Los sospechosos errores de los jefes de la economía mundial

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Christine Lagarde, presidenta del FMI/ Foto de World Economic Forum

F. Romero/ Periodista

Primero fueron los grandes bancos y las compañías de rating o valoración. Ellos crearon esta crisis. No hubo responsabilidades y si las hubo fueron testimoniales. Ahora nos enteramos (aunque ya lo intuíamos) que el FMI nos ha timado. Lo ha reconocido Olivier Blanchard, economista jefe del Fondo Monetario Internacional: el organismo erró en la imposición de recortes a los paises europeos en apuros.

Cualquier ciudadano con nociones de economía doméstica sabía que penalizando el consumo la economía muere. Si no gasto, la empresa no vende. Si no vende, despide a sus trabajadores o cierra. Consecuentemente,  aumenta el paro, se reduce nuevamente el consumo y se incrementan los gastos sociales de los Estados. Pero el FMI no lo veía, a pesar de que sus “expertos” cobran sueldos millonarios. No importa. El simple reconocimiento público del FMI parece que les descarga de mayor responsabilidad.

Es preciso recordar que las políticas del FMI dictadas a los gobiernos que, dicho sea de paso, las asumen como dogma de fe, han tenido consecuencias muy dolorosas para la población: Despidos, ruina y cierre de empresas, rebajas salariales, incrementos fiscales,  fuga de talentos y de capitales…
¿Son realmente los “expertos” del sistema tan ingenuos? ¿Y todos sus masters y sus amplios y contrastados conocimientos? Empieza a ser sospechoso tanto error de cajón porque, metedura de pata tras metedura de pata ¿con qué nos encontramos? Han acabado ¿a lo tonto? con el Estado del Bienestar, con las conquistas sociales, han recortado derechos laborales y ciudadanos.

Hoy el mundo financiero ha adquirido tanto poder que sus decisiones arbitrarias pueden poner a un país en bancarrota (con la necesaria colaboración de sus gobiernos). Sus cómplices son las llamadas agencias de calificación, las cuales tienen incentivos para dar buenas calificaciones a los títulos de alto riesgo que producen los bancos de inversión que les pagan.

El rating es un elemento esencial para el funcionamiento de los mercados financieros. Supone la primera referencia sobre la calidad crediticia (riesgo de impago). Aún cuando buena parte de las comisiones que estas agencias cobran están prefijadas, muchas de ellas están sometidas a negociación en la práctica, lo que entraña una incidencia potencial sobre la calificación obtenida en función de la cantidad desembolsada. La fiabilidad de los datos primarios con los que se cuenta para las evaluaciones no está necesariamente contrastada o no se corresponde siempre con la información auditada.

Pero mientras el FMI dictaba normas de austeridad a todo el mundo, su presidenta, Christine Lagarde, se ponía un sueldo base de 467.940 dólares y un
suplemento para gastos de representación de 551.700 dólares, todos libres de
impuestos. Y además, si renuncia a su cargo recibirá una pensión vitalicia. Su
predecesor en el cargo, Dominique Strauss-Kahn, acusado de violación y que a
causa de este proceso perdió el cargo, también se va de rositas, como su antecesor Rodrigo Rato. Cobrará una indemnización de 250.000 dólares. Además de ello recibirá una pensión vitalicia que podría llegar a 252.000 dólares anuales.

Muchos errores, muy gordos y muy sospechosos.

 

 

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