Los asturianos ganan la primera batalla al fracking

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Activistas en Nueva York contra el fraking/Foto de Credo Fracking

Fructuoso Pontigo ‘Fruti’/Coordinadora Ecoloxista d’Asturies

El  reciente anuncio de abandono de la empresa autorizada por el Principado al sondeo de Viñón, que iba ser el primer proyecto de fracking en el marco del Permiso de Investigación de Hidrocarburos en el concejo de Villaviciosa (en el limite con Cabranes) demuestra cómo muchas veces una decidida oposición tiene efectos.

Este primer pequeño éxito de las movilizaciones que desde septiembre se han iniciado contra el fracking demuestra que hay capacidad de pararlo. Se ve en la importante reacción ciudadana que generó las primeras quejas y la movilización de una zona como Cabranes y los concejos limítrofes.

Quedan latentes los proyectos de investigación de Cuelebre I y II que abarcan gran parte del oriente asturiano,  desde Villaviciosa hasta Ribadesella. Proyectos de investigación que se suman a otros que ya hubo en las cuencas en los últimos años y de los que desistieron por sus resultados iniciales, al no verlos viables económicamente.

A pesar de la peligrosidad y de los riesgos asociados al  fracking proyectado, ni los vecinos mas próximos han sido ni notificados ni informados de esta actividad ni de los riesgos que conlleva para sus vidas y actividad, ni por el Principado ni por los Ayuntamientos, que como siempre dicen desconocer el proyecto y sus riesgos.

Los vecinos se tuvieron que enterar por la prensa de los que les venía. No deja de ser sorprendente que después de varios años de prospecciones autorizadas por los ayuntamientos y el Principado, los vecinos se sorprendan de que la empresa quiera pasar ya a un proyecto más ambicioso para ver la viabilidad de la explotación, de que se hubieran enterado que impactos llevaba esta explotación si es que resulta viable.

Los proyectos están buscando la posible presencia  de gas natural no convencional de difícil extracción. De haberlo, éste no se encuentra en grandes bolsas en el subsuelo como el gas convencional, sino que repartido en pequeñas burbujas en diferentes tipos de roca de pizarra, carbón, etc. Para su extracción es necesario romper las capas de roca para reunir el gas y que éste fluya hacia la superficie, lo que llaman fractura hidráulica o fracking. Para ello se  provocan pequeñas roturas inyectando miles de toneladas de agua a muy alta presión, mezcladas con arena y aditivos químicos.

Entre los aditivos químicos utilizados se encuentran benzenos, xilenos ó cianuros, hasta llegar a unas 600 sustancias químicas, muchas de ellas reconocidas como cancerígenas, mutagénas, disruptoras endocrinas y con otras propiedades altamente preocupantes. Además, el agua a presión arrastra sustancias como metales pesados (mercurio, plomo…), radón, radio o uranio y otros elementos radiactivos que se encuentran en las rocas del subsuelo.

Como vemos, el fracking tiene graves impactos ambientales. El más preocupante es la contaminación del agua subterránea y de superficie, pero no el único. Pero a pesar de la controversia y polémica que hay, una vez más el Principado de espaldas a todo, les ha dado todos los permisos sin estudio alguno de impacto ambiental, con una simple Epia.

Si miramos lo que sucede en otros países, tenemos que ir a Estados Unidos, donde  existe una larga tradición de estas explotaciones y conocen de primera mano los impactos asociados, que han generado una gran revuelta ciudadana porque son mas que evidentes los riesgos asociados.

Allí se han producido varios casos de contaminación de acuíferos subterráneos, lo que ha motivado que esta técnica se prohíba en varios estados. Pero hay otros efectos no menos importantes, como las emisiones de gases de efecto invernadero (principalmente por los escapes de metano durante la extracción), el riesgo químico por los aditivos utilizados, el uso excesivo del agua, la aparición de pequeños terremotos asociados a la técnica, y otros más locales, como el tráfico, ruido, etc.

La Comisión de Gas y Petróleo de la Columbia Británica ha determinado que: “Las conexiones subterráneas debidas a las operaciones de fractura hidráulica a gran escala se han mostrado difíciles de predecir. La longitud de las fracturas puede extenderse más de lo previsto a causa de la resistencia insuficiente de las capas de roca superiores.”

En 2010 la EPA (Agencia estadounidense para la protección del medio ambiente) emprendió una acción legal contra “Range Resources”, compañía que explota los yacimientos de la formación Barnett, en el estado de Texas, considerando que dos pozos de agua potable estaban contaminados con metano de origen termogénico profundo (aquel asociado a las capas de esquisto y que era objeto de la explotación). La EPA también consideró que uno de los pozos contenía compuestos químicos empleados en la fracturación, tales como el benceno.

Peligros que han llevado a varios países a prohibir el fracking o, al menos, a instaurar una moratoria. Es el caso de Francia, Bulgaria, Sudáfrica y en algunos estados de EEUU (Nueva York, Nueva Jersey, Carolina del Norte y Vermont). Aquí, en el estado español, tenemos la ciudad de Vitoria que se ha opuesto y el gobierno de Cantabria que ha anunciado su oposición a los diferentes proyectos que hay en marcha. Pero claro las autoridades se mueven detrás de los miles de personas que se están movilizando en todo el mundo.

Mientras tanto el gobierno asturiano está desaparecido. De momento solo el Ayuntamiento de Cabranes se ha manifestado decididamente contra tales proyectos, porque si bien el Alcalde de Villaviciosa se pronunció en contra,  ni siquiera  presentó alegaciones contra ello, cuando es sabido que lo que valen son los papeles no las declaraciones.

Se ha conformado una Plataforma Asturiana que esperemos que cuente con el apoyo de todo el mundo y sea capaz de llevar adelante esta nueva lucha que que se desarrolla en Asturias para preservar nuestro entorno.

 

 

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