Podemos, la rebelión de las bases

Asistentes a la asamblea fundacional de Podemos en Vistalegre (Madrid). Foto / Isabel Permuy.

Asistentes a la asamblea fundacional de Podemos en Vistalegre (Madrid).
Foto / Isabel Permuy.

Xuan Cándano / Periodista (Vistalegre, Madrid).

La de las masas orteguianas ya se verá cuando voten los más de 130.000 afiliados de Podemos a partir de mañana, pero la rebelión de las bases ante la propuesta del grupo de Pablo Iglesias sobre el modelo de partido sí se vio esta mañana en la segunda jornada de la asamblea fundacional de Vistalegre (Madrid).

Nadie pone en duda el liderazgo de Pablo Iglesias, pero los 7.500 seguidores de Podemos que participan en esta especie de congreso fundacional parecían vibrar con las numerosas intervenciones favorables al sector del científico y eurodiputado Pablo Echenique, que demanda un partido que desborde a los clásicos, con democracia directa de abajo a arriba. Cada vez que sonaba una frase contra el modelo de férrea organización que plantea el grupo de Iglesias (“No necesitamos ningún máximo liderazgo”, “Queremos decidir sobre todo”, “Ya sabemos adónde nos han llevado los órganos personalizados”, “Exigimos radicalidad democrática”) la antigua plaza de toros de Vistalegre se venía abajo, como en las grandes corridas que albergó durante muchos años.

El propio Pablo Echenique lo dejó bien claro: “Podemos no quiere ni debe parecerse a los partidos de la casta”. Y ante los periodistas aclaró: “La eficiencia no está reñida con la democracia”, algo que facilita mucho la revolución tecnológica, como se vio incluso en la asamblea, la primera telemática de la historia de España.

Pero Pablo Iglesias no cede y cree que su liderazgo va en el mismo paquete que todas sus propuestas: “Si la gente entiende que hay que organizarse de otra manera, yo me pongo a las órdenes del que tenga la mayoría”.

Si por los asistentes a la asamblea fuera, parece que el triunvirato en la dirección y el modelo de partido diferente que plantea Echenique saldrían adelante. Pero Pablo Iglesias confía en la “mayoría silenciosa” de los afiliados de Podemos, que son los que van a decidir finalmente, la mayoría sin el perfil de activista que tienen los asistentes al bautismo de Vistalegre.

En cualquier caso, tras la palpable tensión de ayer, hoy los dos sectores dieron una imagen de unidad y de cordialidad que agradecieron unas bases que no quieren perpetuar las camarillas, las intrigas y los cainismos de la vieja izquierda. Echenique insistió en que no concibe otro líder que Iglesias en Podemos, pero los suyos también dejaron claro que están dispuestos a hacerse cargo de la organización si vencen en este pulso.

Al margen de la discusión sobre la presentación de listas en las elecciones municipales, parece obvio que al equipo de Iglesias solo le importan las elecciones generales. Ese es el objetivo fundamental, en el que prevén enfrentarse al PP, dando por hecho el papel irrelevante que el futuro puede deparar al PSOE.

Pablo Iglesias pidió no ser aplaudido en su intervención final antes del descanso para comer, pero lo fue cuando sentenció: “No hay ganadores ni perdedores, hay el inicio de un periodo de cambio”.

A los dos Pablos, enfrentados por el modelo de partido, los aclamaron por igual: las bases de Podemos no quieren cambiar de líder, pero también demandan una organización sin ordeno y mando.

Discuten el medio, pero no el fin. La intervención más emotiva fue la de la portavoz del Círculo de Podemos de México, que reclamó “un país más decente al que poder volver”. La respuesta desde las gradas fue un clamor: sí se puede.

1 comentario en Podemos, la rebelión de las bases

  1. el problema quizás resida en que los científicos no entienden más que de ciencia mientras que en todo este tinglado aparecen otras cuestiones más ligadas a los sentimientos que para ellos son “irracionales”

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