Oro

Maxi RodríguezTEATRO PRECARIO / MAXI RODRÍGUEZ

En una esquina del bar, entre esquivas miradas de los parroquianos, conversan, tensos y en voz baja, dos hermanos.

BENI.- El oro nunca se lo queda el pueblo.

ALEX.- Nunca.

BENI.- Nadie da duros por pesetas.

ALEX.- Nadie.

A BENI se le escurre el vaso de las manos y sale disparado.

ALEX.- ¿Qué coño haces?

BENI.- (Rezongando, ensimismado) Rabia, impotencia, frustración, desilusión…

ALEX.- ¿Pero por qué, joder?

BENI.- ¡Por todo, Alex, por todo! Por ver que permitirán lo que no se puede permitir, que no sirve de nada explicar que esa mina será pan para hoy y hambre para mañana, que a esa puta empresa le importamos una mierda nosotros y nuestra tierra…

ALEX.- Ya.

BENI.- …Que los beneficios serán suyos y los daños nuestros, que de poco sirve luchar por algo de lo que no habría ni siquiera que empezar a hablar.

ALEX se levanta a recoger el vaso de su hermano, le hace ademán al camarero de que no se acerque, que no es necesario limpiar nada, y vuelve a la mesa con una sonrisa de oreja a oreja.

ALEX.- Relaja, joder.

BENI.- Lo negro se hace blanco, lo ilegal se hace legal, lo prohibido permitido…

ALEX.- ¿Qué?

BENI.- ¡Don Dinero! Poderoso caballero…

ALEX.- Ya vale, tío. (Sotto voce) ¿Quieres dejar de montar el número? Está el pueblo cojonudo como para…

BENI.- ¡Como para hundirlo más en la miseria, como para arruinarnos más la vida!

ALEX.- ¿Quieres relajarte de una puta vez?

BENI.- Leer, Alex. Solo es cuestión de leer, de asomarse al mundo, de ver lo que…

ALEX.- Mira, paso. (Hace ademán de levantarse, su hermano le agarra del brazo)

BENI.- Las mineras canadienses han dejado solo miseria y desolación a su paso. Han destruido montañas enteras y envenenado el subsuelo.

ALEX.- ¿Y a mí qué me cuentas? ¡Suelta!

BENI.- Hay que ser muy corrupto o muy imbécil, o las dos cosas, para obtener unos cuantos años de empleos modestos a cambio de destrozar tu tierra por siglos.

ALEX.- ¿Pero por qué cojones me sueltas este rollo? ¡Sabes que estoy contigo, coño! ¡Que te doy la razón!

BENI.- Eso es lo que me jode. (Pausa. Apura un trago, se incorpora) El que se va, soy yo.

ALEX.- ¿Qué dices? (Cogiéndole del brazo, sonriente) Relaja…

BENI.- O me sueltas, o te reviento la cabeza.

ALEX aparta su mano y se queda helado al mirar a los ojos a su hermano.

ALEX.- ¿Qué?

BENI.- (Desafiante) ¿Cómo se puede ser tan hijo de…?

ALEX.- ¿Quién?

BENI.- Te vieron salir de la oficina, joder.

Pausa.

ALEX.- ¿De qué…? Yo… Yo no…

BENI.- Eso es lo que me jode. Que me des la razón. Que me tomes por imbécil. Que digas una cosa y hagas la contraria.

ALEX.- No me van a llamar… Yo…

BENI.- Dignidad, tío. Es cuestión de dignidad, joder.

ALEX.- A ver, Beni. Tienen doce mil curriculums sobre la mesa. A mí no…

BENI.- ¿Pero de qué cojones vas? ¿Cómo puedes decir que nos apoyas en todo, firmar en contra de la mina y, al mismo tiempo, llevarles tu solicitud?

ALEX.- ¿Crees que soy el único? ¡Di! ¿Crees que soy el único?

Pausa. BENI, respira hondo, se enfunda su chaqueta y remira a su hermano con un punto de desprecio.

BENI.- No te reconozco, tío. Si papá…

ALEX.- (Furioso) ¿Qué crees, que papá curró en lo que quería?, ¿crees que no las pasó putas para sacarnos adelante?, ¿crees que no tenía encima un puto tirano que le…?

BENI.- Dignidad, tío.

ALEX.- Ya, ya. Es muy cómodo ir de ecologista por la vida cuando eres el mimado de casa y no tienes que mover el culo por nada. ¡Yo tengo tres hijos, tío, tres!

BENI.- ¡Razón de más! ¿Éste es el mundo que les quieres dejar?

ALEX.- No tienes ni puta idea. Ni puta idea.

ALEX se desmorona. BENI, conmovido, vuelve a sentarse a su lado.

BENI.- Doscientos puestos de trabajo durante ocho años a cambio de cargarte una zona única, que vive del turismo, ganadería, pesca, agricultura… ¡Doscientos putos empleos!

ALEX.- Ah. (Sardónico)  ¿Te parecen pocos?

BENI.- No me jodas, eso podría generarse aquí con, no sé, un modelo sostenible de turismo, pesca, actividades en la naturaleza…

ALEX.- (Saltando) ¡Pues adelante, joder, adelante!

BENI.- ¿Qué?

Pausa.

ALEX.- Qué fácil es hablar. Pero a la hora de la verdad… Aquí nadie emprende nada, nadie hace nada y cuando alguien viene a darnos trabajo…

BENI.- ¡Vienen a engañarnos, joder! ¿No lo ves? Es lo que hacen en los países tercermundistas, en África, en… ¡A estos niveles hemos llegado en España!, ¡vender nuestra salud por cuatro reales!

ALEX.- ¿Salud? A mí lo que me mata es no poder trabajar. Eso es lo que me mata. Y a mis hijos…

BENI.- ¿Pero tú sabes el altísimo riesgo de enfermedades que supondría la puta mina de oro? ¿Sabes por qué no van empresas españolas a Canadá a hacer estas salvajadas? ¡Porque allí no lo permitirían, tío! Pero aquí sí, claro. Aquí es todo tan sencillo… El oro para ellos y el arsénico para nosotros. (Pausa) Y la culpa es nuestra.

ALEX.- ¡Ya vale, joder! (Se levanta, airado) La culpa, la culpa… ¿No te cansas de juzgar a los demás? (Encarándose con su hermano) ¿Quién te crees que eres, el sheriff de Tapia de Casariego? (Con risa nerviosa) Menos mal que estamos en el oeste asturiano, si fuera el americano…

BENI.- ¿Qué dices?

ALEX.- Si esto fuera el oeste americano me habrías pegado cuatro tiros, ¿no?

BENI.- ¡No digas gilipolleces!

ALEX.- Y tú no vayas por la vida de justiciero. Déjanos elegir a los demás.

BENI.- Solo te pido una cosa, tío. Solo una: ¡¡¡Dignidad!!!

El grito de BENI ha concitado las miradas de todos los parroquianos. ALEX sale del bar cabizbajo, sin despedirse de su hermano. BENI camina hacia la barra ensimismado.

CAMARERO.- ¿Te cobro?

BENI.- (Para sí) El oro nunca se lo queda el pueblo.

CAMARERO.- ¿Te cobro?

BENI.- Lo han conseguido: gente medio rota y un pueblo dividido.

Ruge la  mar embravecida mientras un grupo de silentes parroquianos finge echar la partida. TELÓN

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PUBLICADO EN ATLÁNTICA XXII Nº 35, NOVIEMBRE DE 2014

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Ilustración / Alberto Cimadevilla.