¿Para qué sirve un licenciado?

Maxi Rodríguez

(Cuarto de estar de un piso aseadito de segunda mano. Juanjo, Bea y Toni, tres treintañeros, se arrellanan en el sofá. Toni empieza a liar un porro, Juanjo y Bea juguetean con un CD de Sting. De la cocina sale Nely -con un bebé en brazos- y Elías, que blande eufórico una botella de cava. Todos de la misma quinta.)

elías.– (Descorchando la botella) ¡Venga, vamos a brindar!

nely.– ¡Eso, por los años de la Facultad!

juanjo.– Qué coño… ¡Por el futuro, que mola más!

bea.– Sí, sí. ¡Por los nuevos papás, por la criatura y…!

toni.– (Alzando eufórico su copa) ¡Y por el curro! (Los otros le miran contrariados) ¿Qué? ¡Hay que celebrarlo! Tal y como va la cosa, con esta puta crisis y todo el mogollón, ¡somos unos privilegiados! ¿no?

elías.– (Escéptico) ¿Tú crees?

toni.– ¡Todos con curro, tronco! ¿Qué más se puede pedir?

juanjo.– Hombre, por pedir… (Pausa) Yo trabajo sin contrato.

toni.– Ya, tío, pero estás currando.

elías.– Yo curro gratis.

toni.– Ya, tío, pero por lo menos… (Pausa) ¿Gratis?

Elías.– Estoy haciendo las prácticas del master. Un añito en esa empresa por la cara.

toni.– Ya, tío, pero seguro que el… (Pausa) Esto… (Extiende el porro) ¿Una calada? (Juanjo recoge el peta con cara de póker, Bea pone el CD)

bea.– (Canturrea) Every breath you take, every move you make… (Mirándoles con complicidad) ¿Os acordáis? ¡Esa «Peña Sting», uh, uh! (El bebé rompe a llorar) Vaya. ¿Apago el…? (Nely le hace un guiño arrullando al chiquitín, el porro ha vuelto a Toni.)

toni.– (Inhalando reflexivo) Qué punto, eh. (Pausa) Lo de currar gratis, digo.

juanjo.– (Estallando) Mira quién habla… ¡El becario de los cojo..!

nely.– Juanjo, por favor…

toni.– (Ufano) Bueno, yo al menos trabajo a mitad de precio, ¿qué pasa?

bea.– Nada, si ves normal que la Administración te siga puteando… Sin cobrar dietas, ni contar para el paro, ni…

toni.– Por fín estoy currando, tío.

juanjo.– (Cada vez más airado) ¿Pero cómo puedes sentirte orgulloso de cobrar la mitad de lo que te corresponde?

toni.– Bueno… (Titubea) Tal y como está la cosa…

juanjo.– ¡Eres imbécil, chaval!

nely.– (Terciando) No empecéis ya, eh… Tanto tiempo sin vernos y seguís igual.

juanjo.– Lo siento, tío.

toni.– No pasa nada. (Pasea sonriente tratando de insuflar optimismo a los demás) Yo lo único que digo es que, joder, con el rollo este de la crisis, tanto ERE, tanto paro y tanto…Bueno, pues eso, que es una suerte ver que los coleguitas de la Facultad, cuando nos reunimos de nuevo, resulta queestamos todos currando y tal… (Pausa) Bea, ¿a que tú me entiendes, verdad?

bea.– (Le quita el canuto de la mano y sonríe después de fumar)

Yo… Lo dejo.

toni.– ¿Qué?

bea.– El periódico, que lo voy a dejar. (Pausa) ¡Que les den mucho por el culo!

toni.– (Consternado) ¿Te…te despiden?

bea.– No, no. Para nada. Que me siento una mierda, es sólo eso.

elías.– ¿Hablas en serio?

bea.– Sí, coño, ¿por qué me ponéis esas caras?

nely.– Bueno… Era tu sueño, te hacía tanta ilusión… Eras…Eras…

bea.– Nada. Una mierda, eso es lo que era, una pieza más de un engranaje que sólo busca incrementar sus beneficios al precio que sea…

toni.– (Atónito) Joder, Bea…

bea.– Y cuando finalmente tomas conciencia de que te están anulando como persona pueden pasar dos cosas: o enfermas, o te despiden. (Pausa) Si sigo un día más en esa puta redacción creo que me daría un patatús.

toni.– (Desencajado) Pero Bea, tía, no sé… A ver, un curro es lo que es, ¿no? (Pausa. Todos le miran expectantes. ) Bueno…Estabilidad económica y tal.

juanjo.– (Sardónico) Sí, sí, sobre todo con la mierda que tú ganas…

elías.– ¡Y la mierda que ganamos los demás!

toni.– Vale, de acuerdo. Pero lo que quiero decir es que…¡Estamos currando, tíos! No sé, en algo hay que currar, ¿no?

(Pausa) Imagínate ellos, por ejemplo. (Abrazándose a Elías y Nely) Ahora, con el crío, la movida del piso… Si Elías no estuviera trabajando…

Elías.– Gratis. No lo olvides.

Toni.– (Azorado) Ya, pero es provisional. En la empresa se valora, tío, vas a medrar, es evidente. Acabarán haciéndote fijo y menudo pastón. Además, lo de Nely es un sueldo majo, ¿no?

Nely.– Era.

Toni.– ¿Qué?

Nely.– (Meciendo al bebé) Nada, que no me han renovado mi quinto contrato temporal. (Silencio sepulcral)

Juanjo.– No jodas. Pero… ¿En la misma agencia?

Nely.– Sí, sí. Que, por cierto, se ahorró así de pagarme antigüedad.

Bea.– Qué hijos de puta. ¿Ves? Beneficios a costa de hundir a los demás.

Toni.– (Con un punto de perplejidad) Pero… ¿Por qué…? Si tú…

Nely.– Cometí el error de quedarme embarazada. (Al bebé) ¿verdad, chiquitín? (Larga pausa. Toni, visiblemente incómodo, empieza a liar otro porro. Sting hace gorjeos entre la nubecilla de humo: «…Every single day, every word you say…»)

Juanjo.– (Fulmina a Toni con la mirada) Unos privilegiados… Ya ves.

Toni.– Bueno, tío, a ver… Son rachas, joder. El rollo es que todavía somos jóvenes y estamos muy bien formados. Juanjo, con tu currículo…

Juanjo.– ¿Cuál? (Pausa) Hice dos, ¿sabes? Uno real, con el que me rechazaban; y otro, el que uso, en el que sólo reconozco haber estudiado hasta tercero de BUP.

Toni.– ¿Qué dices? Anda, no me vaciles.

Bea.– Normal. ¿Para qué coño sirve un licenciado?

Toni.– (Picado) Pues a él no le ha ido tan mal, creo.

Juanjo.– (Ácido) Qué va, estoy encantado. Me voy de casa a las seis de la mañana y regreso a las nueve; realizo un trabajo para el que sólo me hubiera hecho falta el bachillerato y percibo 800 euros al mes.

Nely.– ¿Ochocientos?

Bea.– Y sin contrato…

Elías.– ¿Quién fuera mileurista, no? (Rellena las copas ante la amarga sonrisa de los demás) ¿Por qué nadie habla de eso, tío? La mayoría de los españoles con vocación y estudios académicos sólo podemos aspirar a ganar entre 600 y 800 euros al mes…

Bea.– Sí, sí. Da igual que trabajes en un periódico o de mozo de un supermercado…

Nely.– (Con sorna, al bebé) Estudia hijo, así cuando seas mayor serás pobre.

Toni.– (Displicente) ¡Tampoco os paséis, eh! No me jodas…

Juanjo.– Pero bueno, tío… (Enfrentándose abiertamente) ¿Cómo puedes vanagloriarte de cobrar como un becario a tus treinta tacos?, ¿cómo puedes decir que somos unos privilegiados?

Toni.– Estáis sacando las cosas de quicio, de verdad. ¿Pero no veis cómo está todo?, ¿cómo están los demás? Tú siempre fuiste igual…

Juanjo.– ¿Yo?, ¿qué quieres decir, eh?, ¡¿qué quieres decir?!

Bea.– (Terciando) Venga, no os rayéis. No hemos venido aquí a discutir.

Elías.– No pasa nada, mientras haya un euro para cava… (Alzando su copa en plan anfitrión) ¡Venga, amigos! (Brindando, con ironía) ¡Por… los licenciados!, ¡Por la juventud!

Juanjo.– (Aún con el calentón) ¿Sabes lo más grave? ¡Que pasaremos laboralmente de la juventud a la tercera edad así, zas, por arte de magia!

Toni.– (Burlón) Ah, ¿sí?

Juanjo.– Sí, tío. Gracias a gente como tú…

Toni.– ¿Pero de qué cojones estás hablando? ¡Anda, no fumes más!

Juanjo.– A los 40 dejaremos de ser jóvenes, y las empresas ya no querrán contratarnos porque el mercado laboral prefiere gente con menos experiencia pero que puedan manipular y exprimir mejor.

Bea.– Pardillos, «juventud»… (A Toni) Cobrando la mitad.

Nely.– Claro. Y si primero éramos demasiado jóvenes para aspirar a un buen salario, luego seremos demasiado viejos para ocupar un puesto de trabajo.

Toni.– (Enfurecido) ¿Y qué culpa tengo yo?, ¿Por qué la tomáis conmigo?

Bea.– Ya… Es que te vemos tan feliz con tu seudocontrato barato, sin horarios, sin vacaciones, sin Seguridad Social, sin representación sindical, sin…

Elías.– Y diciendo que somos unos privilegiados… (Un portazo les hace enmudecer. Toni, en un arranque de ira se ha ido gruñendo y sin despedirse. Pausa. Los otros se miran contrariados. El bebé ha dejado de llorar.)

Nely.– Vaya, hombre. Seguimos como siempre, igual que en la Facultad…

Juanjo.– Tranquilos, volverá en tres minutos, arrepentido, se disculpará… (Alzando el porro) ¿Alguien quiere? (Sting se hace fuerte en la salita: «Every smile you fake, every claim you stake… I’ll be watching you…». Juanjo tararea ensimismado ) Oye, es verdad… (Abstraído, mirando al suelo.) ¿Para qué sirve un licenciado?

(Entre la agria risotada general cae el TELÓN, si lo hubiera)

PUBLICADO EN ATLÁNTICA XXII, Nº 1, MARZO DE 2009

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