Manuel Menéndez, que gana 50.000 euros al mes, quiere recortar el sueldo de sus empleados

Manuel Menéndez, perseguido por activistas del 15-M en Oviedo. Foto de Jesús Díaz

F. Romero/ Periodista. Cajastur abandona a marchas forzadas su espíritu fundacional de  carácter social y abraza con la fe del converso su nuevo talante  neoliberal agresivo. Liberbank, el nuevo banco privado dirigido por la entidad asturiana, ya va a aplicar las recetas de moda: bajada de sueldos y endurecimiento de las condiciones de los trabajadores, todo ello a pesar de que, como adelanta Atlántica XXII en su último número, su presidente  Manuel Menéndez cobra un mínimo de 50.000 euros al mes. El plan de reducción de costes laborales persigue ahorrar unos 100 millones de euros anuales bajando en un 7% el salario bruto anual, además de paralizar la contratación y  activar toda una batería denunciada por los sindicatos que incluye la reducción de beneficios sociales (seguros médicos, pagas por nacimientos de hijos, planes de pensiones…) Como es habitual, los grandes ejecutivos de la banca y las finanzas aumentan sus retribuciones a  la vez que piden públicamente un recorte de sueldos, siendo muy poco  modélicos para sus empleados. En el caso de Liberbank es llamativo por los  elevados sueldos de sus directivos. Menéndez cobra al menos 600.000 euros al año, sin contar dietas, sueldo de EDP-Hidrocantábrico y otros  emolumentos propios de su cargo. Dichos ingresos pueden haber aumentado mucho más al cabo de 8 años, ya que las subidas de las retribuciones de los altos cargos de la Caja habían sido, al menos en 2007 y 2008, cercanas  al 12%. Tampoco se queda corto su adjunto, Felipe Fernández, que se lleva  un mínimo de 250.000 euros anuales, según ha podido saber Atlántica XXII. 

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