Maxi Rodríguez: El último bolo

maxi(Un emotivo abrazo enlaza a dos actores a la salida de un teatro)

UNO.- Cuídate.

DOS.- Igual.

UNO.- Estuviste… como siempre.

DOS.- (Irónico) ¿Genial?

UNO.- A punto de llorar.

(DOS saca unas llaves del bolsillo)

DOS.- ¿De verdad no quieres subir a la furgoneta?

UNO.- Prefiero pasear. Mañana te llamo para liquidar el papeleo y tal.

(Caminan lentamente cada uno para un lado)

DOS.- (Girándose) Carlos. (Pausa) ¿Qué vas a hacer?

UNO.- Seguir, me imagino.

DOS.- ¿Seguir? ¿Cómo? ¿Dónde?

UNO.- No sé, en el teatro amateur. Ya que no puedo cotizar a la Seguridad Social, ni vivir de mi trabajo…

DOS.- (Haciendo un guiño hamletiano con su llavero) ¿Ser o no ser? (Pausa) ¿Alimentar el cuerpo o el espíritu?

UNO.- Anda, déjate de…

DOS.- ¿Una cerveza para reflexionar sobre la clase obrera y su tremendo dilema?

UNO.- ¿Ves? ¿Por qué no lo lloras todo de una vez?

DOS.- ¡Treinta años a tomar por el culo, tío!

UNO.- Todos los días se cierran empresas. ¡Todos los días!

DOS.- ¿Una cerveza para brindar por la cultura de los toros y el botafumeiro?

UNO.- No le des más vueltas, joder, acuérdate de aquel personaje de Chéjov.

(Pausa. Los dos intercambian una mirada cómplice)

LOS DOS.- (Recitando al unísono mientras se acercan el uno al otro) Los perros, los gatos… todos… son necesarios, pero yo soy superflua. (Abrazándose de nuevo, muertos de risa.) ¡Somos superfluos! ¡Somos superfluos!

(Pausa)

UNO.- (Cariñoso) ¿Vas a llorar, hijo de puta?

DOS.- (Secándose una lágrima) Demasiado tarde. (Risas) Mira, no pienso hacer ningún drama si no me pagan, ¿vale? Pero tendré derecho a decir lo que pienso, ¿no?

UNO.- Quizá no sea culpa de nadie.

DOS.- Ah, ¿no?

UNO.- Quiero decir, algo habremos hecho mal.

DOS.- Ya. Nosotros y todas las compañías que tienen que cerrar.

UNO.- ¿De verdad crees que éstos se dedican a asfixiar económicamente la cultura, a pisotearla, porque piensan que es cosa de rojos depravados? No me jodas.

DOS.- Yo no pido que la aprecien, ni siquiera que la protejan, pero que apuesten de esta manera contra ella…

UNO.- Para el poder siempre ha sido un grano en el culo. Esté quien esté.

DOS.- ¿A mí me lo vas a contar, Carlos? (Pausa) ¿Con cuántos Gobiernos hemos trabajado desde que empezamos?, ¿cuántas movidas hemos tenido con todos?, ¿de cuántas crisis nos hemos salvado?

UNO.- Da igual, para éstos siempre seremos titiriteros de la ceja, están tan obsesionados con el PSOE como los curas con el sexo.

DOS.- A mí eso me resbala, lo que me jode es que con el mismo empeño que van contra la sanidad pública, la educación o la ciencia y la investigación, arremeten contra la cultura. Si no llegamos a soportar ahora el IVA cultural más caro de Europa…

UNO.- ¡Algo estaremos haciendo mal, coño! Si no nos salen las cuentas…

(Pausa. DOS camina de nuevo, con un gesto de fastidio, mirando al suelo)

DOS.- Mercancía.

UNO.- ¿Qué?

DOS.- La cultura como mercancía, venga, hala, al saco del espectáculo, del puro entretenimiento. Así la alejan del pueblo y justifican su subida de precio.

UNO.- Tampoco te pongas místico, eh.

DOS.- ¿Cómo?

UNO.- A ver, nuestra compañía de teatro era una empresa, con un mercado, unas cuentas…

DOS.- Mera subsistencia. Yo no pedía más.

UNO.- Ya.

DOS.- Y, encima, este puto complejo de culpabilidad. Con ayudas irrisorias, unos bolos de vez en cuando, sin apenas espacios para actuar…

UNO.- Ya.

DOS.- Y, mientras, el fútbol y los toros con subvenciones públicas.

UNO.- Ya, joder, pero…

DOS.- ¿Soy místico si hablo de arte, de cine, de teatro? ¿Soy un flipado si digo que la ley Wert desprecia en el bachillerato las artes escénicas y restringe la música y la plástica, que ni un solo euro se destina a la compra de libros para bibliotecas públicas…?

UNO.- ¿Ves? ¿Otra vez? (Pausa) ¡Te encanta llorar!

(DOS se vuelve visiblemente enfadado)

DOS.- ¿Oíste los aplausos?, ¿sentiste lo que estaba pasando?

UNO.- Claro. El espectáculo funciona, la gente se entusiasma.

DOS.- Se incomodan, reflexionan, se emocionan… Ellos saben que el teatro, este teatro, es necesario. ¡Por eso están ahí!

UNO.- ¿Dónde? (Pausa) No te engañes.

(DOS aguanta desafiante la mirada de UNO. Pausa. UNO señala con el dedo la puerta del bar)

DOS.- ¿Qué?

UNO.- Haz la prueba, venga. Entra ahí y cuéntales que el teatro es un servicio público, ¡un bien social! ¿Qué crees que harán? Seguir con la birra en la mano viendo la tele y tal.

DOS.- ¿Pero qué coño quieres decir?

UNO.- Que nadie nos echará de menos, tronco. El país retrocede, sí, pero sin rechazo popular. Más que nada, porque el pueblo cuando escucha la palabra cultura agarra el mando a distancia.

DOS.- No me jodas. Un país de ciudadanos libres ve mucho más allá de la bota de Messi.

UNO.- (Canturrea) ¡Somos superfluooos!

DOS.- Cuanta menos cultura tenga el pueblo, más posibilidades de someterlo.

UNO.- Tres meses de ensayo, tres bolos al año. ¡Y triunfando, triunfando!

DOS.- Se empieza por leer libros, por ir al cine y al teatro, y se acaba queriendo arreglar el mundo.

UNO.- (Declama burlón) Los perros, los gatos… todos… son necesarios, pero nosotros…

LOS DOS- (Abrazándose de nuevo, muertos de risa) ¡Somos superfluos! ¡Somos superfluos!

(Pausa)

DOS.- ¿De verdad no quieres subir a la furgoneta?

UNO.- ¡Que no, cojones, ya te he dicho que prefiero pasear! Estoy dándole vueltas a…

DOS.- No me jodas, ¡no empieces ya!

UNO.- Escucha: dos actores, una silla, cámara negra, luz cenital…

DOS.- Haz el favor. ¿Pero no ves que estamos en la ruina, en la puta ruina?

UNO.- (Enardecido) Nada, tío, no se necesita nada: el actor, la manta y la pasión. Imagínate dos cómicos de cincuenta años, así como nosotros, que salen puteados de un bolo, el último bolo…

(Y divagan entrelazados en animosa conversación mientras anochece y lentamente cae el TELÓN)

PUBLICADO EN ATLÁNTICA XXII Nº 27, JULIO DE 2013.

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