¡Los paganos! Teatro precario de Maxi Rodíguez

Cabaret para después del telediario. maxi rodríguez

(Barra de bar. Un puñado de clientes observa, de espaldas al  espectador, un aparato de televisión. Al terminar la sintonía del  Telediario se van girando, de uno en uno, y le hablan al público)

Uno : Pues claro. Yo también llevaba tiempo echando en  falta una sociedad capaz de cabrearse. Pero, ojo, ¡consigo  misma!, ¡no con los demás! Indignarse con los otros es muy  fácil, ir de víctima, protestar… ¡Ja!

Dos : Que cada uno mire para sí, ¿vale? Lo que hay que  hacer es, de entrada, cabrearse con uno mismo.

Tres : Sí. El mundo se asoma a otra recesión y urge preguntarse: ¿Qué has hecho tú, tío, eh?  ¿Qué hemos hecho cada  uno de nosotros? ¿Hemos vivido por encima de nuestras  posibilidades? (Pausa) Quizá no lo sabes pero, coño, si te lo  dicen los que mandan… Reconoce que la has cagado, tío,  que la crisis es básicamente culpa tuya. Y punto.

Cuatro : Claro. Lo que no se puede es seguir pidiendo, a  gritos y de malas maneras, sanidad pública gratuita, enseñan-  za pública, pensiones, contrato indefinido, derecho al descanso y esas mariconadas. ¡Por favor…!

Cinco : ¿Hasta cuando querías seguir chupando del bote,  eh, abusar del Estado de bienestar? Y encima con el típico discursito: ellos son los culpables y siempre pagamos los  ciudadanos. Vale. ¿Y qué? ¡Nosotros encantados! ¡Para eso  estamos, coño, para eso estamos!  (El coro de clientes se despliega sonriente y danzan animosos)

Coro : ¡Los paganos!/ /Sí, para eso estamos/ ¡Somos los  paganos!/

(Lanzan al aire rítmicamente la calderilla que sale de sus  bolsillos)

Tres : Ya está bien de andar quejándonos, que si mandan  los grandes bancos, que si los gobiernos actúan con complicidad, que si están traicionando el encargo de la ciudadanía  cuando les votamos…

Uno : ¡Pues no señor! Yo no me siento traicionado.

Dos : ¡Ni yo!  tres :: ¡Ni yo!  cUatro :: ¡Ni yo!

Cinco : ¡Y además, nos mola sacar pecho! ¡One, two, three…!

(Con la ráfaga musical del Informativo, los clientes se despojan de chaquetas y jerseys, se desabotonan las camisas y bailan insinuantes en torno al televisor)

Dos : Y gozamos con el Telediario, esa bendita incertidumbre, ese régimen de ducha escocesa que alterna noticias  malas con otras peores…

Tres : ¡Y nos pone! ¡Mmmmmm! ¡Sí, eso nos poneee!  (Se agitan pelvis y caderas)

Dos : ¡Mmmm! Aquí nos tenéis, concienciados, siguiendo la actualidad con los dedos cruzados. Que si el Ibex, que  si la prima de riesgo, que si las agencias de rating, que si el  fondo de estabilidad…

Coro : ¡Arquitectura financiera, a nuestra maneraaaa…!

Tres  : …Y entendemos a Trichet, y apoyamos al g7,  y sufrimos por el retroceso del PIB, por la debilidad de  Europa, por la deuda de EEUU…

Coro : ¡A nuestra manera, arquitectura financieraaaa!

Uno : Y si hay pánico en las Bolsas…(Baja el tono, sotto  voce) nos acojonamos, agachamos la cabeza, nos miramos  con culpabilidad.

Coro : ¡Algo habremos hecho, algo habremos hecho  maaaaal!

Cuatro : Y lloramos entrelazados por la debilidad de la  banca. Y tratamos de colaborar apretándonos el cinturón.  ¡Así, así, aaahhhhhh!

(En mitad de la coreografía los cinturones saltan por el aire. La  clientela ya baila con los pantalones a la altura de las rodillas)

Uno : Ahora se dicen muchas sandeces, que si reformar el  capitalismo, que si recuperar la democracia… ¡Aquí todos  hablan, hasta los perroflautas! Esos listos… Se creen que  saben mucho pero cada vez entienden menos. Mejor se  informaban, que vean Intereconomía, antes de tirarse a las  plazas, como si fueran suyas, hala, ¡a gritar!

Dos : Lo que no se puede es andar levantando más dolo-  res de cabeza. Para eso tenemos ahí a políticos, gente que  sabe, coño, que hace lo que puede, que busca el bien de los  demás… Zapatero lo  intentó, oye, le salió regular; pero  vendrá Rajoy con un equipo majo, cualificado, y ya está.  coro :: ¡Los paganos!/ /Sí, para eso estamos/ ¡Somos los  paganos!/  (La danza se vuelve reflexiva)

Tres : ¿Cómo vamos a abandonar a los partidos que han  guiado nuestra vida? ¡Que sí nos representan, coño! Y  además tienen toda la razón: de la crisis se sale arañando los  recursos de los trabajadores y las clases medias, ya está.

Uno : ¡Tienen razón! ¡Sí, señor!

Dos : ¡Lo que sea necesario para reponer las deudas de los  bancos contraídas por sus ejecutivos!

Coro : ¡Ay los ejecutivos! ¡Pobres ejecutivos! ¡Pobres…!

Cinco : Siguen cobrando sueldos récord. Ay. Por algo será.

Cuatro : (Despistado) ¿No habría que salir de la crisis de  una manera más solidaria? ¿No habrá manera de repartir  mejor los sacrificios?  (Pausa. Todos miran a cuaro con cierto desprecio)

Uno : ¡Ya vale de protestar, coño!

Dos : ¡Sí, ya vale!

Tres : ¡Os encanta pedirle cosas a todo el mundo: a los  políticos, a Norteamérica, a Europa…!

Cinco : Ay. ¿Qué va a hacer la pobre Europa? Ya nos ha  dado mucho, demasiado: Fondos de cohesión, estructurales, planes Feder, subvenciones a tutiplén, Eurovisión, la Champions League…

(Con súbito ardor futbolero, la danza se vuelve vigorosa.

Cuatro se integra de nuevo en la coreografía.

Los clientes aúllan al tiempo que lanzan camisas y pantalones al viento)

Coro : ¡Oé, oé, oéeeeee, oé, oéeeeeeeee! ¡We are the  Champions, We..!

(Los clientes avanzan hacia el público, desafiantes)

Dos : ¡Aquí estamos, con hambre de recortes!

Tres : ¡Sí, queremos más, más planes de ajuste, más austeridad!

Cinco : ¡Más, más, más! ¡Listos, preparados… para ser pobres.

Coro : ¡Los paganos!/ /Sí, para eso estamos/ ¡Somos los paganos!/

(Los clientes se suben a las sillas en plan cabaretero y, sin dejar  de zapatear, bracean exultantes)

Uno : ¡Venga, todos juntos, a bloque! ¡One, two, three…!

Dos : ¡Abajo la negociación colectiva, arriba la reducción  de salarios!

Tres : ¡Salvemos al pobre empresario! ¡Que se precarice  más el empleo!

Cuatro : ¡Que bajen el sueldo de los funcionarios!

Cinco : ¡Qué coño, que se bajen a todos los funcionarios!

Uno : ¡Eso: menos funcionarios…!  Dos: ¡Y más desahucios!  (Los clientes bajan ceremoniosamente de las sillas y se arrodillan  en el suelo en señal de adoración)

Todos : (Salmodia) Acatamos la ley del dios mercado, divinidad sabia que nos exige sacrificios, a nosotros, el pueblo  llano.

Coro : ¡Los paganos!/ /Sí, para eso estamos/ ¡Somos los  paganos!

(El musical se ralentiza con una composición romántica al piano de Pedro Albéniz, nos mudamos de siglo)

Uno : (En pleno arrebato místico) Mmmm…Nos encantará  volver  a las condiciones de vida del siglo XIX…

Dos : (Idem) Sí, anular el progreso alcanzado en más de  cien años de lucha.

Tres : (Idem) Mnnnn. Ahora lo suyo, lo que toca, es arrimar el hombro, defender sin fisuras al poder.

Cuatro : (Idem) Acabemos de una vez con el absurdo  enfrentamiento entre los pueblos y los poderes públicos.  Qué más da, los gobiernos de derecha encontrarán cualquier otra justificación para reducir las libertades y reforzar el carácter represivo del Estado.

Cinco : (Idem) Mmmm. Adelante, ya estamos mentaliza-  dos. Si esta situación se agrava, y la pobreza, que nos merecemos, se prolonga unos añitos, habrá que salir a la calle en  toda Europa, pero nada de dar la batalla.

Dos : No, no hagamos como los árabes, que se enfadan y  lo rompen todo. ¡Aquí todos a bailar! ¡Hagamos un gran  musical!

Uno : ¡Sí, sí un gran show popular, el viejo continente  moviendo sus pies, danzando al ritmo de los parias!

Coro : ¡Los paganos!/ /Sí, para eso estamos/ ¡Somos los  paganos!/

(Mientras entonan el estribillo, los clientes lanzan al aire sus  calzoncillos y, dando la espalda al público, dejan a la vista y  alineadas sus posaderas)

Coro : ¡Hala, venga, está todo «pago»! ¡Hasta la cocina!  ¡Metednos el pacto del euro, despacito y sin vaselina!

(Se hace el oscuro sobre los ojetes, cesa la música y cae el Telón)

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