpetúen”, culmina García. Riera y Corral recuerdan que entraron en el Frente Cívico cuando se convencieron de que Anguita no sería el líder de nada. Son referentes más simbólicos que prácticos. Carlos Suárez va más allá. Pide “destronar el concepto de líder”, porque “en un tiempo de redes nadie pueda albergar la sabiduría suficiente para dirigir una sociedad”. Recuerda a Obama, “espejo del fracaso de la esperanza depositada en él”. Delclós clama por la llegada de “nuevos políticos, más radicales y más jóvenes”. Algo para lo que habrá que perforar la superficie, bajo la que crecen lentamente modelos cooperativos y participativos, nuevas gramáticas políticas. Por ejemplo, las asamblearias Candidaturas de Unitat Popular, que entrarán en el Parlament catalán: Sus candidatas/os –que provienen de movimientos sociales-, apenas rebasan la treintena. Tendremos una “crisis, aceptación y superación”, señala Suárez, aunque esta nueva generación “tendrá que demostrar que está preparada para elegir un rumbo diferente”. Pero, a diferencia de hace un año, ya conoce referentes en los que fijarse.

 

Los septuagenarios ideólogos del 15-M (DESPIECE)

El catedrático de Economía Vincenc Navarro (Barcelona, 1937) no esperaba convertirse en referente intelectual del 15-M. En 2011 estaba fundando las Mesas de Convergencia para crear espacios a la izquierda del PSOE. El 15-M finiquitó el proyecto, pero situó en primera línea a alguno de sus integrantes, como el economista Juan Torres (Granada, 1954), ‘padrino’ del joven Alberto Garzón. Vieron como sus textos se leían en las asambleas ‘indignadas’, algo a lo que también se han acostumbrado otros históricos como Carlos Taibo (Madrid, 1956), José Luis Sampedro (Barcelona, 1917) o Arcadi Oliveres (Barcelona, 1945). Ahora nuevas figuras académicas aparecen en red. Apoyados en ediciones digitales de medios de comunicación como Diagonal o Público, programas televisivos como La Tuerka o páginas web como Politikon, Pablo Iglesias Turrión (1977); Raimundo Viejo (1969); Iñigo Errejón (1981); Isidro López (1973); Florent Marcellesi (1979); Bibiana Medialdea (1977), Esther Vivas (1975) o Amador Fernandez Savater (1974) son nombres que suenan cada vez más.

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