La Universidad de Oviedo crea la Cátedra de Estudios Ángel González

Angel Gonz+ílez 1 MR

Ángel González en Oviedo/ Foto de Mario Rojas

El conflicto entre la viuda de Ángel González, Susana Rivera, y el resto de los patronos de la Fundación que iba a llevar el nombre del poeta frustraron esa iniciativa. Pero, por contra, este mismo curso se iniciarán las actividades de la Cátedra de Estudios Ángel González en la Universidad de Oviedo, la ciudad natal del escritor. La Cátedra ha sido impulsada por la propia Susana Rivera, con la ayuda de Lola Lucio, fundadora de la asociación cultural “Tribuna Ciudadana” junto a su marido Juan Benito Argüelles, ambos viejos amigos de Ángel González. La responsable de la Cátedra es Araceli Iravedra. Las previsiones de la Cátedra son celebrar ciclos, conferencias y talleres sobre la obra del autor de ¨Palabra sobre Palabra” y su generación, la de los años 50. También se prepara la elaboración de una revista anual de estudios poéticos, dedicada a la poesía hispánica contemporánea. En su número 24, aparecido en el mes de enero, ATLÁNTICA XXII aludió a la polémica sobre el legado de Ángel González en un reportaje sobre los numerosos conflictos que rodean a viudas de conocidos escritores.

El reportaje, de la profesora e historiadora Chusa Moldes, se centra
en los casos de varios escritores hispanoamericanos. Lo reproducimos a
continuación.

Conflictos por las herencias literarias y económicas

VIUDAS DE ESCRITORES SIN PUNTO FINAL

Viudas escritores 1 AC

Ilustración de Alberto Cimadevilla

Si“la posteridad de un escritor depende de sus viudas”, como sostenía con humor Edgar Neville, la inmortalidad acecha a unos cuantos novelistas y poetas famosos ya desaparecidos. Las polémicas y conflictos a costa de la herencia, y no solo literaria, de muchos escritores, ponen un epílogo morboso a su obra. Moravia, Cela, Alberti, Saramago y Ángel González son algunos de los casos más conocidos.

 

Chusa Moldes / Historiadora.

Tener muchos menos años que sus maridos y acabar siendo sus herederas universales, en medio de disputas, conflictos y cierto morbo popular, son las características comunes de algunas viudas de escritores famosos que ahora ya son casi tan conocidas como ellos. Pero quizá también la única porque, como en la literatura, en este capítulo de la condición humana hay de todo: oportunismo, codicia y vanidad, pero también amor, al compañero y a la literatura.

Carmen Llera, la mitad de la herencia

Carmen Llera nació en Tudela en 1954 y conoció al prestigioso escritor Alberto Moravia cuando el periódico italiano para el que trabajaba la envió a Sicilia a hacerle una entrevista. Este rompió una relación de dieciocho años con la escritora Dacia Maraini para casarse con ella, cuarenta y siete años más joven, en 1986.

Carmen publicó en 1988 su ópera prima Georgette, una novela dedicada a su marido en su ochenta cumpleaños, que representó un gran escándalo, ya que contaba  sus aventuras amorosas durante el matrimonio, la principal con el líder druso libanés Walid Jumblat.

A la muerte del escritor en 1990, Carmen recibió la mitad de la herencia, siendo la otra mitad para Dacia Maraini. Desde entonces ha publicado varias novelas y ha cedido la casa romana del escritor para impulsar una fundación con su nombre.

Kodama, “la reina de todas las brujas”

Otra viuda a la que ha rodeado siempre la polémica es María Kodama, que conoció siendo  muy joven al escritor argentino Jorge Luis Borges, del que la separaban cuarenta y seis años. Les unió su pasión por el estudio del inglés e islandés antiguo y viajaron juntos por todo el mundo durante treinta años. Se casaron por poderes pocos meses antes de que él falleciera en Ginebra en 1986.

Ha dedicado su vida al legado del escritor, del que es heredera universal por testamento, realizando viajes continuos para dar conferencias por todo el mundo defendiendo y divulgando la obra del autor de El Aleph.

Sus enemigos la critican porque llevó al escritor a morir a Ginebra y porque no está enterrado en Argentina, sino en Suiza. Inició varios juicios contra biógrafos de Borges y también batalla contra la editorial Gallimard en Francia por la publicación de las obras completas del autor. En una entrevista en el semanal del periódico El País en octubre de 2012 se define irónicamente como “la reina de todas las brujas” cuando habla de cómo la ven sus detractores.

Marina Castaño y el hijo de Cela

Más recientes son los problemas legales de Marina Castaño, viuda del escritor Camilo José Cela, del que la separaban casi cuarenta años y al que conoció cuando trabajaba en una emisora de radio local en Galicia .Se casó dos veces con él; una, en una boda civil en 1991, cuando el escritor se divorció de su primera esposa, Rosario Conde, y otra por la Iglesia en 1998, al fallecer ésta.

Ejerció como su secretaria personal y su marido la nombró su principal heredera, perjudicando los derechos legales de su hijo, al que dejó como única herencia un cuadro de Joan Miró. Camilo José Cela Conde ha mantenido diversos juicios por su herencia y, en julio de este mismo año, la Audiencia Nacional condenó a Marina Castaño y a la Fundación Cela a pagar al hijo del escritor cinco millones de euros como heredero legítimo.

Hace veinticinco años, se creó la Fundación Camilo José Cela, que tiene su sede en Iria Flavia, el pueblo natal del escritor. Los problemas de esta fundación surgieron a su muerte, por graves dificultades financieras y escasez de patrocinios privados. Como  presidenta, Marina Castaño ha sido criticada por algunos ex trabajadores, que han revelado supuestos abusos y despilfarros en la administración por parte de la viuda y del gerente, y por el deterioro de los fondos allí depositados. En abril de este año, la Xunta de Galicia se hizo cargo de la Fundación, dejando a Marina Castaño solo como presidenta honorífica.

María Asunción Mateo y la marca Alberti

María Asunción Mateo es la segunda esposa y viuda del poeta Rafael Alberti, que tenía cuarenta años más que ella. La primera esposa del escritor fue la escritora María Teresa León, fallecida en 1988, y con la que tuvo a su única hija, Aitana.

María Asunción es profesora de literatura, escritora y traductora. Conoció al autor de Marinero en tierra en 1982, se casaron en 1990 y compartieron los últimos dieciocho años de la vida del poeta.

Alberti no había hecho hasta entonces ningún testamento, pero entre 1990 y 1996 el poeta otorgó diez, y en el último el legado que recibe Aitana, su hija, está compuesto por algunas cosas que ya le pertenecían, dejando los derechos de obras como Marinero en tierra o La arboleda perdida a los hijos del anterior matrimonio de María Asunción y su viuda, incluyendo la casa en la que vivían en el Puerto de Santa María y los objetos que había dentro de ella.

Todavía en vida del poeta, María Asunción Mateo formó una sociedad, El alba del Alhelí, para controlar los derechos de la obra de Alberti, que figuraba en ella como “administrador solidario” sin participación accionarial. También, un año antes de morir éste en 1999, la viuda registró el nombre Rafael Alberti como marca comercial, cuyos beneficios serían para ella y sus hijos.

Le han llovido los ataques de muchos amigos y de la hija del poeta, que confiesa su tristeza por la gestión del legado de su padre, sobre el que no tiene prácticamente ningún derecho. Han acusado a la viuda de modificar en su beneficio textos del quinto tomo de La arboleda perdida, las memorias de Alberti. Ella se defiende diciendo que ha sido sometida a un linchamiento moral.

De la misma manera personal se ha gestionado la Fundación Rafael Alberti, constituida en 1993 en la casa natal del poeta en el Puerto de Santa María para albergar los bienes donados en 1979 al Ayuntamiento por el artista y su primera esposa, María Teresa León. Se extinguió en el año 2010 al renunciar su viuda a la presidencia, que ostentaba desde su constitución. En su lugar se constituyó el Museo-Fundación Rafael Alberti, que está gestionado por el Ayuntamiento desde entonces.

La declaración de amor de Pilar del Río

Pilar del Río es otra de las viudas más conocidas, aunque no por escándalos legales ni por peleas con hijos, amigos o editoriales, sino por su profesión de periodista y traductora de las obras de su marido. Fue la mujer del escritor portugués José Saramago, del que le separaban casi treinta años. Se casaron en julio de 2007, aunque ya lo habían hecho antes en una ceremonia intima en Lisboa en 1987. “Toda mi vida es una declaración de amor a Saramago”, dijo Pilar en la presentación del documental José y Pilar en León en 2011.

Se conocieron cuando la periodista, que trabajaba en TVE-Andalucía, se enamoró de su obra al leer Memorial del convento y fue a Lisboa para felicitarlo y pedirle una entrevista. Ya no se separaron. Vivieron en Lisboa y se trasladaron a Tías, Lanzarote, a raíz de la polémica surgida en Portugal por la publicación del Evangelio según Jesucristo y vivieron allí hasta la muerte del escritor en 2010, cuando trabajaba en su nueva obra. Pilar del Río se ha dedicado en cuerpo y alma a la obra de su marido, es presidenta de la Fundación José Saramago y ha abierto al público la casa que compartieron en Tías, en marzo de 2011; en junio de 2012 se inauguró la Fundación José Saramago en la Casa dos Bicos en Lisboa.

Recientemente ha presentado Claraboya, novela escrita por José Saramago en 1953 que no fue publicada en su momento, y prepara la publicación de la última obra en la que trabajaba su marido, una novela sobre el tráfico de armas y la industria armamentística que se titula Alabardas, alabardas, espingardas, espingardas.

SUSANA RIVERO MARIO ROJAS 01-7-10

Susana Rivera en la Universidad de Oviedo/ Foto de Mario Rojas

Susana Rivera, reina de las viudas vituperadas

Susana Rivera es norteamericana y la viuda del poeta ovetense Ángel González, del que fue su segunda esposa y ahora heredera universal. Se conocieron en la Universidad de Nuevo México en 1978 cuando ella era su alumna. Tenía diecinueve años y Ángel cincuenta y tres. Susana es ahora profesora de literatura española en esa misma Universidad, donde la cultura hispana está muy presente por la cercanía con la frontera con México. Allí no tiene ningún problema, pero en España se siente maltratada tras frustrase el proyecto de poner en marcha una Fundación que acogiese el legado del poeta. “Todo lo que se ha dicho de mí es absolutamente falso y lo puedo demostrar muy fácilmente”, dijo a esta revista. Y va más allá que María Kodama: “Creo que soy la reina de las viudas vituperadas porque no solo se me acusa de querer cambiar un testamento que me nombra heredera universal, de querer quedarme con un legado que me pertenece y que yo quiero regalar etcétera, sino incluso de torturadora”.

La Fundación era voluntad del poeta, expresada en su testamento, y se puso a andar con los patronos que él mismo había nombrado, sus amigos Antonio Masip, Manuel Lombardero y Luis García Montero. Pero en febrero de 2010 los tres dimitieron por diferencias con Susana Rivera, la presidenta de la Fundación, también por voluntad del autor de Palabra sobre Palabra, recogida en su testamento.

Rivera considera que son una plaga en España las “falsas fundaciones”, que Caballero Bonald llama “fundiciones”, y percibe que “no tienen nada que ver con el escritor en cuestión sino con los que se pueden beneficiar de ellas”. “En mi situación particular yo no quiero el legado de mi marido, los dos estábamos de acuerdo desde que nos conocimos en que lo íbamos a donar a la Universidad de Oviedo, pero en los últimos años de su vida, cuando ya estaba enfermo y vulnerable, el grupo de Luis García Montero lo presionó para que dijera que quería una Fundación, se resistió muchísimo porque esos autobombos no le interesaban, lo sabe mucha gente”.

Lo que proyecta ahora Susana es una Cátedra de Poesía en la Universidad de Oviedo que lleve el nombre de Ángel González y donde se conserve y divulge su legado. Ya hizo para ello gestiones este verano y los responsables universitarios le prometieron su apoyo. Le ayuda en ello Lola Lucio, vieja amiga ovetense del poeta. Lucio, fundadora con su marido Juan Benito Argüelles de la asociación cultural Tribuna Ciudadana, por la que pasaron grandes escritores, defiende a Susana y es de las que cree que en sus últimos años de vida Ángel González estuvo en Madrid rodeado de amistades interesadas, más que interesantes. Pero en general sobre las viudas de escritores enfrascadas en polémicas tiene una opinión poco complaciente, que no saca de los libros sino de sus muchos años tratando a los grandes de la cultura, con sus miserias, sus grandezas y su corte de aduladores: “Al faltar ellos no se resignan a pasar a mejor vida, estando vivas”.

 

___________________________________

Montiras, viudos y figuronas

 

Dice el poeta y crítico literario José Luis García Martín que “a Ángel González le importaría poco que exista o no exista la Fundación con su nombre, pero nada le dolería más que ver a Susana Rivera enfrentarse con sus mejores amigos”. Aunque la viuda del poeta no considera a Benjamín Prado, Joaquín Sabina o Luis García Montero grandes amigos del que fuera su marido, sino que los tiene por unos oportunistas que se acercaron al escritor ovetense en los últimos años de su vida, cuando vivía retirado en Madrid. Y le parecen sus viudos.

“Sería muy interesante un reportaje sobre los abusos de los viudos oficiales de los escritores. Si yo hiciera lo que hacen ellos -cobrar por leer sus poemas, contar anécdotas de café, etcétera- me crucificarían, pero a ellos los alaban, y pagan. Yo creo que están haciendo mucho daño a su figura solo para promocionarse a sí mismos”.

Especialmente dura es Susana con Luis García Montero y denomina “montiras” muchas de las apreciaciones sobre su marido del poeta granadino, al que llega a acusar de apropiación intelectual en relación al libro sobre Ángel González Mañana no será lo que Dios quiera.

“El ejemplo más llamativo son las memorias de Ángel González que Luis García Montero publicó como una ‘novela’ suya. La verdad es que Ángel le dictó sus memorias para que Luis las transcribiera, su función era la de negro, amanuense o escritor fantasma. El libro es producto de un reportaje colaborativo, y por lo menos la mitad de los derechos pertenecen al patrimonio de Ángel que probablemente será donado a alguna institución, yo ya tengo todo lo que quiero. Pero a su muerte Luis se apropió del proyecto por completo y lo publicó como fruto exclusivamente suyo, ni siquiera incluyó una nota sobre cómo se gestó el libro. Es una lástima porque desvelar que la parte fundamental trata de las palabras del propio Ángel hubiera enriquecido también el libro. Ángel no hubiera permitido nunca que se publicara como una ‘novela’ enteramente de Luis. Al señalarlo se me acusará de pesetera, pero Luis ya se quedó con todo el dinero. Yo señalo la ruptura de un pacto entre amigos. Inicié una demanda, pero el proceso el demasiado complicado y te consume todo el tiempo y la energía”.

Luis García Montero elude replicar ni entrar en conflictos dialécticos con Susana Rivera, aunque recordó a esta revista que fue nombrado por Ángel González albacea de su obra y que la Fundación no pudo montarse en Oviedo porque a los patronos les resultó imposible entenderse con su viuda.

El granadino también había tenido problemas con María Asunción Mateo, la viuda de Rafael Alberti, con quien compartió amistad antes de su muerte. Como prevención ante una demanda, su nombre aparece como “Pedro Alfonso” en su último libro (No me cuentes tu vida), cuando alude a esa relación entre los dos poetas. García Montero abandonó su puesto de patrono en la Fundación Alberti por esas desavenencias.

Sin ganas de mirar atrás, García Montero lamenta sobre todo “que una biblioteca de poesía contemporánea española, la mejor desde el siglo XIX, como es la de Lombardero, que cedía para la Fundación de Ángel González, se pierda para Oviedo o Asturias”. Y recuerda que, frente a las herencias literarias conflictivas, hay otras ejemplares, entre las que cita los casos de Federico García Lorca, Francisco Ayala y José Saramago.

Pero estas viudas, o herederos ejemplares, no son precisamente todas, en su opinión: “Algunas, al morir sus esposos se sienten abandonadas por los amigos de éste, no superan perder la relevancia que les daba su matrimonio, tratan por todos los medios de figurar y tienen la tentación de brillar por sí mismas”.

2 comentarios en La Universidad de Oviedo crea la Cátedra de Estudios Ángel González

  1. Unas apostillas a este excelente reportaje:

    La Fundación no fue voluntad de Ángel González, él era una persona muy modesta y jamás se le hubiera ocurrido levantarse un monumento a sí mismo, los que cuentan eso a los periodistas distorsionan gravemente su persona. Como se aclara más abajo cedió a la agobiante presión a la que lo sometieron Luis García Montero y Joaquín Sabina. Como dice un buen amigo de Ángel y mío aludiendo a la viuda vituperada de Alberti “María Asunción son ellos”.

    Aunque así se hiciera pensar con sus declaraciones a la prensa para justificar más o menos desahuciarme y quitarme de en medio en cuanto antes, la Fundación nunca se puso a andar, la verdad es que nunca llegó a existir. ¿Recuerda alguien una inauguración? ¿Se llegó a saber el nombre del director? ¿El de los empleados que se encargarían del día a día? ¿Me puede enseñar alguien el plan de actividades estipulado por la Ley de Fundaciones? ¿Se supo quiénes iban a ser los patrocinadores? ¿Me pueden decir de dónde provendrían las subvenciones que permitirían la actividad continua propia de una Fundación? La respuesta a todas las preguntas es un rotundo no porque nadie hizo absolutamente nada para levantar un auténtica Fundación. La único que hicieron las patronos fue extender la mano para sacarme dinero que no les tenía que dar según la Ley de Fundaciones, pero aun así abrí una cuenta de 10.000 euros, e intentar vaciarme la casa inmediatamente, lo cual nunca fue la intención de Ángel como se puede comprobar en este artículo, http://www.elcomercio.es/gijon/20071030/cultura/angel-gonzalez-proyecta-fundacion-20071030.html: Ángel González piensa en el futuro, en qué ocurrirá con todo lo suyo cuando ya no esté. Y ayer confirmaba a EL COMERCIO que su deseo sería que una vez fallecidos tanto él como su compañera Susana Rivera -«ese sería el orden natural», explica con su habitual humor al bies- estuviera en funciones la citada institución, en la que se recogerían «mis papeles, mis libros y las adquisiciones culturales que he ido sumando a lo largo de los años».

    Pero yo no esperaría a morirme para entregar el legado a una auténtica Fundación, sino que lo donaría en cuanto estuviera todo recopilado y ordenado; antes de que lo presionaran para decir que quería una Fundación nuestro deseo siempre fue donarlo a la Universidad de Oviedo, era un regalo que nosotros queríamos hacerles a los asturianos.

    A pesar de lo que dice José Luis García Martín yo no me enfrenté a nadie, simplemente nos protegí a Ángel y a mí de un engaño. Los patronos y el propio García Martín se enfrentaron a mí cuando no los obedecí ciegamente como creo que, según su mentalidad, piensan que debería hacer una mujer. Por otra parte, García Martín no tiene ni idea de los sentimientos íntimos de Ángel González, él fue un amigo del gremio al que veía muy de vez en cuando en algún acto cultural. El sabía, además, que levantar una Fundación en Asturias iba a ser muy difícil, si no imposible: http://www.elcomercio.es/gijon/20071030/cultura/muchos-admiradores-pero-ningun-20071030.html. Con estas palabras de Manuel Lombardero, y otras, puedo demostrar que él también sabía que la Fundación no tenía ningún futuro: “Y en cuanto a lo de tener un Director es algo que queda fuera de nuestro alcance, porque no es posible contratar a una persona que valga para el cargo sin tener la seguridad de que podremos pagarle. Y si el Principado no pone en sus presupuestos una partida destinada a tal fin –una partida que cubra los gastos mínimos—no deberíamos hacernos ilusiones en cuanto al porvenir de la Fundación.” (correo electrónico, 11 de noviembre, 2008)

    Antes de la muerte de Ángel yo consideraba a Luis García Montero y a su entorno como muy buenos amigos de mi marido, aunque no tanto como ellos dicen o creen, sus “grandes” amigos son otros. Yo los apreciaba mucho a todos. A Joaquín Sabina lo conocimos muy tardíamente y lo tratamos más bien poco, no es cierto que fuera su amigo “inseparable” como él dice ahora. Irónicamente la conexión con ese grupo se debía más a mí porque Ángel quería que yo tuviera amigos de mi edad para cuando él no estuviera. Ellos mismo se han revelado ahora como unos oportunistas, si lo querían y admiraban tanto, ¿por qué no ayudan a levantar esa Fundación que ellos mismos instigaron? Son ellos los que se consideran sus viudos: http://www.lne.es/sociedad-cultura/2008/04/12/viudos-inconsolables-angel-gonzalez-arropan-madrid/626235.html. Aquí no se ven tan inconsolables: http://www.joaquinsabina.net/2008/04/13/sabina-garcia-montero-y-benjamin-prado-rinden-homenaje-a-angel-gonzalez/. Se declaran viudos de otros escritores mayores también, alguien debería advertirles de que la bigamia es un delito.

    Una de las grandes “montiras” de García Montero, entre otras muchas, es que Ángel lo haya nombrado albacea de su obra, aunque eso es probablemente lo que buscaba a través de la Fundación y por eso lo presionó tanto para decir que la quería. Ángel lo nombró tan solo albacea contador-partidor del testamento para que me ayudara con los asuntos jurídicos, nada más.

    La Fundación no pudo montarse porque, a pesar de mis muchas súplicas, nadie, salvo yo, estaba dispuesto a trabajar para levantarla. Los patronos, al ver que no me iba a dejar engañar, abandonaron el proyecto de levantarla, o sea, dimitieron del trabajo, no de la Fundación. En realidad nunca dimitieron oficialmente como es debido según la Ley de Fundaciones, solo lo hicieron frente a la prensa, lo cual demuestra su negligencia absoluta. Puesto que siguen siendo patronos están a tiempo de empezar a trabajar para levantarla como tenían que haber hecho desde el principio. Luis García Montero podría utilizar las Fundaciones que él menciona como modelos.

    A mí también me parece una lástima que Oviedo pierda el legado material de Ángel González y la extraordinaria biblioteca de Manuel Lombardero, por eso me extraña tanto que nadie haya hecho nada para levantar la Fundación. Yo trabajé infatigablemente y gasté muchísimo dinero solo para poder donarlo todo, pues a Ángel, como reconocen José Luis García Martín, y otros, no le interesaba en lo más mínimo una Fundación, ni hace ninguna falta para la divulgación y estudio de su obra. Este es solo un ejemplo de mis muchos esfuerzos por intentar conseguir apoyo: http://oviedososcultura.blogspot.com/2011/03/rueda-de-prensa.html
    Esta gran pérdida se debe a la inactividad de los patronos y a la política cultural de Asturias. A Lombardero le he sugerido que podría donar su biblioteca a la Cátedra, no me respondió. Conseguir el legado de Ángel, que tenían en la mano antes de haberlo manipulado, ya será más difícil porque lo primero que se tendrá que hacer es divulgar a nivel nacional la verdad sobre este sórdido asunto, o sea, o demuestran irrefutablemente que lo que dijeron de mí es cierto o se retractan. Como no pueden demostrar nada porque todo es mentira, tendrán que retractarse y no sé si el orgullo se lo permitirá.

    Yo no he sido abandonada por los amigos de Ángel, con la mayoría de ellos, tanto en EE.UU. como en España, mantengo una excelente relación, aunque con la mayoría de los famosillos no, y no me importa. Todos los patronos y el núcleo duro de Luis García Montero abandonaron a Ángel y se aprovechan ahora de él para realzarse a sí mismos. Yo no tengo ningún interés en relacionarme con personas, por famosas que sean, capaces de engañar a un amigo muerto por sus propios intereses, yo misma me alejé de ellos. Están a tiempo de rectificar y colaborar todos para levantar la Fundación que ellos instigaron, es su obligación moral, sobre todo de Joaquín Sabina que fue el que más lo presionó. Que yo sepa nunca tuve ninguna relevancia, si la tuve no me enteré, tanto Ángel como yo huimos siempre del foco mediático. Quizás para Luis García Montero tener relevancia signifique verlo a él y a su grupo de vez en cuando, lo cual me parece una vanidad desmesurada. Si hubiera querido relevancia o brillar me hubiera sido muy fácil conseguirlo, no tenía más que dejarme engañar con la falsa Fundación y me estarían ahora paseando de evento cultural a evento cultural, y a lo mejor hasta le estaría haciendo los coros “al cantante” como Ángel lo llamaba, a pesar de mi pésima voz. Como dice una buena amiga nuestra, estarán muy extrañados de que haya rechazado tan espléndida viudez. Todos saben que a mí nunca me interesó figurar, Almudena Grandes dejó constancia de ello en un relato titulado “Mucho más guapo que Clark” que se encuentra fácilmente en internet:

    Almudena Grandes
    Mucho más guapo que Clark
    Un cuento para Ángel González
    Para Susi, entonces, ahora y siempre

    Al entrar en la sala, Susana Rivera miró a su alrededor para escoger un sitio discreto. Un rato antes, en el vestíbulo, una señora pesadísima de la organización le había advertido, con el dedo estirado de las admoniciones más severas, que tenía reservado un asiento central en la primera fila. Las mujeres de los poetas siempre tienen reservado un asiento central en la primera fila, pero a algunas no les gusta ocuparlos. Susana era de estas últimas, y por eso no dudó al distinguir una butaca libre en una fila central, equidistante entre el escenario y la salida. Antes de que su marido entrara en la sala, ella ya ocupaba, convenientemente flanqueada por dos desconocidos, uno de esos asientos anodinos, laterales, insignificantes, hacia los que los conferenciantes no suelen dirigir la mirada.

    En cuanto se aclare todo este asunto yo desapareceré para vivir en paz como a Ángel y a mí nos gustaba.

  2. http://www.atlanticaxxii.com/1399/la-universidad-de-oviedo-crea-la-catedra-de-estudios-angel-gonzalez

    Unas apostillas a este excelente reportaje:

    La Fundación no fue voluntad de Ángel González, él era una persona muy modesta y jamás se le hubiera ocurrido levantarse un monumento a sí mismo, los que cuentan eso a los periodistas distorsionan gravemente su persona. Como se aclara más abajo cedió a la agobiante presión a la que lo sometieron Luis García Montero y Joaquín Sabina. Como dice un buen amigo de Ángel y mío aludiendo a la viuda vituperada de Alberti “María Asunción son ellos”.

    Aunque así se hiciera pensar con sus declaraciones a la prensa para justificar más o menos desahuciarme y quitarme de en medio en cuanto antes, la Fundación nunca se puso a andar, la verdad es que nunca llegó a existir. ¿Recuerda alguien una inauguración? ¿Se llegó a saber el nombre del director? ¿El de los empleados que se encargarían del día a día? ¿Me puede enseñar alguien el plan de actividades estipulado por la Ley de Fundaciones? ¿Se supo quiénes iban a ser los patrocinadores? ¿Me pueden decir de dónde provendrían las subvenciones que permitirían la actividad continua propia de una Fundación? La respuesta a todas las preguntas es un rotundo no porque nadie hizo absolutamente nada para levantar un auténtica Fundación. La único que hicieron las patronos fue extender la mano para sacarme dinero que no les tenía que dar según la Ley de Fundaciones, pero aun así abrí una cuenta de 10.000 euros, e intentar vaciarme la casa inmediatamente, lo cual nunca fue la intención de Ángel como se puede comprobar en este artículo, http://www.elcomercio.es/gijon/20071030/cultura/angel-gonzalez-proyecta-fundacion-20071030.html: Ángel González piensa en el futuro, en qué ocurrirá con todo lo suyo cuando ya no esté. Y ayer confirmaba a EL COMERCIO que su deseo sería que una vez fallecidos tanto él como su compañera Susana Rivera -«ese sería el orden natural», explica con su habitual humor al bies- estuviera en funciones la citada institución, en la que se recogerían «mis papeles, mis libros y las adquisiciones culturales que he ido sumando a lo largo de los años».

    Pero yo no esperaría a morirme para entregar el legado a una auténtica Fundación, sino que lo donaría en cuanto estuviera todo recopilado y ordenado; antes de que lo presionaran para decir que quería una Fundación nuestro deseo siempre fue donarlo a la Universidad de Oviedo, era un regalo que nosotros queríamos hacerles a los asturianos.

    A pesar de lo que dice José Luis García Martín yo no me enfrenté a nadie, simplemente nos protegí a Ángel y a mí de un engaño. Los patronos y el propio García Martín se enfrentaron a mí cuando no los obedecí ciegamente como creo que, según su mentalidad, piensan que debería hacer una mujer. Por otra parte, García Martín no tiene ni idea de los sentimientos íntimos de Ángel González, él fue un amigo del gremio al que veía muy de vez en cuando en algún acto cultural. El sabía, además, que levantar una Fundación en Asturias iba a ser muy difícil, si no imposible: http://www.elcomercio.es/gijon/20071030/cultura/muchos-admiradores-pero-ningun-20071030.html. Con estas palabras de Manuel Lombardero, y otras, puedo demostrar que él también sabía que la Fundación no tenía ningún futuro: “Y en cuanto a lo de tener un Director es algo que queda fuera de nuestro alcance, porque no es posible contratar a una persona que valga para el cargo sin tener la seguridad de que podremos pagarle. Y si el Principado no pone en sus presupuestos una partida destinada a tal fin –una partida que cubra los gastos mínimos—no deberíamos hacernos ilusiones en cuanto al porvenir de la Fundación.” (correo electrónico, 11 de noviembre, 2008)

    Antes de la muerte de Ángel yo consideraba a Luis García Montero y a su entorno como muy buenos amigos de mi marido, aunque no tanto como ellos dicen o creen, sus “grandes” amigos son otros. Yo los apreciaba mucho a todos. A Joaquín Sabina lo conocimos muy tardíamente y lo tratamos más bien poco, no es cierto que fuera su amigo “inseparable” como él dice ahora. Irónicamente la conexión con ese grupo se debía más a mí porque Ángel quería que yo tuviera amigos de mi edad para cuando él no estuviera. Ellos mismo se han revelado ahora como unos oportunistas, si lo querían y admiraban tanto, ¿por qué no ayudan a levantar esa Fundación que ellos mismos instigaron? Son ellos los que se consideran sus viudos: http://www.lne.es/sociedad-cultura/2008/04/12/viudos-inconsolables-angel-gonzalez-arropan-madrid/626235.html. Aquí no se ven tan inconsolables: http://www.joaquinsabina.net/2008/04/13/sabina-garcia-montero-y-benjamin-prado-rinden-homenaje-a-angel-gonzalez/. Se declaran viudos de otros escritores mayores también, alguien debería advertirles de que la bigamia es un delito.

    Una de las grandes “montiras” de García Montero, entre otras muchas, es que Ángel lo haya nombrado albacea de su obra, aunque eso es probablemente lo que buscaba a través de la Fundación y por eso lo presionó tanto para decir que la quería. Ángel lo nombró tan solo albacea contador-partidor del testamento para que me ayudara con los asuntos jurídicos, nada más.

    La Fundación no pudo montarse porque, a pesar de mis muchas súplicas, nadie, salvo yo, estaba dispuesto a trabajar para levantarla. Los patronos, al ver que no me iba a dejar engañar, abandonaron el proyecto de levantarla, o sea, dimitieron del trabajo, no de la Fundación. En realidad nunca dimitieron oficialmente como es debido según la Ley de Fundaciones, solo lo hicieron frente a la prensa, lo cual demuestra su negligencia absoluta. Puesto que siguen siendo patronos están a tiempo de empezar a trabajar para levantarla como tenían que haber hecho desde el principio. Luis García Montero podría utilizar las Fundaciones que él menciona como modelos.

    A mí también me parece una lástima que Oviedo pierda el legado material de Ángel González y la extraordinaria biblioteca de Manuel Lombardero, por eso me extraña tanto que nadie haya hecho nada para levantar la Fundación. Yo trabajé infatigablemente y gasté muchísimo dinero solo para poder donarlo todo, pues a Ángel, como reconocen José Luis García Martín, y otros, no le interesaba en lo más mínimo una Fundación, ni hace ninguna falta para la divulgación y estudio de su obra. Este es solo un ejemplo de mis muchos esfuerzos por intentar conseguir apoyo: http://oviedososcultura.blogspot.com/2011/03/rueda-de-prensa.html
    Esta gran pérdida se debe a la inactividad de los patronos y a la política cultural de Asturias. A Lombardero le he sugerido que podría donar su biblioteca a la Cátedra, no me respondió. Conseguir el legado de Ángel, que tenían en la mano antes de haberlo manipulado, ya será más difícil porque lo primero que se tendrá que hacer es divulgar a nivel nacional la verdad sobre este sórdido asunto, o sea, o demuestran irrefutablemente que lo que dijeron de mí es cierto o se retractan. Como no pueden demostrar nada porque todo es mentira, tendrán que retractarse y no sé si el orgullo se lo permitirá.

    Yo no he sido abandonada por los amigos de Ángel, con la mayoría de ellos, tanto en EE.UU. como en España, mantengo una excelente relación, aunque con la mayoría de los famosillos no, y no me importa. Todos los patronos y el núcleo duro de Luis García Montero abandonaron a Ángel y se aprovechan ahora de él para realzarse a sí mismos. Yo no tengo ningún interés en relacionarme con personas, por famosas que sean, capaces de engañar a un amigo muerto por sus propios intereses, yo misma me alejé de ellos. Están a tiempo de rectificar y colaborar todos para levantar la Fundación que ellos instigaron, es su obligación moral, sobre todo de Joaquín Sabina que fue el que más lo presionó. Que yo sepa nunca tuve ninguna relevancia, si la tuve no me enteré, tanto Ángel como yo huimos siempre del foco mediático. Quizás para Luis García Montero tener relevancia signifique verlo a él y a su grupo de vez en cuando, lo cual me parece una vanidad desmesurada. Si hubiera querido relevancia o brillar me hubiera sido muy fácil conseguirlo, no tenía más que dejarme engañar con la falsa Fundación y me estarían ahora paseando de evento cultural a evento cultural, y a lo mejor hasta le estaría haciendo los coros “al cantante” como Ángel lo llamaba, a pesar de mi pésima voz. Como dice una buena amiga nuestra, estarán muy extrañados de que haya rechazado tan espléndida viudez. Todos saben que a mí nunca me interesó figurar, Almudena Grandes dejó constancia de ello en un relato titulado “Mucho más guapo que Clark” que se encuentra fácilmente en internet:

    Almudena Grandes
    Mucho más guapo que Clark
    Un cuento para Ángel González
    Para Susi, entonces, ahora y siempre

    Al entrar en la sala, Susana Rivera miró a su alrededor para escoger un sitio discreto. Un rato antes, en el vestíbulo, una señora pesadísima de la organización le había advertido, con el dedo estirado de las admoniciones más severas, que tenía reservado un asiento central en la primera fila. Las mujeres de los poetas siempre tienen reservado un asiento central en la primera fila, pero a algunas no les gusta ocuparlos. Susana era de estas últimas, y por eso no dudó al distinguir una butaca libre en una fila central, equidistante entre el escenario y la salida. Antes de que su marido entrara en la sala, ella ya ocupaba, convenientemente flanqueada por dos desconocidos, uno de esos asientos anodinos, laterales, insignificantes, hacia los que los conferenciantes no suelen dirigir la mirada.

    En cuanto se aclare todo este asunto yo desapareceré para vivir en paz como a Ángel y a mí nos gustaba.

Deja un comentario