Liderazgo femenino para hacer del mundo un lugar mejor

EVADES 2018

La redactora de ATLÁNTICA XXII Elena Plaza durante su intervención en la inauguración de la Escuela de Verano EVADES 2018.

Ninguna de las cuatro mujeres que componían la mesa ‘Liderazgo femenino’ que supuso la inauguración de la Escuela de Verano EVADES 2018 en la Casa de la Cultura de Noreña tenía muy claro ser un referente en este campo, pero sí tenían unos conceptos muy claros: que las mujeres tienen otra manera de hacer, donde la cooperación da lugar a un nuevo modelo frente a la competitividad, liderando a grupos de personas, y la importancia que tiene contar con referentes femeninos y la educación a la hora de acabar con los estereotipos de género.

Líder es la persona que hace que pasen cosas, que se hagan de verdad y que produzcan impacto y valor”, así definía Cristina Fanjul, directora del Centro Europeo de Empresas e Innovación de Asturias (CEEI). Ser líder supone asumir riesgos y salir de la zona de confort, meterse en líos, aprender a gestionar la incertidumbre, algo “muy femenino” como indica Elisa Reguera, directora de servicios comerciales de Xentia. “El liderazgo femenino supone hacer del mundo un lugar mejor”, resumió Fanjul.

Para la directora del CEEI, que compartió mesa también con Eugenia Suárez, vicerrectora de Acción Transversal y Cooperación con la Empresa de la Universidad de Oviedo,  Judith Naves, emprendedora, fundadora y directora de ASTURsabor, y Carmen Riesgo, directora de EVADES y moderadora de la charla, “hay algo más allá que nos identifica con el liderazgo femenino: la orientación a resultados, donde valoramos mucho más el uso y gestión del tiempo, la inteligencia emocional para conseguir un buen resultado, la creación de redes y la cooperación, algo muy consustancial al liderazgo femenino”. Afirmó no tener muy claro si éste es proclive o no a asumir riesgos por la educación recibida como mujeres, enseñadas a estar en segundo plano, pero tiene claro que esto es clave, rehúsa de que el debate se centre en la conciliación, al igual que el resto de participantes, “ya que la mirada siempre se vuelve hacia la mujer, como si toda la responsabilidad fuera suya. Prefiero hablar de corresponsabilidad”, como señaló desde el público Antonia Álvarez, de la Asociación Empresa Mujer – ASEM.

Para Elisa Reguera la receta del liderazgo femenino a la hora de gestionar la incertidumbre incluye la formación, la comunicación, las competencias interpersonales e intrapersonales y dejar los complejos a un lado. Todo esto produce la mejora continua. Así lo resume acostumbrada como estaba a responder las dudas de su abuela, que refiere muy bien “ese discurso externo de género, de clase, de estatus”. Preguntas como “cómo llevan los paisanos que el jefe sea una cría, el hecho de trabajar con mujeres, que ya se sabe que son malas (un bulo con el que hay que acabar), si no prefería ganar menos en lugar de andar de acá para allá o si trataré bien a la gente importante”. “Al final somos personas delante de personas. Hay que gestionar el ego propio y ajeno. Y para eso hay que tener humildad”, resume.

Dudar es algo muy femenino, no creer en las propias capacidades de las mujeres, “y muchas veces son los hombres los que creen más en nosotras que nosotras mismas”, destacó Eugenia Suárez, quien hizo un repaso de la presencia femenina en la Universidad de Oviedo, con una amplia masa de mujeres en los estudios, menos representativa en ingenierías y más en las carreras relacionadas con enseñanza y cuidados, “algo que está cambiando”, pero con menos presencia según se sube en el escalafón y se aumenta en edad. La aspiración de la institución asturiana es conseguir la Marca Asturiana de Excelencia en Igualdad, para lo que trabaja a través de planes de igualdad, acciones, grupos de investigación de género y la utilización del lenguaje inclusivo.

Mujeres emprendedoras

A las mujeres aún les sigue costando creer en aquello que hacen, como crear empresa. Más centradas en ser un complemento de la economía familiar y en el trabajo de cuidados, refiere Cristina Fanjul que una de cada tres personas que se acercan al CEEI son mujeres, el mismo porcentaje femenino en equipos emprendedores. Sólo un 12% de las empresas creadas con apoyo de esta entidad semipública está formada exclusivamente por mujeres.

Judith Naves, mujer joven y rural, fundadora y directora de ASTURsabor, es un claro ejemplo de que “con pasión, ganas y constancia todos pueden hacerlo: hombres y mujeres”. Reguerana de 25 años y tercera generación de una familia de emprendedores, creó con 21 años su propia empresa, pionera en España en la elaboración de platos preparados en conserva a base de razas autóctonas asturianas.

Naves atesora en su curriculum premios que reconocen su proyecto por parte de Valnalón, del Ayuntamiento de Langreo, de la Asociación Jóvenes Empresarios (AJE) o del Ministerio de Agricultura. Entre sus metas tenía dos objetivos claros: hacer realidad su sueño y ser pionera con su empresa, y vender su producto en El Corte Inglés. Ambos objetivos fueron de sobra conseguidos tan sólo cuatro meses después de haber inaugurado su fábrica.

Muchos son los condicionantes que pesan sobre las mujeres a la hora de afrontar retos y puestos de liderazgo, en buena parte debido a la falta de referentes femeninos. Lo que tanto ponentes como asistentes dejaron claro es que “es nuestro tiempo y somos capaces de hacerlo”, resaltando la importancia del último 8M y que “las mujeres somos responsables de hacernos visibles y oír” para dejar de ser la “mocina de la oficina cuando el puesto real desempeñado es la de directora comercial de la empresa de construcción”, uno de los ejemplos contados desde el público.

Planteado desde un punto de vista innovador, la jornada partió de una dinámica de presentación pecha kucha, donde las ponentes realizaron breves exposiciones, para continuar con la participación práctica tanto en el espacio físico como virtual de un grupo de agitadoras de redes sociales formado por Ana Rellán, Laura Alvarado, Lucía López y María Varela, y de periodistas con Rocío Ardura, Esther Canteli, Lydia Is y la redactora de ATLÁNTICA XXII Elena Plaza, a las que se puede seguir en redes con los hashtags #LiderazgoFemenino, #EVADES2018, #EVADESconVdeVerano. En la sala se contaba con un grupo de mujeres y de hombres creadoras de opinión provenientes de diferentes empresas e instituciones denominado Think tank, literalmente tanque de pensamiento.

De hecho la representación masculina fue más elevada de lo esperado en estos eventos considerados de mujeres, entre los que se encontraba Alberto González, director general de FADE, quien llamó a la acción y a la creación de propuestas, ya que “se habla mucho de iguladad pero se hace poco. Hay que poner propuestas encima de la mesa que acorten distancias”, ofreciendo como interlocutor a la Federación de Empresarios.

Con esta mesa arrancaba la vigésimo primera edición de la Escuela de Verano EVADES, que cuenta con importantes novedades en su oferta de formación, contemplando más facilidades desde el punto de vista de la conciliación y con diferentes itinerarios formativos, que pueden ser consultados en su página web www.evades.org.

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