El Manglar repasa las formas políticas de hacer arte

Luis Feás, Nacho Suárez, Nieves González y Consuelo Vallina en el Manglar, momentos antes de comenzar el debate. Foto / Imanol Rimada.

El Manglar de Oviedo fue escenario ayer de una mesa de debate sobre “Políticas del arte” que sirvió para repasar un año de exposiciones en este ecosistema cultural, uno de los principales centros alternativos de la capital asturiana, y reflexionar sobre las formas políticas de hacer arte y formas de hacer política con el arte.

En la mesa participaron dos de los artistas que han expuesto en el local, Nieves González y Nacho Suárez, y la pintora Consuelo Vallina, que participó en la exposición-subasta en apoyo a ATLÁNTICA XXII con la que se inauguró el Manglar. Como moderador ejerció el crítico de arte Luis Feás, editor de la revista, que ha ayudado a que la programación de exposiciones tenga coherencia con los fines del centro.

A los participantes se les preguntó si consideran que su arte es político y en qué sentido, así como cuáles son sus referencias al respecto. De Nacho Suárez Blanco (Avilés 1985), licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca, se resaltó su raigambre surrealista, que tiene que ver con la liberación de los deseos y con el uso de la multiplicidad de imágenes, enfrentadas de forma casi dialéctica, como en la exposición que tiene colgada ahora mismo en el Manglar, bajo el título “Paralelismos”.

De Nieves González (Oviedo 1988), licenciada en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid, se señaló la “potencia visual” y la “relevancia” de su discurso, en el que une política, comida y discurso femenino en pinturas, collages y montajes fotográficos como los que presentó en febrero en el Manglar bajo el título “Desvaríos en la mesa”.

De Consuelo Vallina (Oviedo, 1942), que es también presidenta de la Asociación de Artistas Visuales de Asturias (AAVA), se destacó su labor de pionera en Asturias de la abstracción femenina, que en construcciones textiles que realizó a principios de los años ochenta, los posteriores campos de color en algodón teñido o su más reciente pintura a pincel recorre el estrecho territorio que separa lo que siempre se ha considerado artístico de lo que parece más bien decorativo o reservado al ámbito de lo femenino.

El debate versó sobre la idoneidad de la abstracción o de la figuración como vehículo de expresión de ideas políticas y del uso del collage visual, común a todos ellos, como forma artística actual, que permite recontextualizar imágenes y objetos y les da un nuevo sentido, liberándolos de toda “convención representativa”.

Tras unas breves referencias bibliográficas, asimismo se habló brevemente de las maneras de hacer política sobre arte basándose en el declive de un modelo, el de las Casas de Cultura, que hace que en Oviedo se siga sin contar con una sala de exposiciones, algo inaudito en una ciudad de 220.000 habitantes. En ese sentido se subrayó el abandono por parte de la Caja de Ahorros de Asturias de sus responsabilidades culturales, que tan fundamentales fueron durante cincuenta años en el tejido artístico asturiano.

El acto finalizó con la intervención de algunos de los asistentes, entre los que había algunos artistas, historiadores y profesores.

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Ilustración / Alberto Cimadevilla.