Quirós: “Los medios de información es imposible que informen”

Con la discreción que lo caracterizó en vida, este fin de semana se fue Francisco Quirós Linares, uno de los geógrafos más importantes de finales del siglo XX y principios del XXI en España. Profesor en la Universidad de Oviedo, deja una eminente obra y muchos discípulos. ATLÁNTICA XXII publicó una entrevista con Quirós en su número 3, en julio de 2009, en su sección “Galería de heterodoxos”, que reproducimos a continuación.

Francisco Quirós en el despacho de su domicilio en Oviedo. Foto / Javier Bauluz.

Xuan Cándano (Texto)

Javier Bauluz (Fotos)

Maestro de maestros y uno de los padres de la moderna Geografía española, Francisco Quirós Linares es una de esas personas que no engaña por su aspecto. Con sus gruesas gafas de viejo profesor cascarrabias, barba cana y chaleco de lana, rodeado de libros y cuadros en el despacho de su casa de El Campillín ovetense, con la catedral en frente vigilante, Quirós parece un sabio que lo sabe todo de Geografía y muchísimo de otras ciencias y conocimientos.

Todo ello lo ha legado a través de su palabra, de sus estudios, de sus investigaciones y de sus publicaciones a sus alumnos y a sus muchos discípulos, porque Quirós ha dejado una Escuela de geógrafos en la Universidad de Oviedo, donde fue uno de los más brillantes profesores de los siglos XX y XXI, aunque sus trabajos se suelen remontar más atrás. Entre ellos están “Las ciudades españolas a mediados del XIX”, “Geografía de Asturias” y los Atlas Geográficos de Asturias y de España.

Nació en Zamora hace 75 años, se crió en Zaragoza y estudió en Madrid. A la Universidad de Oviedo se incorporó en 1970, procedente de la de La Laguna. Tiene una bien ganada fama de huraño, aunque su dureza formal no oculta más que una evidente timidez. Durante esta entrevista derrochó amabilidad y esa fina ironía que sólo exhibe en distancias cortas.

Llegó usted a Oviedo cuando se hablaba de su “excepción” en la Universidad española, porque el movimiento estudiantil era muy débil.

No sé si era o no excepción porque para eso tenía que haber conocido todas las Universidades españolas. Yo venía de La Laguna y encontré diferencias, porque allí había más movimiento estudiantil. En Oviedo creció en los primeros años en los que estuve. Acabó habiendo demasiado movimiento (je,je,je).

¿Han retrocedido las humanidades?

Están menos presentes, me parece, aunque no tengo certeza, porque estas cosas hay que estudiarlas bien para poder opinar. Están menos presentes en la formación de los chicos desde lo que antes era el Bachillerato.

¿Y especialmente en Geografía? Parece que un joven hoy conoce mejor los Estados Unidos que su propio país.

Cuando yo estudiaba había un par de asignaturas de Geografía en el Bachillerato. Y era una Geografía anacrónica, pobre, nada que ver con la que se estudiaba en el Bachillerato francés o alemán. Aquí en España la Geografía nunca tuvo peso en el Bachillerato.

¿No tiene menos aún ahora?

Son comparaciones arriesgadas. En España la Geografía y la Historia eran muy rudimentarias. La Historia era una Historia de dinastías y batallas y la Geografía una enumeración de lugares y producciones. Algo que no tenía una estructura interna dotada ni de coherencia ni de interés.

Alcaldes y ciudadanos, ignorancia compartida

Tuvo usted discípulos, como Emilio Murcia o Guillermo Morales ( actual Director General de Urbanismo), en altos cargos políticos en el Principado. ¿Hicieron bien los deberes?. ¿Se aplicaron sus ideas a la ordenación del territorio en Asturias?

Y yo que sé lo que hicieron (je,je,je)… Esa una pregunta que no le puedo contestar. Supongo que lo harían lo mejor que pudieron. No estoy al tanto.

Se la haré entonces de otra manera. ¿ Qué le parece la política del Principado en urbanismo y ordenación del territorio ? ¿Tiene algo que ver con lo que usted soñó?

Yo nunca me he dedicado a soñar ese tipo de cuestiones. Soñaba con una forma de ser de la Universidad y una forma de promover el conocimiento. La mayoría de las personas de mi tiempo dábamos por sentado que sería mejor con el simple advenimiento de la democracia. Pero a la vista está que si se soñaba eso estaba uno soñando despierto (je,je,je).

¿Tan decepcionante fue?

Fue, ha sido y es. Tal vez porque se ponía demasiada ilusión en los efectos del cambio en el sistema político.

O sea, ¿ que las políticas y los poderes son sustancialmente los mismos?

No digo eso, ni lo pienso. Pero antes, dentro de un régimen autoritario se gobernaba arbitraria y autoritariamente. Ahora, puede que no de una forma generalizada, pero desde luego muy frecuente. Y esta revista, que usted me obligó a leer (je,je,je), en el último número habla de ello, y gracias a eso me informo de lo que pasa, porque yo en principio los periódicos no los tomo como fuente de información. Por principio no me creo nada de lo que dicen. Salvo que el Mallorca le haya metido tres goles a no sé quién. Eso será cierto, me imagino, porque si no se armaría un pifostio del demonio. Pero de lo demás no hago mucho caso, ni de los editoriales ni de las informaciones. No se trata de que sean inciertas de manera absoluta, pero si no se cuenta todo o se cuenta de una manera si no sesgada interesada, por la causa que sea … desde intereses espurios a intereses que son puramente inocentes. De modo que estoy poco informado, porque me parece que los medios de información es imposible que informen, en cuanto que tienen propietarios y siempre los han tenido desde que nació la prensa.

¿Tiene usted tan mala opinión sobre los arquitectos como sobre los periodistas?. En relación a la destrucción del paisaje y al medio ambiente , cita usted como culpables a alcaldes, especuladores y también a los arquitectos.

Sí, pero eso en mi trabajo sobre los cementerios en el siglo XIX. En nuestros días lo han destruido unos y otros, pero en muchos casos es fruto de la ignorancia. Pero la ignorancia no afecta sólo a los alcaldes, que al fin y al cabo los eligen los ciudadanos. Y si los eligen ignorantes será porque la ciudadanía también lo es, porque si no lo fuera no los elegiría o elegiría a otros. Tampoco todos son ignorantes, evidentemente.

En los últimos años los términos urbanismo y barbarie o urbanismo y especulación parecen sinónimos.

Yo no estoy al tanto de todo lo que se hace en España y sin duda habrá excepciones. Pero si piensa usted en la costa mediterránea, en Canarias, en Baleares o en la rasa del Cantábrico, ¿ pues qué opinión voy a tener?. Hace tiempo que no ando por Llanes, pero en su revista aparece una foto que no es especialmente rebuscada. Basta verla para ver que tipo de actuaciones se están produciendo.

Pues el Principado presume de tener la costa mejor conservada de España.

Yo creo que sería más cierto decir que es de las menos agredidas, pero no de las mejor conservadas. La conservación depende no tanto del grado de defensa como de la fuerza de la agresión. Y si no está más agredida es porque no habrá habido suficiente interés en hacerlo. ¿Qué se hubiera podido conservar mejor?. Tampoco lo sé.

En España, con respecto a Europa, ¿no somos bárbaros en la conservación de nuestras ciudades y nuestro patrimonio?

Bárbaros respecto a las ciudades y también respecto a los espacios rurales. Bárbaros, simplemente. No todos, ni todos los que tienen responsabilidades la tienen en la misma medida. Es una cuestión de educación y como a eso no se le presta mayor atención.

Sin embargo el nivel de la educación subió muchísimo…

No, subió el nivel de alfabetización. No hay analfabetos o los analfabetos son de otra clase, menos penosa que la del pasado. Pero la educación…. Dudo mucho que pueda hablarse con satisfacción del nivel que hemos conseguido.

Cárceles y desmesuras

Esa obsesión asturiana por las infraestructuras, ahora que el aislamiento de Asturias ya está casi superado, ¿tiene justificación?

Que Asturias no está tan aislada como hace treinta años es evidente. Hace muchos años “Asturias Semanal” nos reunió a un grupo de gente para hablar de este tema y recuerdo a un ingeniero que decía que en veinte años habría una especie de AVE en el Cantábrico hasta la frontera francesa. Pasaron 35 años y no lo hay, se habla ahora de ello, pero sólo hay proyecto para el Ave que llega del Sur. Mientras el Ave no llegue se vivirá en una desventaja en el transporte terrestre. Málaga en el extremo opuesto lo tiene y la ventaja es evidente. Es lo mismo que representaba el ferrocarril de vapor sobre la diligencia. El tren tradicional es la diligencia en nuestros días. No es el mismo aislamiento que hace cuarenta años, pero comparativamente es aún una desventaja, una deficiencia.

El debate político en Asturias parece monopolizado por las infraestructuras. ¿No es un síntoma de su pobreza?

Es que son cosas muy cómodas para hablar de ellas. Es algo que todo el mundo puede ver y percibir, y las discrepancias sólo pueden ser coyunturales. La generalidad de los ciudadanos esto de las infraestructuras lo percibe sin ninguna dificultad. Los políticos utilizan aquello que les resulta más fácil a ellos mismos y piensan que es lo más fácil de percibir por los ciudadanos. Si se tienen que meter en debates sobre la naturaleza de la fiscalidad, ahí ya…. como no tienen ni zorra idea de economía y los ciudadanos tampoco. ¡Estaría bueno que nos hiciera falta tener idea de todo!. Las discusiones se centran, me imagino, en aquello que les resulta más fácil a los unos y a los otros.

Ahora para la transformación de las ciudades se busca a los arquitectos-estrella.

Los arquitectos-estrella fabrican objetos de gran dimensión. Si el estrellato tiene alguna justificación suele ser estética. Estamos en un tiempo en el que los grandes edificios, que a su vez son estrella, se conciben mucho más para verlos desde fuera que para usarlos por dentro. No se construyen teniendo en cuenta la función que deben cumplir, sino simplemente para que aparenten. Y si por lo que está preguntando es por el Calatrava me parece que es un objeto de enorme dimensión que si tuviera a su alrededor un espacio adecuado podría decirse, pues bueno, no está mal, pero si te metes dentro aquello parece la prisión de Alcatraz, un espacio opresivo y disfuncional. Y la demostración de que se pueden ganar millones con arquitecturas sin hacer nada que sirva para nada, desde el punto de vista arquitectónico.

El puerto de El Musel, que usted conoce bien por sus trabajos, acoge la mayor obra de la historia de Asturias. ¿Está justificada?

Me desentendí de los estudios sobre asuntos regionales porque todo eran dificultades. Así que me ocupé de otras cosas y asunto concluido. Ya cuando hice el estudio sobre el puerto me pareció que las obras previstas entonces eran algo desmedido, que no guardaba relación con la realidad visible. Porque se partía de un principio en aquellos tiempos de un progreso indefinido de la producción siderúrgica. Y claro, aquello no dejaba de ser puro voluntarismo. No sé en qué se basaban, pero entonces había que adelantarse con las obras de El Musel. Era un puerto que, si se quitaban los minerales para la siderurgia, no tenía movimiento. El movimiento de carga general que había tenido históricamente había desaparecido. Con un número muy pequeño de buques se cubrían todas las necesidades. Yo no soy ingeniero de Puertos y ¿quién era yo para decir si se necesitaba una ampliación? , pero a mí me producía la sensación de una desmesura. Pero a veces esas sensaciones son sólo fruto de tu ignorancia, razón por la que no te atreves a salir diciendo que eso es un dislate. Eso ya pasaba en los años 80, pero aquella ampliación era una enanez comparada con la de ahora. Y me da la sensación de que todo se basa también en puras hipótesis, puros cálculos de solidez indemostrable. Son arenas movedizas. Si sale bien, el que lo promovió será como un Lesseps abriendo el canal. Si se equivoca queda desastrosamente mal. El error en este tipo de actuaciones es irreversible, por lo que hay que ser muy prudente.

¿Le interesan los cementerios porque las ciudades de los muertos reflejan las de los vivos?

No es que la explique, es que se parecen. La ciudad de los vivos está reflejada en la de los muertos porque tiene la misma estructura lógica: los ricos en un sitio, los pobres en otro.

Quirós, en 2009. Foto / Javier Bauluz

“El comunismo se convirtió en una religión”

Usted nunca militó, pero siempre se le vinculó a la izquierda.

Nunca he estado afiliado a ningún partido, pero tampoco nací siendo de izquierdas. En un colegio de frailes en la posguerra me creí lo que me contaban y bastante me costó quitármelo de encima. Así pasé a ser de izquierdas, sobre todo leyendo libros antes que viendo la realidad físicamente.

¿Y lo sigue siendo?

Sí, mientras no me den argumentos para ser de otra manera. Los problemas que tienen hoy las izquierdas, que es indudable que los tienen, no me llevan a girar en sentido inverso. Yo sigo pensando lo que pensaba. Nunca pensé en transformaciones instantáneas o repentinas. Confiaba en la democracia parlamentaria y de aquella confianza a esta realidad hay muchos kilómetros. Yo no es que esté satisfecho con lo que hemos conseguido.

¿Usted en el tardofranquismo era de aquellos “compañeros de viaje” del PCE?

No es que acompañase a nadie en ningún viaje, simplemente había alguien que se movía y quien se movía era fundamentalmente el PCE. A los demás no se les percibía. Me acuerdo una vez que vino una moza de México ( por Ludivina García) a presentar el sindicato de enseñanza de UGT (FETE) en la Universidad. Yo me quedé de piedra, porque a la FETE sólo la conocía de la época de la República, aquí no tenía ninguna presencia. Me preguntaba, ¿ pero esta moza de donde sale?. De México. ¿ Esa moza había estado aquí dando el callo?. No padre. Acompañabas a los que viajaban. A los que no viajaban, ¿ como les ibas a acompañar en ningún viaje?. En los años 70 el único viajante con maleta era el PCE. Los demás simplemente no sabías ni que existieran.

El viaje duró poco. ¿Qué le pasó al comunismo?

Yo todo lo que son religiones nunca he podido con ellas. De pequeño eso ya me creaba problemas, los dogmas… Yo creo que al comunismo le pasaba lo mismo. Se había convertido en una especie de religión. Yo nunca pude con aquellas teorías falsamente marxistas, porque aquello no estaba en Marx, el modo de producción… Aquello se me hacía francamente infumable. Todo el mundo se leía entonces el librito de Marta Harnecker. Yo nunca le pude hincar el diente. Era una confianza en que lo que se decía era cierto que luego se vio que no y tiraron a Marx por la ventana, sin que él tuviera ninguna culpa. Y ahora no encontrarás a uno que le parezca bien. Pero yo creo que no lo habían leído antes ni lo han leído ahora. No les parece bien lo que no saben ni lo que es.

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