Paloma Álvarez: “En la Universidad todo queda en casa”

Paloma Álvarez en la Universidad de Oviedo durante una reciente visita a su tierra. Foto / Imanol Rimada.

Paloma Álvarez es una de los 93 aspirantes que se quedaron fuera del Doctorado en Ciencias de la Salud de la Universidad de Oviedo. Le penalizó la nota de la carta de motivación, un 0,8 sobre 9, frente al 6,7 sobre 8 en lo referido al expediente académico. Ahora trabaja en un laboratorio de Varsovia.

Xuan Fernández / Periodista.

¿Por qué no entró en el Doctorado en Ciencias de la Salud?

La explicación oficial es que mi carta de motivación no incluía la información necesaria y me pusieron un 0.8 de 9. No especifican qué debe incluir esa carta y lo que alegan que no puse es mentira, lo puse. Cuando vi mi nota no daba crédito y sigo queriendo creer que fue un error administrativo…

¿Es normal sacar es nota?

No. A mucha gente le extrañó. La carta se supone que es un mero trámite, pero en este caso parece ser que no fue así.

¿A qué lo achaca entonces?

No tengo pruebas para acusar a nadie de ninguna cosa concreta. Creo que más bien se debe a la falta de regulación en todos estos procesos. Todo queda en casa. Tú eres el coordinador y tú haces lo que veas. Es bastante fácil manipular y nadie lo va a comprobar e indagar. No creo que haya nadie que leyese mis reclamaciones y se preguntase qué pasó.

¿Qué acciones emprendió?

Lo primero que hice fue ver a mi directora para ver si ella lo entendía. Y pensaba igual que yo. Luego el resto de mis quejas fueron por las vías oficiales. La última ha sido un recurso de alzada al rector, que aún no me ha contestado.

Y entonces decidió emigrar a Polonia.

Mi intención era hacer el doctorado aquí, pero al encontrarme con este problema me puse a buscar alternativas. Abandonar el país es muy triste, pero ahora estoy muy a gusto. Intentar conseguir algo, merecértelo, y que no te lo den, mina bastante la confianza en ti misma. Te tira para abajo. Hay otros sitios en los que se te va a valorar, la cuestión es seguir. Yo no quiero estar en un sitio que trata así a la gente, aunque sea mi casa. No planeo volver.

PUBLICADO EN ATLÁNTICA XXII Nº 54, ENERO DE 2018

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